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En el Museo del Juguete de Figueres: Pasándolo muy bien

“Cuando éramos niños, la mayor parte del tiempo nos dejaban que nos las arregláramos solos. Nos entreteníamos con juguetes que fabricábamos nosotros mismos”. Nelson Mandela.

 

“Jugar para un niño y una niña es la posibilidad de recortar un trocito de mundo y manipularlo para entenderlo” Francesco Tonucci.

 

“Los niños y niñas no juegan para aprender, pero aprenden porque juegan” Jean Piaget

 

“Los juegos son la forma más elevada de la investigación”. Albert Einstein

 

El pasado mes de diciembre (2018), concretamente en el denominado puente de la Constitución lo pasamos muy bien en el Museo del Juguete de Figueres. Había estado en varias ocasiones en los años 80 y 90, hacía mucho tiempo que no lo visitaba. Disfrutamos mucho. Estuvimos allí más de tres horas. En sus dos plantas (más la planta baja o cero) se pueden ver juguetes de todas las épocas.

El Museo está situado en una zona muy céntrica, en la Rambla de Figueres (la entrada es por la calle Sant Pere, en la esquina, en el número 1), donde en su día estuvo el Hotel París.

Me gustó especialmente el tren que está en la segunda planta y que no formaba parte del Museo en mis visitas anteriores. Realmente es una destacada maqueta ferroviaria analógica, que fue construida por Andreu Costa Pedro (Barcelona, 1926-2013). Gran aficionado a los trenes, dedicó dieciocho años de su vida a construirla. Su hija la donó al Museo en 2014.

A principios de la década de 1960, Andreu Costa Pedro adquiere un conjunto de locomotora, vagones y vías a escala H0 para satisfacer su deseo de tener un tren, una petición que no le concedieron los Reyes Magos de Oriente durante su infancia. A partir de ese momento, el maquetismo ferroviario se convertiría en su pasión.

En esta maqueta ferroviaria analógica a escala H0 y con un doble circuito a escala 1:32, las locomotoras funcionan con catenaria. Eso hace que necesite un mantenimiento constante. Se puede ver también una representación del cremallera de Núria, del funicular de Vallvidrera y del aéreo de Montserrat. Además de crear el circuito y la parte eléctrica, Andreu Costa Pedro dedicó tiempo a dotar a las maquetas ferroviarias de una rica escenografía para aportar al conjunto más realismo y riqueza en los detalles

Y durante toda la visita no pude dejar de evocar mi infancia, ya que reconocí muchos juguetes que tuvo en su día, algunos todavía los conservo.

La planta baja (o cero, si se prefiere) ha sido concebida como un espacio de bienvenida a los visitantes que acoge el punto de información, los espacios de la Sala Abierta y un área infantil donde los más pequeños pueden divertirse dibujando y pintando. A lo largo del año, en la Sala Abierta se organizan actividades de lo más variadas dirigidas a todos los públicos: talleres, exposiciones, presentaciones, etc. Las exposiciones temporales que se presentan están relacionadas directamente con la colección del Museo y, además, son gratuitas. En esta misma planta también encontraréis una pequeña cápsula expositiva muy sugerente sobre temáticas muy diversas.

En la planta 1 hay juegos de la antigüedad. Etimológicamente, la palabra juego viene del término latino iocus que significa diversión, recreo o pasatiempo. Y, si el término es antiguo, aún lo es más su práctica.

Las primeras referencias a juegos se localizan en sepulturas de reyes y grandes personalidades de Babilonia que datan del 3000 a. C. Las excavaciones arqueológicas descubrieron un juego de mesa llamado Juego Real de Ur, precedente del ajedrez.

Por otra parte, en yacimientos mediterráneos se han encontrado rayuelas y numerosos testimonios como peonzas, canicas, figuritas, muñecas o pelotas. Sin embargo, no todos los juegos son infantiles: algunos monumentos y yacimientos conservan alquerques grabados en la piedra, como la iglesia de Santa María de Agullana, la prisión de Castelló d’Empúries o el monasterio de Sant Pere de Rodes.

El 18 de junio de 1982 se inauguró la sede del Museo del Juguete de Cataluña en los locales del antiguo hotel gracias a la colaboración de Lluís Duran. Joan Brossa solía decir de él que era «el mejor museo del Empordà»

Los fondos del Museo del Juguete de Catalunya están formados principalmente por juegos y juguetes industriales de finales del siglo XIX hasta nuestros días.

Entre las propuestas que encontramos en la colección, destacan los juguetes de hojalata litografiados, realizados durante el periodo de entreguerras en las manufacturas Rais de Gràcia (Barcelona) o Payà de Alicante; la maqueta ferroviaria analógica; las muñecas de cartón catalanas (pepas), las confeccionadas con elementos de porcelana, y otras realizadas en la primera mitad del siglo XX, como las italianas Lenci; los magníficos teatrinos impresos por Paluzie y Seix Barral en Barcelona, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX; los juguetes mecánicos de procedencia alemana; los juguetes de cartón de Antoni Penas de Barcelona y la amplia colección de juegos relacionados con el cine y sus antecedentes: zoótropos fabricados por Agàpit Borràs en Mataró, linternas mágicas, el Cine NIC y los proyectores Pathé Baby, entre muchos otros.

También encontraremos las preciadas colecciones de arte popular de Guy Selz ―muy conocidas y apreciadas por André Breton―, junto con las de Alan Glass e Isidre Bravo. El fondo se completa con las obras de diversos artistas: Joan Brossa, Antoni Tàpies, Antoni Miralda, Francesc Abad, Frederic Amat, Joan Rabascall, Josep Guinovart, Albert Ràfols Casamada, Terry Berkowitz, Aube Breton, Guglielmo Achille Cavellini, Josep Maria Riera i Aragó, Pascal Comelade, Kim Domene, Gabriel, Guillem Cifré, Cesc, Jean-Claude Biraben, Megan Merlatt, Pere Noguera, Fer, Roser Capdevila, Claes Oldenburg, Xavier Mariscal, Modest Cuixart, Mompó, Bon, Josep Obiols, Agàpit Borràs, Lluís Vilà, César, Claude Massé, Mercè Riba, Adrià Ciurana, etc.

Algunos de los juguetes del fondo pertenecieron a grandes personajes que decidieron donarlos al Museo. Tal es el caso del osito de los hermanos Anna Maria y Salvador Dalí―que fascinó a Federico García Lorca―, el siurell de Joan Miró, el arrastre de Joan Brossa o los juguetes de Josep Maria Palau i Fabre.

Recomiendo especialmente visitar el Museo del Juguete de Catalunya de Figueres, sin duda, volveré una vez más.

José López Pérez

@JLPnosolocine

Fotos: Bianca Baust y José López Pérez

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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