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Entrevista a Pedro Ruy Blas, en profundidad. Primera entrega

Pedro Ruy Blas es uno de los grandes de la música española. Cantante, compositor y percusionista, comenzó con el pop y el rock y triunfó por todo lo alto con su primer disco en solitario («A los que hirió el amor»), y más tarde al frente del grupo Dolores supo llevar al jazz a nuevos territorios, fusionándolo de forma magistral con el flamenco, el rock, la música brasileña y los ritmos latinos. En solitario ha creado grandes discos, entre ellos “Madre Ciudad” que me parece la obra mayúscula de todos los tiempos de nuestro país, en materia jazzística.

Lo he entrevistado, en profundidad, para celebrar sus primeros cincuenta años en la música. Dada su extensión lo publicamos en dos entregas.

J.L.P: Has sido un artista muy precoz, ¿cómo te planteaste lanzarte al ruedo de la música?

Pedro Ruy Blas: Lo único que recuerdo es que me gustaba mucho la música, que siempre estaba escuchando por la radio, esto y lo otro, y que cuando cantaba delante de amigos me decían que lo hacía bien y que enseguida me propusieron formar parte de mi primer grupo que se llamaba “Los Principes” (sic)

J.L.P: ¿Qué recuerdos tienes de tus primeras bandas?

Pedro: Bailes los sábados y domingos, kermeses de barrio, instrumentos muy rudimentarios, micrófonos como los de las tómbolas que daban calambrazos, los primeros besos de alguna chica, mucha luz, mucha ilusión. Lo dejo aquí y el resto lo escribiré en mis memorias.

J.L.P: Siempre se ha contado que entraste en Los Canarios para suplir a Teddy Bautista mientras hacía la mili ¿fue exactamente así?

Pedro: Así fue, palabra de honor.

J.L.P: Lograste un gran y fulgurante éxito con tu primer disco en solitario como cantante ¿cómo surgió «A los que hirió el amor»? ¿y cómo surgió la posibilidad de grabarla?
Pedro: Cuando terminé mi compromiso con Los Canarios, el por entonces todopoderoso productor de Los Canarios, Los Bravos, Los Pop-Tops y otros grandes éxitos, Alain Milhaud, me ofreció hacer un disco de dos canciones. Lo grabamos a principios de la de primavera, ahora no recuerdo de si era 1969 o 1970, el caso es que después de grabarlo me fui con un grupo que se llamaba Los Brisks, primero unas semanas en Ceuta de dónde ellos eran, tocando allí los fines de semana mientras esperábamos un contrato en un hotel de Marruecos, en dónde pasamos el mes de Julio para desde allí irnos a tocar a un club en Ibiza. Me lo estaba pasando tan bien que me había olvidado del disco y del mundo entero hasta que me enviaron a primeros de Septiembre una carta y un billete de avión diciendo que A los que hirió el amor estaba en los primeros puestos de las listas y que regresara a Madrid inmediatamente a hacer televisión. Los miembros de Los Brisk, lógicamente se cabrearon porque aún quedaban un par de semanas de contrato y les dejaba sin cantante, pero como eran muy buena gente comprendieron la situación y me desearon buena suerte. Volví a Madrid muy morenito y comencé a salir en la tele.

J.L.P: Se suele comentar que tu segundo single «MI voz es amor» fue considerado subversivo y prohibido por el aparato franquista ¿cómo viviste todo eso?
Pedro: Ahora, después de tantos años, como todas las cosas que uno recuerda, por crueles o dolorosas que fueran, se han convertido en anécdotas de las que ahora incluso me río, pero entonces supuso un corte de cuajo en lo que prometía ser la brillante carrera de un joven cantante. Coincidió más o menos con mi ingreso en el ejército para hacer el servicio militar, dejé durante bastante tiempo de salir en TV. La verdad es que nunca he exhibido demasiado los motivos por lo que aquello sucedió, no lo he rentabilizado políticamente alineándome con unos u otros. El caso es que tampoco me vino mal del todo. Fue una sacudida pero, me hizo reaccionar a tiempo y  conseguí superarlo. Irá, imagino, también en mis memorias.

J.L.P: ¿De repente decidiste a dedicarte al jazz o fue un proceso natural?

Pedro: Yo tenía una formación muy marcada en el ámbito del Rythm’n Blues, y como consecuencia lógica, comencé a interesarme en el jazz a pesar de que era bastante difícil y complicado para un cantante famoso que procedía del pop poder conseguir ser aceptado en ese ambiente, además de las dificultades per se que se daban, y más en esa época, a quienes se dedicaban a esa música. Afortunadamente, poco a poco, logré el afecto y el respeto de muchos de aquellos músicos, y me ayudaron a aprender y a comprender muchas cosas.

