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Lo «Bio» empieza en la cuna. Por Pablo Bolaño

Nota inicial del editor: Este es el segunda artículo de una serie de 3, pertenecientes al número más reciente, el 78, de la revista The Ecologist, correspondiente al tercer trimestre de 2019. Como siempre, lo publicamos con autorización expresa.

 

Los productos ecológicos están viviendo un auge exponencial. Los compran todos los públicos, pero existe una mayoría indiscutible de “millennials”. Especialmente, cuando son padres. Estos consumidores, algunos de los cuales han vivido ya el consumo “eco” en sus hogares, consumen teniendo en cuenta lo mejor para sus hijos.

 

Agustín Peláez ha publicado recientemente en el diario “Sur”: “España supera actualmente los dos millones de hectáreas dedicadas a la agricultura ecológica (2.018.802 hectáreas). Es hoy por hoy el país de la Unión Europea que más superficie dedica a la producción orgánica, con el 17% del total de la UE (12,1 millones de hectáreas). Le sigue Italia con 17,9 %; Francia (15,3%), Alemania (11,3%) y Austria (5,7%). A nivel mundial, la agricultura orgánica alcanza los 57,8 millones de hectáreas. Entre 2010 y 2015, la producción biológica aumentó un 21%”. Desde entonces, no ha dejado de crecer y de crecer. Según el técnico de Asaja Málaga Benjamín Faulí, “la superficie utilizada para agricultura ecológica en la UE crece alrededor de 400.000 hectáreas al año”. Todos los datos son extraordinarios.

MILLENNIALS
Además, las estadísticas muestran que el crecimiento va a seguir continuado durante los próximos años. Curiosamente, es el sector de la gente joven, concretamente los millennials -la generación de las personas nacidas entre 1980 y 2000-, los que más responden a la llamada del sector orgánico. Sin duda, como señalan las estadísticas, son los principales consumidores de productos ecológicos en España y “las perspectivas de crecimiento del sector vendrán de su mano”, por lo que entender sus necesidades de consumo futuras será clave. Son palabras de Diego Roig, de la consultora especializada Ecological, a Anabel Pascual, de EFEagro. Roig detalla que “en el resto del mundo también es este grupo de consumidores el que aglutina la mayor concentración de ventas en ecológico. El sector presenta buenas perspectivas: en 2016 continuó con un aumento de doble dígito (+12,5 %, hasta casi 1.700 millones de euros en 2016), mientras que las ventas del total de mercado de alimentos y bebidas mantuvieron un crecimiento plano. En el caso de España, según un estudio del Ministerio de Agricultura, en torno a un 30% de los consumidores de producto ‘bio’ tienen menos de 35 años”. En opinión del consultado, el esperado alza del consumo por este tipo de usuarios vendrá dado por dos factores, como se detalla en el informe de Ecological.bio “El sector ecológico en España 2018”, que toma como referencia los estudios más actualizados (ProdesconGfKKantar o los internacionales de FiBL e Ifoam). El primero, de acuerdo al citado informe, deriva de un previsible aumento de la renta disponible de estos consumidores, que según Roig “ya llevan en su ADN la compra de productos ecológicos, por lo que es de esperar que los continúen consumiendo”. Por otro lado, señala Roig, el hecho de que “las próximas familias”, jóvenes madres y padres, cuando tienen descendencia, “desarrollan nuevas actitudes, prioridades y motivaciones”, que influyen en su comportamiento, porque “buscan de forma activa productos más saludables y nutritivos”. Dicho de otro modo: muchos consumidores cambian sus actitudes de compra cuando ejercen la paternidad y maternidad, porque quieren lo mejor para sus hijos. Entonces, se decantan responsablemente por el consumo ecológico. Hasta entonces podían haber sido dubitativos. Una vez que son padres, el consumo ya es ecológico en un alto porcentaje.

 

ORGANIC TRADE ASSOCIATION
Todos los caminos llevan a Roma. Un informe de la Organic Trade Association (OTA) en Estados Unidos revela que el 25% de los millennials americanos ya son progenitores y en los próximos 10-15 años el porcentaje será en torno al 80%. Esto va a significar, según los expertos, un aumento significativo del consumo ecológico para los próximos años. Tener descendencia aumenta significativamente el consumo ecológico en muchas parejas. Por un lado, les hace pensar que actúan como padres conscientes, y no andan desencaminados. Porque, sólo en el aspecto de la salud, la mala alimentación es responsable de muchas de las patologías de buena parte de la población, y, en especial, de los niños, ya que, según los doctores más concienciados, la salud de una familia tiene que empezar en la cocina y, por otro lado, los niños son los más vulnerables a las agresiones medioambientasles, vengan del exterior o a través de la dieta.

