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ENTREVISTA A IVÁN LORENZANA, VIOLONCELLISTA DE BURRUEZO Y BOHEMIA CAMERATA

Con esta entrevista cerramos una serie que comenzamos hace unos meses, en la que hemos ido dando voz a todos los miembros de Burruezo y la Bohemia Camerata, una de las mejores bandas de música culta de nuestro país.

Hasta ahora habíamos conversado con Pedro Burruezo, Yusuf Mayans, Jovic Sagristá, Josep Ramón “Roy” Mon y Maia Kanaan. Hoy cerramos la serie con el violonchelista del grupo, Iván Lorenzana. Una persona con un mundo interior propio y una peripecia vital apasionante.

J.L.P Para comenzar me gustaría que te presentaras directamente a la audiencia de nosolocine.net

Ivan Lorenzana: Soy guatemalteco de origen y nacionalizado español y como van las cosas… terminaré con nacionalidad Catalana también!

Empecé con esto de la música desde bastante pequeño, en casa. Una de mis primeras y mas fuertes impresiones musicales fue ver a mi padre tocando la guitarra. Fue mi primer maestro musical digamos así y claro aprendí  a tocar la guitarra con él.

La música siempre estuvo muy presente en mi entorno. Las reuniones familiares siempre estaban aderezadas con música, mi abuelo, tíos y tías tocaban y cantaban bastante bien (después descubrí que entre mis antepasados hubo gente dedicada a la música más profesionalmente- un tío-abuelo compositor y aún mas atrás alguien en violoncello)

El violoncello y la música clásica vinieron después. Al terminar la escuela primaria la pregunta obligada en casa fue si me apetecía estudiar idiomas o música en el conservatorio. La respuesta fue evidente, al día siguiente de habermela echo ya estaba prácticamente de cabeza en el conservatorio nacional haciendo la prueba de acceso y, aunque la fecha de ingreso ya había pasado, entré. Aquello fue el colmo de los colmos musicales para mi.

Si el mundo de los acordes y las sonoridades era ya algo que me absorbía, al estar en el conservatorio fue una de las épocas que recuerdo como de las mas intensas. Allí pasaron muchas cosas, entre otras hice el paso de la niñez al mundo adolecente y al mundo adulto… casi nada!

Aquello fue todo un mundo de posibilidades incluida la aparición en mi «ideario musical» del violoncello, el piano y la composición.

El cello, que mas que un instrumento ha sido para mi un compañero de viajes y aventuras. Yo creo que podría decir que en muchos aspectos he ido creciendo junto con él.

J.L.P Tu instrumento te abrió muchas puertas.

I.L: Sin duda. Y bueno no es para menos, mi instrumento significó entrar en contacto con múltiples universos musicales; desde el renacimiento, el barroco, pasando por el clásico hasta llegar a los primeros románticos con Mozart, Beethoven y Schubert… tocar sus obras orquestales fue y continua siendo una maravilla tras otra, es asistir al milagro de la música y estar en contacto con, quizás, unas de los productos mas puros que tenemos en occidente, del espíritu y la creatividad humanas: la música.

J.L.P Seguro que recuerdas alguna anécdota jugosa

I.L: Anecdotas?… habría varias… que te podrían interesar, creo. De niño-adolecente mi profesor de armonía y composición (Igor de Gandarias) en Guatemala me presentaba como «su alumno compositor», estando en el tercer año de conservatorio le presenté los esbozos de un cuarteto de cuerdas… le expliqué donde estaban el tema, el soporte armónico y parte del desarrollo… tendría yo… ¿15 años..? luego recuerdo que en algún momento uno de mis profes de cello me pilló «escribiendo» en una partitura me echó ¡¡un broncón!! Digamos a partir de aquel momento mi actividad escribiendo música fue mas bien «clandestina» en el mismo conservatorio. Imagina, la creatividad creo que asustaba un poco.. en fin.

