Sección: Planeta Vivo, Marta Gandarillas, Periodista, martagandarillas@hotmail.com

Más allá de la utilización de métodos naturales y sostenibles en los cultivos, la agricultura biodinámica intenta recuperar lo que ya se hacía en tiempos ancestrales y que tiene que ver con este vínculo intuitivo y consustancial del Hombre con la Naturaleza.

Las granjas biodinámicas integran la agricultura, la ganadería y la gestión de sus propios residuos y energía. Las más grandes y pioneras en esta técnica, como las de Bauckhof, en Alemania, son, hoy en día, fundaciones que integran, además, escuelas, talleres y elaboran sus propios productos: son autosostenibles y viven de lo que les da la tierra.

En 1924, el filósofo austriaco Rudolf Steiner, dio una serie de conferencias a un grupo de agricultores que estaban preocupados por la degeneración de la fertilidad de la tierra y la calidad nutritiva de los alimentos. Se podría decir que fueron los precursores de la agricultura ecológica.

Su libro ” Curso sobre agricultura biológico-dinámica”, sienta las bases de esta forma de producción, que además del respeto al medio ambiente y a la diversidad biológica, añade un componente filosófico-espiritual que Steiner denominó la Antroposofía. La Antroposofía es un método y no una doctrina de revelación, tampoco una religión, es una filosofía de vida arraigada en Alemania y que abarca todas las formas de actuar de la vida diaria de las personas que tienen este pensamiento.

El ideal de la finca biodinámica se concibe como un organismo autónomo y sostenible, con individualidad propia y en la que el hombre, los animales, las plantas y las fuerzas naturales del cosmos viven conectados y son interdependientes unos de otros.

La tierra debe mantenerse fértil utilizando medios naturales como las rotaciones de cultivos bien diseñadas, fertilizantes a base de compost hecho con mezclas de estiércol, hay que enriquecer en nitrógeno y materia orgánica como mínimo cada cinco años la tierra con leguminosa, ortiga y cola de caballo o otras plantas que se encargarán de hacer el tratamiento natural al cultivo.

Se solía labrar con animales de tiro, hoy en día se trabaja con maquinaria mecanizada, tractores, etc.. (siempre y cuando sea sostenible) y se siguen los ciclos lunares de la Luna nueva y vieja dentro de la influencia de los planetas y las constelaciones.

Parte clave de la agricultura biodinámica son los nueve preparados descritos por Steiner para ayudar a la fertilización y optimización de las cosechas. Los métodos para elaborarlos se conocen como dinamización.

Los productos de agricultura biodinámica están certificados con su propio sello de calidad llamado Deméter que, además de su detallada normativa de producción y elaboración, garantiza que se cumple la normativa orgánica europea.

El sello está gestionado por la Asociación Deméter Internacional, fundada en 1997 en Alemania. Representa más de 4.700 productores de los cinco continentes y es la única asociación ecológica que ha constituido una red internacional de organismos independientes de Certificación. Sus normas son revisadas anualmente.

Según Marisol Garrido, coordinadora del Instituto para la formación en agricultura biodinámica y miembro de la Oficina de certificación Deméter en España, actualmente el 65% de los productos Deméter se consumen en Alemania.

Para más información sobre la agricultura biodinámica: www.biodinamica.es
www.demeter.es www.formacionbiodinamica.com

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