Siempre me ha parecido que Judith Diakhate Martínez (Madrid, 7 de julio de 1978) es una de nuestras mejores y más desaprovechadas intérpretes. Debutó en cine con nota alta en 2006 en “La noche de los girasoles”. También la hemos visto en “Hotel Tivoli” y “Diario de una ninfómana”. Su mejor interpretación, hasta ahora, es en el corto ganador del Goya, “Dime que yo” de Mateo Gil y en la que le acompañaba en escena Fele Martínez. En ese corto Judith enamora a la cámara y demuestra ser una gran intérprete (podéis verlo íntegro directamente aquí). Tuvo una breve intervención en “El callejón” que se estrenó hace unas semanas y es la protagonista femenina de “Alacrán enamorado”. Hoy vamos a entrevistarla en profundidad.

J.L.P: En “La noche de los girasoles” hiciste una gran interpretación ¿qué recuerdos tienes de ese rodaje?

Judith Diakhate: Lo recuerdo como si viera una pantalla en la que se entremezclan escenas que no siguen una temporalidad lineal, tampoco un hilo conductor, todas ellas llenas de emociones intensas y diversas en las que la felicidad siempre está presente… Con la mirada del principiante que con ilusión se sorprende ante tantos nuevos estímulos y que, a veces con maestría otras con torpeza, intenta manejarlos… Y que siente que forma parte de todo lo que observa y que es partícipe de todo lo que se cuenta. Y que no se volverá a repetir. Y que ahí está la magia. Y que eso es el cine…

“La noche de los girasoles ” siendo una película de poco presupuesto logró estrenarse en  muchos países de Europa, América… De una manera algo más inconsciente en su día, para mi hoy significó una gran entrada en el mundo del cine. 

Siempre estaré agradecida a Cabezudo por confiar en mi para afrontar una historia tan compleja, sin tener demasiada experiencia… Y en la gratitud que me mostró. Nunca lo olvidaré. 

J.L.P: Uno de tus mejores trabajos es en el corto premiado con el Goya “Dime que yo”, de Mateo Gil ¿cómo entras en ese proyecto y cómo consigues ese registro tan difícil y al mismo tiempo tan logrado?

J.D:  Mateo Gil me ofreció el proyecto y tras un encuentro con él, después de leer el guión, me lancé sin pensarlo. 

La comedia aflora en el drama que hay detrás, la imposibilidad de amar desinteresadamente. Empezamos a trabajar a partir de esa premisa, reconociendo la manera en que esa imposibilidad nos afecta, siendo lo más honestos posible y con altas dosis de humorMateo Gil me ofreció el proyecto y tras un encuentro con él, después de leer el guión, me lancé sin pensarlo. 

La comedia aflora en el drama que hay detrás, la imposibilidad de amar desinteresadamente. Empezamos a trabajar a partir de esa premisa, reconociendo la manera en que esa imposibilidad nos afecta, siendo lo más honestos posible y con altas dosis de humor. 

J.L.P: En “Alacrán enamorado” tu personaje es muy diferente a todo lo que habías hecho hasta ahora en cine ¿qué fue lo más complicado?

J.D: Creo que lo más complicado fue ser el único estrógeno entre tanta testosterona…

J.L.P: ¿Cómo ves el panorama actual del cine español?

J.D: Necesitado de cambios estructurales y de fondo… Apoyado o no institucionalmente, como industria el cine no tiene otra opción que adaptarse a las circunstancias y desde ahí seguir desarrollándose, buscar nuevas formulas más independientes del sistema tal y como ha funcionado hasta ahora. Es una tarea muy complicada… Pero más la de captar a un público que  parece darnos la espalda. Ahí está el problema… ¿Por qué hay  películas que despuntan y otras muchas pasan desapercibidas? Es algo que   cuestionarse… Porque no creo que la única respuesta esté en que el reparto esté formado de estrellas internacionales para que eso ocurra, quizá habría que invertirlo y crear estrellas nacionales bajo similares baremos… Aquí tenemos mucho talento pero creo que a veces falta riesgo, una apuesta por artistas noveles o desconocidos y una mirada más internacional en los contenidos. 