He de decir que he sabido que hasta hace poco se restauró la clase de composición en aquel conservatorio.

Habria bastante mas que contar pero no quiero abusar ni mucho menos…

De las cosas mas gratas que fue que me presentaran a Mistislav Rostropovich durante su visita a Guatemala. En esa época yo estaba involucrado en varios proyectos de rescate de niños en alto riesgo por medio de la música; coincidió que Rostropovich visitaba Guatemala por que su amigo y médico de familia (un brillante médico guatemalteco, Aldo Castañda, organizaba unos conciertos para recaudar fondos para una fundación creada por él mismo, al finalizar el ensayo general del concierto yo me quedé hasta el final para ver si podía saludar o ver de lejos al maestro, Aldo, (yo no tenia idea de quien era) me vió, intercambió unas palabras conmigo, me preguntó quién era y que hacia…. y de pronto desapareció tras bambalinas, regresó donde yo estaba y… ¡me llevó directo al camerino de Rostropovich!! Conversamos un momento, Aldo sirvió de interprete, y bueno puedo decir que el maestro era, es, un personaje con una calidad humana increíble, se interesó por las actividades en las que yo estaba involucrado. Incluso me presentó a una periodista mexicana para que «velara» por que las actividades que hacíamos fueran bien cubiertas.

Regresando a lo puramente musical, por esa época ya tenia una clara conciencia de las cosas que pasaban en mi país de origen con el tema político y social y habida cuenta de eso llegué incluso a cuestionarme mis estudios musicales, llegué a pensar y sentir que podría estar haciendo «más» desde otros entornos. Fue la época en que estuve muy involucrado con el movimiento de música comprometida y frecuentaba entornos muy alternativos y contestatarios en Guatemala. Mientras el resto de mis coetáneos estaban mas en la dinámica de conciertos y ser escuchados yo estaba en otra sintonía… Fué el momento de conocer la canción comprometida, de conocer la música de la nueva trova cubana, y por supuesto de conocer la canción comprometida de mi propio país, el rock social de argentina… viajaba a las montañas para trabajar con niños que habían quedado huérfanos por la violencia tan acentuada que se vivía. Teníamos un duo y un grupo (A la Orilla del Viento..) con Alejandro Melgar, una de las figuras mas interesantes como sociólogo y cantautor en aquel entorno tan complicado. De ese momento hay nombres que después se han convertido en importantes pilares en el rescate y conservación de la memoria histórica de mi país de origen y del arte contemporáneo y comprometido en Guatemala: Marlon Garcia, fotógrafo, creador de uno los trabajos de investigación de fotografía forense mas importantes en el proceso de recuperación de memoria histórica reciente en Guatemala; Mario Rosales director de cine, vive actualmente en NY, hice música para una de sus largometrajes: El Regreso de Lencho; Sergio Valdez cineasta argentino-guatemalteco nos llevó junto con varios amigos de mi generación a un sitio emblemático para el movimiento de arte contemporáneo en Centro América llamado La Luna: puedo decir que las primeras performances de arte integrado en la región fueron las nuestras…. eso a mis 18.. 20..

Por esas épocas también llegó (tarde, como 10 años, por cierto) al rock progresivo… el Génesis de la primera época, Ian Anderson, Emerson, Lake and Palmer, Pink Floyd… y claro el rock… jeje….

Fueron momentos muy intensos, involucrarse mucho, mucho compromiso, en fin. También fue un momento tenso en mi relación con digamos la música oficial y académica… simplemente no podía entender como en un lugar donde por necesidad tenias que ser propositivo y creativo pudieras pasar por alto lo que sucedía en tu entorno… dedicarse a una actividad como la música no quiere decir «esconderte», al menos para mi… significa compromiso.

Y evidentemente, ahora lo tengo más claro y más arraigado, la creatividad siempre te da opciones, opciones para la vida, herramientas para decidir y la oportunidad de elegir. La creatividad y la educación.. que es la otra de las actividades con las que comparto mi tiempo y energía.

