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Hoy en la sección Retratos íntimos de Ruiz de Villalobos: Natxo Torres Zenarrutzabeitia

Hay amistades que no se explican sino porque hay una fuerza superior, unas circunstancias especiales, que hacen que no existan las distancias físicas, porque por encima de ellas está la aproximación intelectual, las motivaciones participativas, el interés compartido. Y aunque parezca mentira, no hace falta conocerse físicamente, ni haber hablado cara a cara, para saber que allí, lejos geográficamente, pero cerca anímicamente, tienes un amigo y él, también tiene un amigo.

Este hecho, quizás poco habitual, la verdad es que no lo sé, pero lo supongo bastante inusual, es el que vivo, desde hará más de diez años con Natxo Torres Zenarrutzabeita, al que los lectores de “nosolocine.net” conocen a la perfección por sus magníficas crónicas sobre series televisivas, de las cuales es un experto, anónimo hasta el momento, pero resueltamente reconocido ahora, gracias a ese tono particular, tan personal, con el que analiza, disecciona y comenta series de todos los pelajes y valoraciones.

Mi amistad en la lejanía (e-mail, teléfono y más recientemente whastApp) con Natxo, nace a través del programa radiofónico “La claqueta”, de ese gran profesional de la radio que es Pepe Nieves (gran amigo y entrañable compañero), cuando empiezo a colaborar en el programa comentando libros de cine, una vez al mes, y donde, de vez en cuando, cuelo una novela de serie negra, policiaca, o llámenle como quieran, pero que para mí (y creo a pie juntillas que para Natxo también) es el mejor género social (y cinematográfico) que tiene la literatura, porque qué mejor que un crimen como leitmotiv para explicar la sin razón humana. Natxo escuchó un comentario sobre una novela de la cual no recuerdo el título (seguro que él sí) y a través de Pepe Nieves, se puso en contacto conmigo.

Y a mí que me gusta ser educado y contestar a quien me escribe, me habla, incluso a quien me insulta (aunque no sé si por suerte o por desgracia, me insultan poco, que yo sepa), me puse rápidamente en contacto con un Torres, desconocido para mí (como yo lo era para él, aunque menos, porque ya sabía de mi forma de pensar a través del programa), con el que (magia que tiene la vida) enseguida congenie, porque descubrí a un hombre inteligente, sensible, tan apasionado como yo por el conocimiento, con las ideas claras, los intereses adecuados y la cultura amplia. Amante de la novela negra, como no del cine, se me descubrió, también, como un insólito y anónimo experto en series televisivas. Entre Natxo y yo, hay una larga serie de mensajes hablando de lo humano y lo divino, recomendado lecturas, películas y series, como si en una mesa de bar estuviéramos plácidamente tomando unos vinos. Una amistad basada en gustos afines, en lecturas compartidas y en películas recomendadas, aunque en series de televisión hay más discrepancias y criterios opuestos.

Una amistad basada en la confianza de que la distancia no separa, si no que en más de una ocasión une, aunque solo nos hayamos visto en fotografía, porque hay criterios comunes, afinidades compartidas, gustos parecidos. Con Natxo es como hablar con el amigo de toda la vida. Con aquel vecino del barrio con el que primero jugabas, luego salías de fiestas y más tarde os reencontrabais con más canas o menos pelo.

Esa amistad de la distancia, que no necesita de contactos visuales, es la que, en más de las ocasiones que se creen, consolida una relación que va más allá de lo puramente material, de lo cotidiano, para demostrar que no hay distancias en los sentimientos y en las emociones. Con Natxo Torres Zenarrutzabeita tuve ocasión de colaborar en un intenso programa de radio en AVM Radio, una radio online (desgraciadamente desaparecida tras la muerte de su fundador, el gran Joan Morera), donde hablábamos de novela negra de forma larga y distendida para dar salida a nuestro amor común por un género que habla por sí solo. A Natxo tuve la suerte (gracias a ese hombre todo corazón, más liberal que el más liberal de los liberales, que es José López Pérez) de engancharlo a “nosolocine.net”, que también colabora en el programa radiofónico de José, y que colaboró y colabora conmigo en un par de programas radiofónicos de diferentes singladuras.

Incluso, con Natxo he vivido momentos dolorosos, que en la lejanía no pierden la fuerza del duelo, ni disminuyen el tiempo de recuperación. Con Natxo la amistad es singular y por ello una amistad que hace todavía más grande el concepto y el valor de la misma. Y es que hay un hecho muy claro, Natxo Torres Zenarrutzabeita es un baracaldés de raza y eso, se mire como se mire, se valore como se valore, es un valor añadido para una amistad en la que las distancias no existen.

Sobre Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

Periodista cultural,Crítico de Cine

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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