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“La peste”: Una miniserie de televisión con más luces que sombras

“El thriller sí que está ahí desde el principio. Pero nos dimos cuenta de que no podíamos circunscribir la historia solo a una investigación, así que decidimos abrir más la trama para que el fresco social estuviera al mismo nivel que los asesinatos”. Alberto Rodríguez.

Aviso inicial. Este artículo puede contener spoilers

Había mucha expectación antes de su estreno en Movistar con la miniserie “La peste”. No en vano sus creadores son Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, autores de los mejores thrillers españoles de los últimos años: “Grupo 7” (2012), “La isla mínima” (2014) y “El hombre de las mil caras” (2016).

Se había publicitado como un thriller de época y vistos los 6 episodios, no es exactamente eso.

Alberto es uno de los grandes cineastas españoles, es innegable. Cobos es un gran guionista, domina el thriller como pocos.

 

 

La miniserie: Más luces que sombras

Su presupuesto de 10.000.000 € la convierten en la más cara hasta ahora realizada en España. Cada episodio sale a 1.666.666 €.

Cada uno de ellos dura entre cuarenta y pocos minutos y cincuenta y muchos. Me parece una buena decisión que no duren todos lo mismo.

El primero me pareció totalmente decepcionante. Lento, aburrido.

Sin embargo cambié de opinión con el segundo donde “parece” que la trama central es de thriller y donde se plantea un nuevo camino de la historia.

Los mejores capítulos son, sin duda, el segundo, el cuarto y el quinto. El sexto tiene un gran final pero comienza desmontando parte de la tensión generada en el anterior.

Los episodios tienen ritmos diferentes, incluso estilos diferentes.

En “La peste” avanzan dos tramas en paralelo. La más interesante es la detectivesca, muy por encima de la que tiene que ver con la enfermedad del título y que deja centenares de cadáveres entre las clases más desfavorecidas.

Los guiones son de Rafael Cobos y Fran Araujo. La trama es confusa en varios momentos, y tiene un exceso de dramatismo y de crueldad. Hay algunos diálogos que no se entienden (uno de los motivos tiene que ver con el sonido directo), otros excesivamente obvios. Algunos personajes tienen poca entidad.

En algunos momentos puede recordar a “El nombre de la rosa”, eso sí, de la versión fílmica, de Jean Jacques Annaud, de 1986.

Me ha sorprendido que en los medios no se comente que son dos los directores de la serie. Alberto Rodríguez Librero (Sevilla, 11 de mayo de 1971)  es el responsable del primero, del segundo, del tercero y del sexto. Paco R. Baños ha dirigido el cuarto y el quinto (dos de los mejores). Baños debutó como director de cine con la brillante “Ali” (podéis recuperar mi crítica directamente aquí).

Dos tramas que avanzan en paralelo, la más interesante la detectivesca, la epidemia de peste que deja centenares de cadáveres entre las clases más desfavorecidas.

La miniserie (ya se ha anunciado que habrá una segunda temporada) narra una historia ambientada en la ciudad de Sevilla durante el siglo XVI, con el telón de fondo de una de las epidemias de peste que asolaron la ciudad en ese periodo.

Sus creadores han manifestado que en el proceso de creación de la serie ha existido un viaje en el tiempo en el que han tenido que reconstruir una ciudad que ya no existe, donde han tratado de cuidar al máximo los detalles para dar una imagen realista de cómo era Sevilla, en la que convivían lujosos palacios con arrabales insalubres. Una ciudad, destacan, cosmopolita y universal en la que por ejemplo un 10% de la población sevillana era negra.

“La peste” más que un thriller histórico o de época es el retrato de un momento histórico (valga la redundancia), su ambientación hace que funcione, que sea creíble.

Hay cinco personajes principales en la historia. Mateo Núñez  que tras huir de la ciudad por problemas con la inquisición debe regresar a Sevilla para encontrar al hijo bastardo de su mejor amigo, fallecido. Valerio Huertas, un adolescente de 14 años, que es precisamente el hijo del mejor amigo de Pablo. Celso de Guevara, el inquisidor. Luis de Zúñiga amigo de Mateo y que protagoniza la trama relacionada con la especulación y la enfermedad que asola la ciudad; y Teresa Pinelo, viuda del mejor amigo de Mateo.

A la parte de thriller le falta algo de brío, probablemente porque la idea final era otra, tal y como he comentado antes.

La serie, en conjunto, funciona y es mejor de lo que parece al inicio, eso sí, se queda algo lejos de las expectativas creadas. Hay algunos personajes muy potentes y que posiblemente depararán buenas noticias y darán mucho juego en la segunda temporada, dado que el final de esta primera te deja con ganas de conocer lo que les puede pasar en un futuro.

Sorprende la cantidad de desnudos (especialmente femeninos) que aparecen.

Se ha querido destacar la suciedad y, además, esto se complementa con mucha violencia y sordidez.

Este es el argumento que tiene base histórica: Durante 1597, mientras una epidemia de peste se extiende por la ciudad de Sevilla, se suceden varios asesinatos de personas relacionadas con el protestantismo en la ciudad, lo que lleva al Inquisidor general a reclamar a un antiguo militar condenado por la propia Inquisición para que realice una investigación sobre los crímenes.

En conjunto el reparto funciona bien, destacan especialmente Pablo Molinero, en mi opinión la gran sorpresa positiva de la serie en este aspecto, que encarna a Mateo Núñez, el joven Sergio Castellanos que es Valerio Huertas y Patricia López de Arnaiz que interpreta a Teresa Pinelo, aunque es posiblemente el personaje menos creíble. Un grupo de actores veteranos y con talento vuelven a destacar especialmente: Manolo Solo (el inquisidor), Paco Tous, Tomás del Estal, Manuel Morón y Antonio Dechent, aunque aparece muy poco. Estefania de los Santos solo aparece en el primer capítulo (fue una de las revelaciones de “Grupo 7”). Destaca también Cecilia Gómez, una actriz a tener en cuenta y que tiene importancia en la trama.

Hay que destacar la notoria dirección de fotografía de Pau Esteve Birba. Nos sitúa atinadamente en la Sevilla de la época. En las escenas nocturnas (hay muchas) aporta además misterio, un valor añadido.

El tema principal de la serie de Julio de la Rosa me parece repetitivo y no muy inspirado.

Son importantes las localizaciones. El rodaje de la primera temporada ha contado con la participación de más de 400 profesionales, 2.000 figurantes y casi 200 actores. El rodaje se inició el 6 de febrero de 2017 y se prolongó 18 semanas, en más 130 localizaciones en las poblaciones de Carmona, Garrovillas de Alconétar, Trujillo, Coria del Río y Sevilla, donde rodaron en la Sala Capitular del Ayuntamiento, los alrededores de la Catedral, la Casa de Pilatos y las Reales Atarazanas, transformadas en cárcel para la ocasión.

En conjunto, “La peste” es una buena serie de televisión, que está al nivel de las de cualquier otro país, que tiene momentos muy inspirados, a la que quizá le cuesta arrancar pero que muestra un camino interesante para transitar.

Plantea un axioma interesante: No se puede luchar contra el sistema

Alberto Rodríguez vuelve a mostrar su talento, mientras que Paco R. Baños demuestra que es un cineasta a seguir, que sabe adaptarse muy bien a la historia que debe contar.

José López Pérez

@JLPnosolocine

Puntuación: 6,5

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About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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