(eso daría pie a otro capitulo de la entrevista…)

Aparte podría decirse que ya apuntaba maneras desde el inicio, me gustaba mucho la improvisación (algo que me gusta mucho en diferentes estilos no digo que sea un experto, para nada, pero es un aspecto de la música que disfruto mucho).

J.L.P ¿Cómo conoces a Pedro Burruezo?

I.L: Bueno, a Pedro lo conozco mientras hacia la grabación de «Barcelona Intimíssimo Café» por medio de quien fue el ingeniero de grabación de ese disco, Zsolt László. Digamos que el proceso de «enrolamiento» lo hice durante aquella primera grabación. A partir de aquel momento se inició una muy buena relación no solo con el grupo sino con la energía, la propuesta y el sentido creativo del grupo.

J.L.P: ¿Qué es lo que más te hace disfrutar en los conciertos de la bohemia camerata?

I.L: Creo que la entrega de todos. Cada concierto te brinda la ocasión de participar en una dinámica creativa que te permite incluso reinventar muchas veces el material que se está tocando. Ese hecho, que quizás solo se puede encontrar en espacios como el jazz o en música clásica en espacios de improvisación libre, ese hecho hace que tus sentidos y concentración estén a 100 en cada concierto. Creo que es un total privilegio formar parte de un grupo donde puedes estar en contacto con tradiciones musicales milenarias que además te aportan muchísimos matices al relacionarte con tu instrumento, los compañeros y el público.

J.L.P: ¿Qué aficiones tienes?

I.L: En cuanto a mis aficiones… ¿tocamos algo? Bueno aparte de la música disfruto mucho la lectura, en casa siempre hubo muchos libros… cuando puedo un buen paseo por el campo siempre viene muy bien! Aparte de mi gusto por los instrumentos musicales, ahora mismo tengo entre manos una guitarra barroca aún estoy decidiendo si me la quedo, la tentación es grande! Tanto me gustan los instrumentos de cuerda que estoy recientemente empezando como alumno de un muy buen luthier aquí en Barcelona.

De mis músicas favoritas… podría mencionarte variadas cosas… Creo que la música de raíz podría decirte casi toda, desde la música Africana, Habib Koite, Bamana; Celta, Bill Whellan, David Spillane… Flamenco… básicamente guitarra, Tomatito, Paco por supuesto… Y bueno…

antes creo que ya salieron algunos nombres pero me parece que mi lista no estaria completa sin mencionar a Erik Satie, Debusy, Richard Strauss, Stravinsky, John Adams… Johannes Brahms… y creo que todos los experimentadores y gente que hacemos alguna aproximación a la experimentación estamos en deuda con una figura polémica: Luiggi Russolo uno de los primeros teóricos de la música electrónica.

J.L.P Háblanos ahora de tus proyectos

I.L: De mis proyectos, una faceta quizás poco conocida en el entorno de la Bohemia Camerata, es mi trabajo compositivo. Hará cosa de unos 6 meses la editorial Periferiamusic se interesó por algo de mi música y han editado en partitura y formato digital la primera de una serie de piezas para trío, piano, violín y violoncello.  Tengo mas piezas esperando para ser impresas. Estaré trabajando, también, en la preparación de una serie de materiales de carácter didáctico, en este caso piezas para cuerda frotada. Ese proyecto implica el diseño de una serie de instrumentos musicales especiales para iniciación en instrumentos de cuerda, parte de lo que estoy aprendiendo en el área de construcción de instrumentos lo volcare allí; ya tenemos los primeros dibujos de los instrumentos y seguramente en Octubre se comenzará a construir alguno de los primeros prototipos.

