Mi amigo José López Pérez me ha lanzado el guante para que escriba sobre mis películas favoritas. Ante la propuesta, reflexiono y me doy cuenta de que mis películas favoritas quizá no son las mejores películas que he visto en mi vida. Las que podría enumerar como favoritas, las más apreciadas, han adquirido ese grado por una serie de circunstancias que las rodean, no siempre artísticas. Probablemente la mayoría no figuran en ningún listado de obras cumbre del séptimo arte. He visto y disfrutado otras películas, pero no las atesoro de la misma manera.

La primera vez que me llevaron al cine, proyectaban King Kong (John Guillermin. 1976). Era un bebé de meses, en brazos de mi madre, así que no vi nada, pero empecé desde bien niño a sentir la oscuridad de la sala, a fijarme en el polvo que cruzaba flotando el haz del proyector, a escuchar las voces con eco que venían de la pantalla, a oler a palomitas, a sentarme encima de varios abrigos para poder sortear al espectador de delante, a fijarme en los sutiles movimientos que hacía la gente para gratificar al acomodador, de librea y activa linterna…

Muchas de mis películas favoritas, las vi de muy joven. En su estreno o en reposiciones. Como es el caso de la trilogía original de Star Wars. Ante el estreno próximo de la tercera entrega, los cines Torre de Madrid de la calle Princesa de Madrid (que en un momento de su vida fueron sede de la Filmoteca) programaron el reestreno de las dos películas anteriores. Allí me llevó una tarde uno de mis hermanos. Vimos en una sala La Guerra de las Galaxias (George Lucas. 1977) y al acabar nos metimos luego en la otra sala para ver El Imperio Contraataca (Irvin Kershner. 1980). Meses después fui al cine Luchana a ver El Retorno del Jedi (Richard Marquand. 1983) con mi madre y mi hermana. Esta trilogía, pues, está entre mis películas favoritas y las he revisitado en infinidad de ocasiones.

Las dos películas que más veces he visto en mi vida, y por tanto muy favoritas (no me castigaba viéndolas una y otra vez) son El Secreto de la Pirámide (Barry Levinson. 1985) y Dentro del Laberinto (Jim Henson. 1986). Las vi en cine en su estreno (Bulevar de Madrid y Lys de Algeciras, respectivamente), las alquilaba repetidamente en el videoclub, las compré en cuanto salieron a la venta en vídeo y luego cuando se editaron en DVD.

Unos días antes del estreno en España de El Club de los Poetas Muertos (Peter Weir. 1989), en febrero de 1990, fui a un preestreno matinal en el cine Palafox de Madrid, invitado por una radio o algo parecido. La película me encantó y, está entre mis favoritas, pero, sobre todo, me gustó la experiencia, nueva para mí entonces, de poder ir una mañana a un pase de una película, antes de su estreno.

Igual me pasó por esas fechas con El Festín de Babette (Gabriel Axel. 1987) en el Cinestudio Bogart de Madrid. Creo que era la primera película realmente adulta que veía y de una cinematografía diferente a la estadounidense o la española. Probablemente, también fue la primera vez que veía una película subtitulada (en la versión original hablan danés, sueco y francés). Primeras sensaciones de ir camino de la adolescencia y de vislumbrar que había mucho cine por descubrir, de ese momento o anterior, aparte del estrictamente de evasión y palomitas.

En los cines, en vídeo, Filmoteca o reestrenos, fui desde entonces incorporando muchas películas a mi círculo de favoritas. Una Noche en la Ópera (Sam Wood. 1935), Blade Runner (Ridley Scott. 1982), Átame (Pedro Almodóvar. 1989), Annie Hall (Woody Allen. 1977), Las Noches Salvajes (Cyril Collard. 1992), Yentl (Barbra Streisand. 1983), Vidas Cruzadas (Robert Altman. 1993), Nueve Reinas (Fabián Bielinsky. 2000), Jesús de Montreal (Denys Arcand. 1989), Los Amantes del Círculo Polar (Julio Medem. 1998), Seven (David Fincher. 1995), The Game (David Fincher. 1996), Mamá a la Fuerza (Garson Kanin. 1939), El Precio del Poder (Brian de Palma. 1983), Niñera Moderna (Walter Lang. 1948), El Sexto Sentido (M. Night Shyamalan. 1999), El Protegido (M. Night Shyamalan. 2000), Pulp Fiction (Quentin Tarantino. 1994), Un Cadáver a los Postres (Robert Moore. 1976), Cómo Robar un Millón (William Wyler. 1976), El Cielo Puede Esperar (Warren Beatty, Buck Henry. 1978), El Golpe (George Roy Hill. 1973), Aterriza Como Puedas (Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker. 1980), El Gran Azul (Luc Besson. 1998), Nikita (Luc Besson. 1990), El Profesional (Luc Besson. 1994), El Quinto Elemento (Luc Besson. 1997), Operación Pacífico (Blake Edwards. 1959), El Guateque (Blake Edwards. 1968), Zafarrancho en el Casino (Richard Thorpe. 1961), Fama (Alan Parker. 1980), Tarde de Perros (Sidney Lumet. 1975), Los Jueces de la Ley (Peter Hyams. 1983), 1997: Rescate en Nueva York (John Carpenter. 1981), Música y Lágrimas (Anthony Mann. 1954)… Y paro, porque aún me quedan un buen puñado de películas para mí imprescindibles, mis favoritas. Algo muy personal e intransferible.

Lamentablemente, todas las salas mencionadas, a excepción del Palafox, han desaparecido.

 

Aitor Gaizka