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En Castell de Guadalest (Alacant)

El pasado 24 de marzo estuvimos en Castell de Guadalest (también conocido como Guadalest), un pueblo del interior de la provincia de Alacant, en la comarca de la Marina Baja. Está declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1974 y forma parte de la Asociación Los pueblos más bonitos de España. En 2018 tenía censados 208 habitantes.

Fuimos en coche, salimos temprano desde Calpe, cogimos la ruta de Callosa. Son 33 kilómetros de curvas continuas y con muchos ciclistas en la ruta. Por eso se tarda en llegar unos 40 minutos. Además había varios tramos en obras, con semáforos que solo dejaban pasar, de forma intermitente, a vehículos en un solo sentido.

Al ser domingo había mucha gente y ser la temperatura muy agradable para esta época del año. En la entrada tuvimos que aparcar de forma obligatoria (el ticket por día cuesta 2 €). Ese día,  además, cortaron la carretera porque había un desfile de coches antiguos.

Foto de Bianca Baust

Castell de Guadalest es una población pequeña, fundamentalmente turística (demasiado turística en mi opinión como detallaré más abajo y muy conocida por el pintoresco castillo que domina todo el valle de Guadalest.

El municipio está enclavado en dicho valle y está bordeado por las máximas alturas de la provincia. Al norte está la Sierra de la Xortà (1.126 m), al sur está la Sierra de Aitana (1.558 m) y hacia el oeste, se encuentra la Sierra Serrella (1.361 m). La altitud es de 595 m y sus alturas más representativas son: Els Parats (1.147 m), el Morro Azul (1.124 m) y el Morro Blanco (1.084 m).

Foto de Bianca Baust

El río Guadalest atraviesa el término de oeste a sureste, recogiéndose sus aguas en el embalse del mismo nombre.

El municipio disfruta de un clima de tipo mediterráneo, pero difiere un poco del de la costa, con inviernos más frescos y veranos más suaves y agradables. Por su relieve accidentado se extienden, en las zonas altas, los pinos y el monte bajo, mientras que en las laderas con terrazas y en el valle, se cultivan cítricos, olivos, algarrobos y almendros.

Para llegar a Guadalest, hay dos maneras posibles, una es coger la carretera CV-70, entre Alcoy y Callosa de Ensarriá, carretera que cruza el Valle de Guadalest, atravesando poblaciones tales como Benimantell, Benifato y el mismo Guadalest. Otra posibilidad, es coger la misma carretera CV-70 en Polop de la Marina.

Hicimos un largo paseo por el pueblo y fuimos al castillo que le da nombre que está casi en ruinas. Pese a tener tan pocos habitantes hay varios bares y restaurantes. Venta de productos típicos y una gran cantidad de museos para un lugar con tan poca población, destacando el de micro miniaturas que me parece el más original e interesante. Ese día había varios autocares y varias visitas guiadas. Había bastante aglomeración de gente y eso que era en marzo. Eso sí, el tiempo excelente, nos acompañó.

Imagino que en épocas como semana santa o verano debe haber mucha aglomeración de gente.

Foto de Bianca Baust

La visita merece mucho la pena, sin duda. Se encuentran vestigios de varias culturas. Guadalest, existente ya en época musulmana, fue conquistado por los cristianos a mediados del siglo XIII.

El rey Jaime II de Aragón donó en feudo el castillo de Guadalest a Bernardo de Sarriá en 1293, momento en que empezó un período de 42 años durante el cual el castillo y toda la comarca llegaron a pertenecer a la familia Sarriá.

Palmeras de Castell de Guadalest. Foto de Bianca Baust

En 1335, el castillo pasó a la Corona, quien lo vendió al Infante Don Pedro; de éste pasó a su hijo, el primer Duque de Gandía, y a la muerte del último Duque Real de Gandía, a la familia Cardona. Los Cardona llegaron a ser Almirantes de Aragón; en 1543 Carlos I concedió a Sancho de Cardona para sí y sus sucesores perpetuamente el título de Marqueses de Guadalest. El marquesado incluía un gran número de poblaciones de toda la comarca.

Hasta la expulsión de los moriscos (1609) tuvo una abundante población islámica bajo el señorío de distintos nobles aragoneses.

El 22 de junio de 1644, se produjo un terremoto que destrozó el castillo; en diciembre del mismo año volvió a repetirse otro seísmo de gran intensidad.

El último Cardona, Marqués de Guadalest, murió sin descendencia en 1699 y esto provocó una serie de problemas que terminaron al recaer el marquesado en la persona del Marqués de Ariza.

Durante la época de los Cardona, hubo otra familia que adquirió gran relevancia, la de Orduña. La vinculación de los Orduña a Guadalest data del siglo XVI, pues fueron alcaides perpetuos desde 1669 y alcanzaron nobleza en 1756, al ingresar en la Orden de Santiago don Pedro Antonio Buenaventura de Orduña y García.

Durante la Guerra de Sucesión, en 1708, el Castillo de San José sufrió una voladura que afectó gravemente su ala oeste y la Casa Orduña fue incendiada.

Ya en el siglo XX, sufrió una serie de cambios importantes: en 1953 se empezó a construir el embalse, que sería terminado en 1971.

Actualmente el Marquesado de Guadalest corresponde a Roberto Sánchez-Ocaña y Arteaga.

José López Pérez

@JLPnosolocine

Fotos: Bianca Baust / José López Pérez

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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One comment

  1. Me encantan estos relatos de viajes. Toda la vida veraneando en Santa Pola y nunca he ido a este lugar. Tiene delito. Por cierto, las fotos de los paisajes, preciosas. Parecen postales.

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