
Con su primera banda sonora, “La Herencia Valdemar” (película que escribió y dirigió José Luis Alemán, inspirada en Lovecfraft), el valenciano afincado en Barcelona, Arnau Bataller (Alzira, 1977) ya demostró ser un creador a tener en cuenta.
Lo entrevisté hace un par de años y me demostró ser tan buen músico como persona. En estos años ya ha creado cerca de una decena de scores para largometrajes, entre ellos “La Sombra Prohibida”, “Héroes”, “Lo mejor de Eva”, “14 días con Víctor”, “La hermandad”), varios cortos (entre ellos “Hotel”, el nuevo trabajo de José Luis Alemán, todavía no estrenado) y series de televisión, entre ellas la exitosa “Polseres vermelles”.
Arnau se está convirtiendo en uno de los grandes creadores de bandas sonoras de nuestro país. Es un creador versátil, solvente y con gran sentido de la creatividad.
Ahora, Premio de la IFMCA a la mejor música para TV 2011 Saimel Records acaba de publicar “Ermessenda”. La BSO de esta miniserie para TV3 fue premiada por la International Film Music Critics Association como la mejor música para TV de 2011. Los otros nominados en esta categoría fueron nada más y nada menos que “Doctor Who” de Murray Gold, “Downton Abbey” de John Lunn, “Game of Thrones” de Ramin Djawadi y “Sherlock” de David Arnold y Michael Price.

Arnau Bataller ha comentado sobre su score de Ermesenda que: “El director, Lluís Maria Güell tenía muy claro desde el principio que debía haber un tema para “Ermessenda” con la entidad suficiente como para acompañar a un personaje tan complicado, una mujer con tanto poder y tantas contradicciones. Además, acústicamente puede hacer referencia a la época, pero no se buscaba una música que estilísticamente fuera del siglo XI. Teníamos claro que debía haber un coro y una sonoridad en cierto modo contenida. En aquella época, los castillos y los ejércitos no eran tan grandiosos. En la serie no hay grandes planos, ni batallas ni escenas que transmitan opulencia. Por eso, uno de los puntos de partida fue que la música no tenía que ser más grande que las imágenes, y otro aspecto es que no debía ser excesivamente épica, sino emocional, una música que se asociara a la vida interna de los personajes. Queríamos que estuviera casi siempre en un segundo plano, pero es cierto que una sola nota en una escena aporta un elemento extra más allá de lo puramente visual. Si pudiera hacerse, sería un ejercicio interesante ver las películas sin música y después con música para apreciar cómo cambian. Los productores deberían hacerlo muchas veces para darse cuenta de lo importante que puede ser la música. En este caso, debo decir que he tenido mucha suerte porque tanto la productora como el director eran muy conscientes de que la música era importante. Pedí unos mínimos para poder trabajar y los respetaron en todo momento, como poder trabajar con músicos reales, algo que hoy día no siempre es fácil de conseguir”.
Seguimos informando…
José López Pérez




