Hace unos días publicamos la crítica de “Stop! Rodando el cambio”, un documental necesario y que nos confirma que otro mundo es posible. Hoy vamos a entrevistar a sus dos directoras. Este es su primer largometraje.

Alba González de Molina Soler nació el 9 de febrero en Las Palmas de Gran Canaria. Blanca Ordóñez de Tena nació en Madrid el 19 de enero de 1989.

Blanca Ordóñez de Tena y Alba González de Molina Soler se licenciaron en la Facultad de Ciencias de la Información de Comunicación Audiovisual en el 2013. Durante sus años de carrera han dirigido una serie de cortometrajes y largometrajes, siendo la mayoría de estos codirigidos y coescritos. Entre ellos:

“Juventud Sin Futuro”, codirigido y coescrito por ambas. Ganador del 3º premio del IV Certamen de Cortometraje Express de CCOO, en el año 2011.

“Cuando mueres más de una vez”,(2012) cortometraje de ficción codirigido y coescrito por ambas. Interpretado por Kino Alcántara, Juan Ángel Alcañiz y Layla el Khadri.

J.L.P: ¿Cómo surgió la idea de rodar el documental?

Respuesta: La idea surgió hace unos dos años y medio. En aquel entonces estábamos en un momento bastante crítico, nos encontrábamos en plena ebullición de movimientos sociales como el 15M, y una de las directoras, Alba, encontró leyendo por ahí el término de “decrecimiento”. Lo compartió con nosotras y después de investigar decidimos que teníamos que hacer un documental sobre otras formas de vida. Nos sentimos muy identificadas.

J.L.P: ¿Qué fue lo más complicado a la hora de rodar?

Quizás lo más complicado fue pensar que a lo mejor no te iban a dejar rodar. Nosotras fuimos a muchos sitios como a ecoaldeas o comunidades sin recibir respuesta porque era muy difícil ponerse en contacto con ellas. Era ese momento, en el que llegas como una intrusa y penetras en su cotidianidad, en sus vidas, cuando de repente sacas la cámara y preguntas si puedes hacerles una entrevista. Hubo un par de sitios donde por asamblea no se nos dejó grabar. Aunque también otro gran problema fue el sonido, ya que el micro que usamos no era el más adecuado, y a eso se le suma que nos empeñamos en grabar en exteriores. Latas que rodaban hasta chocar con el trípode, gente gritando, taladradoras, pájaros que se oyen más que el propio entrevistado…un desastre.

 

J.L.P: El documental trata temáticas poderosas y cada vez más necesarias, pero me parece muy ambicioso, ¿no os parece que tratáis demasiados temas?

Si, jajaja. De cada tema se puede hacer un documental, esa frase la repetimos nosotras mil veces. Fue muy difícil decidir qué introducir, que no, y luego en la postproducción, que eliminar de todo el material que teníamos ya que era una barbaridad. La cuestión es que queríamos dar pequeñas pinceladas de cosas muy diferentes, que realmente fuese como si nosotras adentrásemos al espectador a una habitación la cual tiene un montón de puertas, un montón de oportunidades de elección, y si después de ver el documental te pica la curiosidad por una cosa u otra vas a hacer lo posible por asomarte por esa puerta, incluso atreverte a atravesarla. Tratamos temas que de primera quizás suenen muy radicales, pero en el fondo es todo de puro sentido común, nos basamos en lo más humano, en lo más cercano.

J.L.P ¿Ya estaba en el planteamiento inicial el tratamiento como roadmovie?

Sí, fue algo que surgió en una “lluvia de ideas” desde el principio, incluso antes de saber a quiénes íbamos a entrevistar. Nos pareció que la roadmovie le iba a dar otro rollo, que iba a ser mucho más dinámico, y que además nuestra intención es que fuese un viaje, un “viaje de búsquedas y encuentros, basados en nuestras propias inquietudes e interrogantes, y de respuestas y de ideas ante un planeta herido y una realidad que nos preocupa”, como cito textualmente el principio del documental.

J.L.P: ¿Qué presupuesto ha tenido “STOP! RODANDO EL CAMBIO”?

Muy poquito, contamos con un total de 3.000 €. Con eso viajamos seis mujeres en una furgoneta durante un mes desde Madrid hasta París, ida y vuelta. Y luego compramos algunas cosillas de material, pero todo muy precario. Queríamos ser lo más coherente posible con el tema que planteábamos en el documental.

J.L.P: ¿Cuánta gente formó el equipo y en qué forma se distribuyeron las tareas?

Durante el mes de grabación fuimos seis en total, ahí cada una tenía su tarea pero al final todas acabábamos haciendo de todo un poco. Era intentar complementarnos al máximo y no aburrirnos de siempre estar en el mismo puesto. Al final aprendimos muchísimo.

Aunque fuera del viaje fuimos más en el equipo, desde el técnico de sonido JL Canalejo, Javier Ochoa con la banda sonora original, Katy Lema como locutora, Paula Cano en el diseño gráfico, Jara Bustos en diseño de cartelería, y luego mucha gente en el apartado de traducción, que la mayoría han contactado con nosotras para ofrecernos la traducción del documental a varios idiomas.

J.L.P: ¿Por qué creéis que los medios de comunicación de masas no acostumbran a hablar de la temática de vuestro documental?

Principalmente porque no interesa. En el documental planteamos muchas prácticas, como por ejemplo la desobediencia civil, y obviamente a los mass media no les interesa dar tanta información. Hablamos de actuar, de resistir, de luchar, de arriesgar, de cambiar la forma de vida, de que este modelo está obsoleto, criticamos el capitalismo desde diversos puntos, todo basado en una lógica aplastante por la supervivencia de los seres vivos en la tierra.
Pero sí que es verdad, que cada vez hay más medios que están permitiendo adentrarse en estos ambientes, aunque sea por encima, tanteando un poco el asunto.

J.L.P: Contad alguna anécdota del rodaje o de la post producción

¡En el viaje nos pasó de todo! Y en la postproducción también. Por ejemplo, nos desaparecían archivos cuando estábamos montando, los discos duros se estropearon. Se nos borró una entrevista entera que le hicimos a Enric Durán y tuvimos que viajar a Barcelona otra vez para repetirla.

Pero en el viaje cada día era una anécdota, desde dónde íbamos a ir, a quién nos íbamos a encontrar, cómo nos iban a recibir, dónde íbamos a cocinar, dónde íbamos a comer, y lo más importante dónde íbamos a dormir o a ducharnos. Nunca sabíamos nada. Un día, por ejemplo, en Francia, estábamos yendo a “Le Maquis”, y era de noche, estábamos en un camino de tierra que luego se bifurcaba en dos caminos. De repente todas nos quedamos pensativas, y ahora a dónde vamos, no teníamos ni idea. Lo echamos a suerte, cogimos uno de los caminos totalmente oscuros y con la misma nos equivocamos de entrada y nos metimos en la finca de una familia con la furgoneta. Pero fue tan amable que nos dejó acampar en su jardín hasta al día siguiente que ya partimos para Le Maquis.

J.L.P Seguro que ya tenéis nuevos proyectos

Pues sí. Ya tenemos algunos proyectos en mente, pero quedan aún cosas por definir. Seguiremos yendo por este camino, por ahora es el que va más acorde con nuestra forma de pensar, y con el que nos sentimos más realizadas y satisfechas.

José López Pérez