 

RECOMENDACIONES DEL LICEO FRANCÉS

Hasta el Liceo Francés ya recomienda a las familias de sus alumnos la alimentación ecológica. En el curso de los últimos 30 años, nos dicen desde la entidad gala, “enfermedades graves como el cáncer, neurológicas y autoinmunes como la diabetes y afecciones tiroideas, incluso de disfuncionamiento reproductivo, han aumentado su incidencia un 40%. Y todas están relacionadas con los tóxicos, como explica Marie-Monique Robin en su libro ‘Nuestro veneno cotidiano’, una escalofriante investigación sobre lo que nos llevamos a la boca pensando que es sano y saludable. El médico e investigador Nicolás Olea, del Hospital Clínico de Granada, afirma que “el origen de la mayoría de los cánceres es medioambiental y no genético: tóxicos y pesticidas en alimentos y medio ambiente. Más del 40% del total de enfermedades atribuibles a los factores de riesgo medioambiental recaen sobre los menores de 5 años”. ¿Albergan todavía dudas de por qué es necesario alimentar a nuestros pequeños con alimentos ecológicos para proteger su salud? El Liceo Francés insiste: “Según un estudio realizado sobre niños de los Estados Unidos por investigadores de la Universidad de Harvard y la Universidad de Montreal, se descubrieron pesticidas organofosforados (que se usan para controlar las plagas de insectos) en niños con TDAH (trastorno por déficit de atención). El cerebro del niño es más susceptible a los efectos de los organofosforados. Los niños tienen menos enzimas ligadas a los procesos de eliminación de tóxicos, por lo que acumulan más en el tejido nervioso y cerebral que otros grupos de edad”. Esto es sólo un ejemplo. Podríamos citar miles de informes. La exposición a tóxicos a través de la dieta, especialmente en población infantil, es responsable de un gran número de enfermedades y muertes.

¿POR QUÉ LO “BIO” ES NECESARIO?
Una nutrición completa en los pequeños es lo más importante para su desarrollo. Para que una dieta sea completa y equilibrada para ellos, tiene que ser variada y, por supuesto, ecológica, predominantemente de origen vegetal. La alimentación infantil ecológica deriva de la agricultura ecológica, que consiste en una serie de técnicas aplicadas a la agricultura y a la ganadería, que excluyen los productos químico-sintéticos tales como los plaguicidas, pesticidas, conservantes, fertilizantes y antibióticos, con el objetivo de ofrecer alimentos con todas sus propiedades naturales y preservar el medio ambiente. Además, nos aportan la seguridad de saber de dónde procede cada uno de los productos que consumimos. Tanto para niños más mayores como para bebés, la alimentación ecológica es una forma de evitar riesgos y de exponerlos innecesariamente a todo tipo de productos nocivos, con sus correspondientes consecuencias. Porque los bebés son más vulnerables a estos tóxicos que las personas adultas. Algunos de los efectos de los alimentos convencionales comienzan a verse con el aumento de las alergias y asmas en recién nacidos y en niños. Pero el asunto no se queda ahí. Eso sería lo menos malo. Para que los pequeños vivan lo más posible al margen de tóxicos químicos y genéticos, los padres del siglo XXI optan por la alimentación ecológica. Esta nutrición también permite fortalecer su sistema inmune en una sociedad urbana hostil y enfermiza. Los estudios de Dolores Raigón, de la Universidad de Valencia, por ejemplo, nos permiten saber que los alimentos ecológicos poseen un número más alto de nutrientes que los alimentos convencionales. La implementación de productos químicos en los procesos de producción de los alimentos es el principal causante de que ciertos elementos pierdan parte de sus propiedades.