J.L.P: ¿Qué opinión te merece la crisis que nos azota y su repercusión en el mundo de la cultura y del arte?

J.D:  Creo que la crisis también es reflejo de una sociedad insana y que necesitamos recuperar valores carentes en estos días. Sin el sentido del deber, de la justicia o el respeto es muy fácil ser manipulados…

La cultura es el reflejo de nuestra identidad y como institución debería estar auspiciada con la finalidad de que se fomentase la obra artística, protegerla, promoverla y difundirla. 

Porque el arte es un medio de expresión necesario en la sociedad, que no sólo refleja la realidad sino que va más allá y puede transgredir lo común para despertar nuestra conciencia y fomentar la reflexión. 

J.L.P: ¿Cómo surgió tu vocación por la interpretación y qué es lo que más te llena de tu trabajo?

J.D: Me surgió un poco por casualidad y me lancé por curiosidad. 

Y lo que más me gusta es poder llenarme de los personajes que interpreto. Me obligan a descubrir mundos alejados al mío y así descubrirme un poquito más a mí como ser humano.

J.L.P ¿Qué aficiones tienes?

J.D: Siempre me ha interesado la Psicología y es una carrera que poco a poco me voy sacando… No podría vivir sin el chute de endorfinas que me produce el correr. Tampoco sin los mundos a los que me transporta el cine, la música o la literatura. Y tampoco podría irme a dormir sin antes haber disfrutado de una buena cena junto a una copa de vino.

J.L.P Háblanos ahora de tus proyectos

J.D: Hay varios proyectos que me harían mucha ilusión que todavía no se han cerrado por lo que no puedo adelantarte nada.

 Otro proyecto más a largo plazo es el de buscar alternativas de cara internacional.

Y en poco tiempo nos sumergimos en el doblaje de “Tenyasanta, alta cocina y órganos pares”. Un cortometraje musical de mi querido amigo Víctor Martínez. ¡Nos lo pasamos genial rodando! El cortometraje es un medio estupendo que cuenta con un formato muy atractivo para experimentar, te permite seguir fresco y seguir buscando.

J.L.P ¿Qué es para ti la vida?

J.D: Para mí es un camino de aprendizaje, en el que a veces tienes que desaprender… Y durante el cual buscamos la felicidad llenándonos de placeres palpables, otras veces idealizados. Pero en el que como seres humanos no tendría sentido si no se compartiese, muy especialmente con las personas que queremos.

J.L.P “Alacrán enamorado” no ha tenido el éxito de público que se merecía, pero creo que de la película deben salir varias nominaciones a los próximos premios Goya ¿qué destacarías de la historia?

J.D: Es una película de buenas  intenciones, que arriesga combinando géneros y que transmite un claro mensaje sin adoctrinamientos que invita al respeto, la superación  y el amor. Y que buena falta hace en los tiempos que vivimos…

Y estaría muy contenta si salieran nominaciones, siempre es grato el reconocimiento y además promueve las películas.

J.L.P En “El callejón” hiciste una colaboración, fue una película que se estrenó tarde y en malas condiciones ¿qué sensación te ha dejado esta situación cada vez más frecuente en películas españolas?

J.D: Perpleja.

J.L.P: ¿Cómo ves la relación entre internet y cine?

J.D: Tiene que ser una relación de colaboración, en la que haya un intercambio más justo.

Internet es una buena herramienta para que un artista se promocione. Y además será una de las pocas herramientas con las que contemos los que queramos ver un cine más independiente, dada la proclive homogeneización a la que parece que nos vemos sometidos. Por eso es importante que se regularice.

Últimamente han surgido algunas páginas de cine que han mejorado en títulos y que te permite verlas en V.O. Creo que es un terreno que tiene unas posibilidades inmensas y que todavía puede mejorar para atraer más público.

Y por supuesto hará falta la concienciación de un usuario dispuesto a recompensar un trabajo tras el que hay muchas personas que no pueden sólo vivir del amor al arte. Un usuario que valore la calidad. 

 J.L.P Esto es todo por hoy ¡Muchas gracias, Judith!

J.D: ¡Muchas gracias a ti, José!

José López Pérez