Ayer 21 de Diciembre se estrenó “Infancia Clandestina” del director Benjamín Ávila (Buenos Aires, 1972) que además de director también es productor y guionista, ha realizado cortometrajes como “Veo Veo”, “La gotera”, “Dando la vuelta al perro”. Su penúltima película se titula Nietos (Identidad y memoria) y con su último trabajo ha podido vivir la satisfacción de verlo nominado a los premios Oscar 2013 -como Mejor Película Extranjera-  y para nuestros premios Goya 2013 -como Mejor Película de América Latina

Esta coproducción entre Argentina, Brasil y España recibió el premio Casa de América de la sección Cine en Construcción en el 59º Festival Internacional de Cine de San Sebastián y ha estado presente en el Festival de Cannes y en Toronto International Film Festival de este año.

 

¿Como ha sido el proceso de guion con Marcelo Müller?

En este guion se han tratado de limpiar las subjetividades. A veces intentaba separarme para entender y mirar. O al revés, intentaba  profundizar en ciertos momentos, de llevar la historia más a dentro. Era siempre tirar de un lado y del otro

¿Que parte de la película es mas autobiográfica y que parte fue mas ficción?

No hay un porcentaje. Muchas de las escenas de la película sucedieron realmente.  Las edades no son las mismas.  Existió el viaje clandestino. El tío Beto no existió. No sucedió la historia de amor tampoco.

Los momentos  que representan ser más violentos son los que se representan a través del cómic. ¿Es una manera de no hacerlo tan explicito?

No es explicito pero si es inconscientemente más dramático. Es mucho más terrible llegárselo a imaginar. Hace que el espectador se meta mucho más. Por ejemplo, en la última animación que aparecen tantos dibujos aparentemente inconexos, es un caos.  No lo entenderíamos sin haber visto antes lo que le ha sucedido a Juan.  El espectador se mete mucho más en la cabeza de Juan y va hasta lo más profundo de lo que el personaje siente.

¿Porque se ha optado coger la visión del niño para explicar la historia y no la de los padres?

Ir hacia el lugar de los padres habría sido entrar en el debate político, y entrar en el lugar de los hijos hace que sea emocional. El resultado es que acaba siendo dramáticamente político. No por ser la visión del niño quiere anular la otra visión política. Sino que ha servido para aportar un nuevo condimento, una visión adicional.

¿Como estás viviendo que la película esté nominada a los Óscar y a los Goya? ¿lo esperabas?

Yo soy muy cabalístico en ese sentido, pero si, uno lo desea y lo espera.  Recuerdo la sensación de paz, era el final de un proceso catártico para mí, como una misión cumplida

Mireia Puerto