Aparte junto a una fundación Arsis y Crearte Barcelona estamos organizando una serie de conciertos para recaudar fondos para iniciativas humanitarias y de desarrollo. Burruezo y  La Bohemia Camerata ya participó en uno de esos conciertos y en una fecha próxima, te adelanto que, Las Migas estarán programadas.

J.L.P: ¿Qué sensación es la más fuerte mientras interpretas los temas de Burruezo y la Bohemia Camerata?

I.L: Bueno… Creo que la sensación mas fuerte mientras tocamos es la de una profunda conexión espiritual.  Muchas de las piezas del nuevo disco conllevan una fuerte dosis de sincera búsqueda o mas bien conexión con ese mundo del que muchas veces, en nuestro ajetreado entorno, tenemos pocas ocaciones de conectar

J.L.P Para cerrar vamos a hablar de docencia, de tu faceta como profesor

I.L: El tema de las clases, ¡claro! es algo fundamental para mi. La Pedagogia relacionada con la enseñanza de los instrumentos de cuerda (como no) siempre me interesó. Tuve la suerte de poder hacer talleres y clases con gente muy interesante dentro del mundillo del violoncello. Desde un equipo de cubanos con los que pude ver de cerca como plantean la enseñanza desde el mundo del socialismo militante, Onell Galan, con quien pude trabajar y hacer clases. Compartió conmigo parte del material teórico escrito con el que se trabaja allá en Cuba.  También fui alumno durante un curso intensivo de Adolfo Odnoposoff, ya fallecido (eminente cellista argentino alumno de Emmanuel Fuermann y asistente de Pau Casals en el conservartorio de Puerto Rico), cuando yo tenia 16 años pero aquella fue una grandisima experiencia. A mi, al menos, me conectó de forma directa con el más genuino espíritu romántico del ser musical. Aquello era una manera de entender el «hacer música» de relacionarte con el sonido, con tu instrumento y con la vida muy intensa, quizas hoy pudiera parecer un tanto extraña, pero, cómo entender la vida sin un norte que te mueva poderosamente. Y a pesar de la disciplina entendida bajo aquel prisma, ¿un prisma decimonónico?  aquella gente te transmitia mucha calidez humana; calidez y calidad diría yo.

También estuve un tiempo con un equipo norteamericano especializado en la enseñanza de instrumentos de cuerda frotada y de esas experiencias, aparte de mi gusto natural, como te repito, por los temas pedagogicos, he ido configurando mi propia visión.

Aquí en Catalunya, por cierto, tierra emblemática para el violoncello (por Pau Casals, Gaspar Cassado entre otros), estoy haciendo carrera enseñando a tocar el violoncello. Algunos de mis alumnos están ya en grado profesional o están ya en las aulas de la Escuela Superior de Musica de Catalunya y eso me da muchisíma satisfacción. Incluso alguno de ellos ha participado en la grabación de alguna de mis composiciones.

Creo que la misma actividad musical se autoalimenta pues por una parte montar y ensayar un repertorio o crear música para diferente proyectos te provee constantemente de recursos y material que luego viertes en clase.

Y claro, disfruto muchisimo las clases, cada niño, cada joven es un mundo y lo fantástico es que cuando saben o intuyen que «estas por ellos» te devuelven esa energia. Además es mágico cuando ves con tus propios ojos como asimilan un concepto, o elaboran todo un mundo a partir de ideas que les sugiere.

En este terreno como te contaba en otro momento, participo activamente de varios grupos de investigación. Con uno especialmente estamos diseñando instrumentos de iniciación a la cuerda (frotada y pulsada)  y un programa complementario con material de prelectura musical y actividades adecuadas para niños de 3 a 5 años.

Algunas veces me preguntan si no estoy en «demasiadas cosas» pero basicamente creo que las contadas cosas en las que estoy son solo una:  La música

J.L.P ¡Gracias, Iván, hasta pronto!

I.L: ¡Muchas gracias, José, un abrazo!

José López Pérez

Fotos: José López Pérez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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