J.L.P: Me interesa especialmente conocer a tus músicos favoritos o que consideras un referente

Pedro: Son innumerables. No tendríamos espacio aquí para nombrar ni a la mitad de ellos y ellas. No obstante, citaré tan sólo a Ray Charles,  a Sarah Vaughn y a Etta James. Me da rabia no poder nombrar a cientos y cientos más.

J.L.P: El grupo Dolores marcó un antes y un después en nuestra música ¿cómo se montó la banda?

Pedro: En un momentín. No fue difícil, era el momento apropiado y el sitio apropiado, y nosotros éramos unos muchachos muy valientes y desvergonzados. La verdad es que fue una idea estupenda, una bonita historia en la que particularmente me involucré hasta el tuétano echando el resto.

J.L.P: Creasteis un sonido nuevo, hicisteis evolucionar el flamenco ¿cómo ves todo eso desde tu perspectiva actual?
Pedro: Me siento un privilegiado por que, a pesar de que la historia suele ignorar, silenciar, desvirtuar y tergiversar la mayoría de los hechos, viví y estuve conduciendo durante bastante tiempo un vehículo que llevaba una buena dirección, que fue útil, inusitada, y que no era ninguna locura, ningún viaje sin sentido, todo lo contrario de lo que muchos pensaron entonces.

J.L.P: ¿Qué recuerdos tienes de Paco de Lucía?
Pedro: Paco nos dejó a todos una huella profunda, nos mostró el arte y la belleza.
Lo que hubo entre Paco y yo, lo mucho que él me dio y lo poco que probablemente yo le diera, está guardado en mi corazón bajo siete llaves. Es cosa nuestra y de nadie más.

J.L.P: Jorge Pardo me parece uno de los mejores músicos del país con el que has trabajado mucho. Expláyate tanto de su faceta personal como musical.

Pedro: ¿Qué puede decirse de un hermano al que uno quiere de verdad? ¿Qué puedo decir de un artista enorme? ¿Debería ponerme medallas por que supe desde el primer día que le escuché tocar en 1973, que estaba ante un talento especial?. Una cosa si diré…hemos pasado buenos ratos juntos de mucha risa, y también de grandes emociones.

J.L.P: ¿Qué recuerdos tienes de Mario Pacheco y de tu fichaje por el sello Nuevos Medios?
Pedro: Mario era un visionario. Irremplazable. Un verdadero progresista. Sigue siendo admirable todo lo que hizo. Mejor dicho…lo que nos dejó hacer. A pesar de ello, nunca acaba de ser fácil la relación entre un artista y el dueño y señor de una compañía discográfica.

J.L.P: «Madre Ciudad» me parece el mejor disco de jazz y de fusión español de todos los tiempos ¿cómo surgen las canciones y esa bendita locura que tienen?
Pedro: Aprecio de veras tu criterio.
Los discos, al igual que los libros, los cuadros, las películas, etc, surgen de la necesidad de alguien por expresarse, por convertir dolor, inquietud, esperanza, locura, alegría deseo de amar y ser amado, sufrimiento e infinidad de motivaciones, que al no tener una intención, intrínsecamente, pérfidamente comercial, adquieren un carácter especial, que conecta con personas especiales. No mejores ni peores, pero si, especiales.

J.L.P: ¿Cómo surgió el concepto de «Madre Ciudad»?
Pedro: Muchas de las grandes ciudades en todo el mundo, son una especie de madre nutritiva que alimenta a sus hijos y también al igual que Saturno, puede acabar devorándolos. A unos les proporciona sentido común y les enseña a vivir en comunidad, y a otros les vuelve locos, los desquicia.
Madre Ciudad tenía vocación surrealista. El disco de un urbanita, yo.

J.L.P: Me gusta mucho a nivel rítmico y de letra «Al doblar una esquina». ¿Recuerdas el proceso de creación de ese tema?

Pedro: La canción, cuya música es de Jorge Pardo, se llamó así desde el principio y yo, para hacer la letra, me imaginé a un hombre caminando solo por calles desiertas, mojadas, de madrugada, tal vez un músico, un compositor confundido, aturdido, que no sabe si la música es como una mujer o una mujer es como la música pues las dos están llenas de misterios que no alcanza a comprender. No sabe si al doblar una esquina, encontrará la inspiración para crear una melodía o se dará de frente con alguna mujer que apacigüe su locura.

Continuará…

José López Pérez

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