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El timador es el personaje de la semana. Por Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

El timador o estafador, que vienen del verbo timar y estafar, y que son dos formas de definir, tal como registra el RAE, a quien quita o hurta con engaño y que dentro del Derecho se refiere a cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o el abuso de confianza como medio, es un personaje que el cine ha explotado en numerosas ocasiones.

El estreno este viernes 31 de agosto de “Yucatán” esa excelente comedia de Daniel Monzón, vuelve a poner sobre el tapete esa figura tan cinematográfica, que, atención, no tiene nada que ver con el ladrón, sea de bancos, de casinos o de joyerías, por mencionar los espacios más frecuentados por los ladrones reales y cinematográficos. El timador o estafador va por otras vías, la del encanto personal, la de la manipulación emocional de la víctima, la del engaño sofisticado y, seguramente, es más cruel que el robo o el atraco con violencia, porque va con el disfraz del cordero, cuando debajo hay un peligroso y hambriento lobo.

En una aproximación a los timadores o estafadores que ha dado el cine, una de las primeras películas fue “Monsieur Verdoux” (1947), esa obra maestra de Charles Chaplin, basada en un personaje real que narra la historia de Henri quien lleva una doble vida. Por un lado es un respetable padre de familia; por el otro, despliega armas de seductor para casarse con viudas ricas a las que luego asesina para usurpar su fortuna. Y aunque no sea en orden cronológico hay que poner en el primer lugar de un listado de películas sobre timos, la que con su título define lo que se podría considerar un subgénero dentro del género de los robos, como es “Los timadores” (“The Grifters, 1990), de Stephen Frears, basada en una excelente novela de Jim Thompson. Pero volviendo al orden cronológico se debe mencionar “Las tres noches de Eva” (1941), del excepcional Preston Sturges, con Barbara Stanwyck, Henry Fonda y Charles Coburn, cuya historia tiene muchos contactos con “Yucatán”, porque la acción transcurre durante un viaje en transatlántico, en el que viaje un millonario al que dos timadores quieren estafar. También el cine español ha tocado el tema, concretamente en 1959 con la película “Los tramposos”, de Pedro Lazaga, que narra la historia de dos golfos madrileños que viven del timo en todas sus variantes: desde el timo de la “estampita al “tocomocho”.

Pero ha sido el cine de Hollywood el que con mayor asiduidad ha desarrollado una interesante filmografía sobre los timos y sus variantes. Como era previsible tenía que ser el siempre sorprendente Billy Wilder quien tratara el tema y los personajes en esa extraordinaria película que es “En bandeja de plata” (1966), con la pareja Lemmon-Matthau, tratando de engañar y timar a una compañía de seguros. Y otra joya, que el tiempo se ha encargado de mejorar es “El golpe” (1973), esa obra maestra del timo y el engaño, dirigida por George Roy Hill y con dos sensacionales Robertd Redford y Paul Newman, sin olvidar al burlado Robert Shaw. En la misma línea de cine de calidad está “Luna de papel” (“Paper Moon”, 1973), del siempre cinéfilo Peter Bogdanovich, con Ryan O’Neal y Tatum O’Neal, en la convulsa América de la Depresión, vendiendo Biblias a viudas de maridos recién fallecidos. A partir de “Dos seductores” (1964), de Ralph Levy, Franz Oz realizó “Un par de seductores” (1988), donde sus dos protagonistas, Michael Caine y Steve Martin, si son dos estafadores que se mueven por la Riviera francesa. También dentro del ámbito de los timos y estafas se puede situar “El talento de Mr. Ripley” (1999), de Anthony Minguella, adaptación de una famosa novela de la gran Patricia Highsmith (quien escribió otras cuatro con el mismo protagonista), y que tiene un antecedente como es la francesa “A pleno sol” (1960), de René Clément, y aunque como pasaba con “Monsieur Verdoux” hay un crimen (algo que no es habitual en los timos y estafas) es de ley citarla también en este recorrido por algunas de las películas más representativas del subgénero.

Curiosamente, es a partir del siglo XXI cuando se disparan en Hollywood las películas que tratan estos temas y estos personajes, pero, de forma sorprendente, es una excelente producción argentina como “Nueve reinas” (2000), del fallecido Fabián Bielinsky (1959-2006) y que sirvió para que el público español descubriera al excelente Ricardo Darín, la que abre el nuevo siglo con una lograda historia de estafadores que se estafan. A partir de ese momento proliferan las películas sobre estafas, timos, estafadores y timadores y en una repaso rápido se deben mencionar películas como “Estafadores” (2000), de Gregory Mosher; “Las seductoras” (2001), versión en femenino de “Dos seductores “ y “Un par de seductores”, de David Mirkin, con dos espectaculares Sigourney Weawer y Jennifer Love Hewitt, como madre e hija estafadoras de millonarios; “Atrápame si puedes” (2002), de Steven Spielberg, basada en una historia real; “Los impostores” (2003), de Ridley Scott, y “Runner, Runner” (2013), de Brad Furman.


Si bien es bueno disfrutar de esas películas que cuentan y cuentan sobre estafas y timos, lo que hay que tener en cuenta es no dejarse estafar o timar por las malas películas.

Sobre Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

Periodista cultural,Crítico de Cine

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Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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