En estas líneas quiero reivindicar a dos personajes entrañables de la literatura universal: los hermanos Hansel y Gretel, protagonistas del cuento de los Hermanos Grimm. El bodrio que se estrena esta semana titulado ‘Hansel y Gretel, cazadores de brujas’ solo conserva del cuento el nombre de los hermanos y los primeros diez minutos de metraje, cuando son abandonados por su padre en el bosque y llegan a la casa de una perversa bruja. Después saltamos en el tiempo y nos encontramos a Hansel y Gretel ya mayores que con armas sofisticadas se han convertido en los cazadores de brujas más famosos del condado. Y más de lo mismo: peleas, tiros y la venganza como eje central de sus actuaciones. Ya está bien de aprovechar el nombre de personajes de cuento que han sobrevivido el paso del tiempo para convertirlos en violentos guerreros. Que desperdicio de diseño de producción, lo mejor del film, anulado por un argumento de lo más banal. El final abierto a nuevas aventuras nos hace temer que habrá una segunda y problabemente una tercera parte que es lo que actualmente funciona. Se ruedan las películas de tres en tres y así se abaratan los costes. Como ejemplo de buena adaptación de un cuento a la pantalla recordemos a la Caperucita de Neil Jordan en ‘En compañía de lobos’.

Carlos Mir