El estreno de la película española “A puerta fría” me hace poner el foco sobre una profesión de la que se han rodado películas muy diferentes.

Antonio Dechent interpreta en “A puerta fría” a un maduro vendedor en horas bajas pero que años atrás había sido un crack en su especialidad y al que la vida le ha ido baqueteando, con problemas familiares y sentimentales. Solitario y obligado a trabajar por motivos profesionales percibe como su mundo se va derrumbando, su profesión va cambiando mientras siente nostalgia de tiempos mejores y no sabe adaptarse a la realidad actual y cercana.

Desde hace unos años se les llama comerciales, quizá con la idea de darles más caché, aunque el nombre primigenio refleja mucho mejor su labor.

Una de las películas que ha inspirado a Xavi Puebla, director de “A puerta fría” ha sido “Salesman” de 1968, un documental Albert Maysles, David Maysles y Charlotte Zwerin que sigue a cuatro vendedores de biblia puerta a puerta (es decir, a puerta fría) en Estados Unidos, en ciudades como Boston, Chicago o Miami.

“Convención en Cedar Rapids” de 2011 tienen un tono mucho más de comedia pero arranca de una circunstancia parecida a la de “A puerta fría”, eso sí trasladada a USA.

Películas clásicas como “Glengarry Glen Ross” o “Muerte de un viajante” nos han mostrado la vida de estos profesionales desde diferentes puntos de vista, mostrando su stress, sus angustias y sus momentos de éxito, donde el dinero adquiere protagonismo.

En “En busca de la felicidad”, Wil Smith interpreta a un vendedor de escáneres portátiles que más tarde debe vender todo tipo de productos financieros a sus clientes. Lucha desesperadamente por la supervivencia y por salvar de la quema a su hijo pequeño.

El argentino Carlos Sorín en “Historias mínimas” también nos acercó a este mundo con dos personajes de edades muy diferentes.

El cine español también ha tratado del vendedor en varias ocasiones.

Pablo Berger en “Torremolinos 73” también nos mostró el mundo de la puerta fría, esa venta tan clásica, puerta a puerta y que se considera la más complicada, el personaje de Javier Cámara vendía enciclopedias a domicilio. Desde otro punto de vista diferente Max Lemckhe en “Casual day” se acercaba a una jornada diferente de un grupo humano en la que debían trabajar en equipo y mejorar sus habilidades, en la que todo se iba complicando.

En “El año de la garrapata” de Jorge Coira hay una escena que luego se usó incluso en anuncios de publicidad recreada de forma diferente en la que un trainer en un particular ejercicio de coaching, que interpreta Luís Zahera, motiva a un equipo completo de vendedores para que tengan éxito durante ese día.

José López Pérez

Foto de Antonio Dechent: José López Pérez