ÁNGELES PARRA
Para Ángeles Parra, directora de BioCultura, la cosa está clara: “Hemos notado que a nuestras ferias acude cada vez gente más joven. También muchos de los expositores son ecoemprendedores muy jóvenes que se lanzan a la aventura de emprender en el sector ecológico. En gran medida, esto tiene que ver con que han vivido el mundo ‘bio’ desde su casa en la infancia. Y, por otro, en el sentido de que ahora ya son padres y madres. Quieren lo mejor para sus hijos y, como empresarios, también quieren lo mejor para sus ‘menudos’ clientes, que podrían ser sus propios retoños”. Parra añade que muchos de estos nuevos padres vienen con el consumo ecológico ya “de fábrica”, porque lo han vivido en sus familias. Otros, por el contrario, “se han ido informando y han tomado resoluciones en sus vidas y en las de sus familias. Es normal que sea más gente joven la que se lanza a consumir ecológico. Los jóvenes, una vez que son padres, buscan información fidedigna sobre temas de salud. Mucha gente mayor no está acostumbrada a navegar por Internet y acepta la información de los medios de masas como algo irrefutable, cuando, en muchas ocasiones, es completamente falso. Por razones bien diversas, es normal que exista una tendencia más juvenil en el consumo ecológico, aunque también es verdad que hay muchas mujeres de entre 40 y 50. Pero, como la maternidad se ha retrasado, este consumo también tiene que ver con que son madres, aunque no tan jóvenes”. Por otro lado, Parra señala que “al haber mucha gente joven en el sector ecológico es normal que las ventas del sector sigan las tendencias online de una forma exponencial. No crean que no hay consumidores de edades más adultas en el mundo ‘bio’. También es normal. Hoy, la gente vive más. Pero no se trata sólo de vivir más, sino de vivir mejor. Los alimentos ecológicos aportan más salud, menos riesgos y un sistema inmunitario fuerte y sólido. De esto se habla poco, pero los químicos de la dieta convencional son obesógenos: confunden a las hormonas reguladoras del peso y crean obesidad. Por eso hay muchas mujeres jóvenes que prefieren comer ecológico y conservar la dieta, no sólo por razones estéticas, también por salud. Más aún, cuando son madres. Y, más todavía, para evitar la pandemia de obesidad infantil entre los pequeños de sus casas”.

Pablo Bolaño

 CRECE EL CONSUMO “BIO” INFANTIL

EL PRODUCTO INFANTIL CONVENCIONAL… ESTANCADO

“El País” ha publicado que, según datos del reciente informe “El sector ecológico en España 2018”, elaborado mismamente por la ya citada consultoría EcoLogical, “el mercado ecológico español, pese a seguir siendo proporcionalmente muy pequeño (1,69% del total), continúa creciendo en dobles dígitos tanto a nivel de mercado interior, con 1.656 millones de euros (+12,55% respecto a 2015), como en lo referente a gasto per cápita, que llega ya a los 36,33€ al año (+12,58%). Estos datos sitúan a España por primera vez entre los diez primeros países por volumen de mercado interior, aunque lejos aún de las principales potencias europeas como Alemania o Francia”.

El rotativo destaca que  “la alimentación infantil se sitúa como uno de los segmentos de mayor desarrollo. Así lo corrobora el hecho de que la categoría de alimentos infantiles ecológicos se sitúe según el informe como la tercera que mayor representación tiene en las importaciones (entre el 15 y el 20% del total). También los datos delEstudio Iri: El consumo Eco y Bio en España 2017, que muestran cómo las ventas se dispararon un 90% entre 2016 y 2017, un periodo en el que el sector alimentario infantil no ecológico, contrariamente, vio cómo sus ventas se reducían casi un 3%”. El sector de alimentación ecológico se dispara mientras que el convencional se estanca. Pero las grandes empresas nunca pierden oportunidad de hacer negocio… Por un lado, las grandes superficies se suman al carro (de la compra, nunca mejor dicho). Por otro lado, empresas de alimentación convencional sacan sus nuevas líneas en orgánico.

“El País” cita la cadena GranBiBio, donde desde la apertura de su primer súper en 2015, según explica su CEO, Juan Antonio Martínez Rubio, han visto cómo esta familia de productos crecía un 5% anual en el ticket de compra, a lo que habría que añadir el aumento del 10% en el número de referencias. Dicen los responsables de la cadena que “la alimentación infantil en el sector ecológico es un valor al alza. Esto no ha pasado desapercibido para la industria agroalimentaria nacional, tanto a nivel de grandes empresas como de nuevas iniciativas empresariales, que han respondido en los últimos años creando nuevas líneas ‘bio’ para el público infantil”.

 

AUMENTAN LOS CLIENTES ONLINE

MÁS “BIO” INFANTIL EN SUPERMERCADOS

Según un texto de la revista “Aral”, “en cuanto a los segmentos de mayor peso en la cesta ecológica de acuerdo al valor de las ventas son los de leches vegetales (10%), yogures (9%), huevos (7%), comida vegetariana (6%) y leche (4,5%). Y en cuanto los establecimientos preferidos para adquirir productos orgánico, el informe ‘El consumo Eco y Bio en España 2017’ apunta que -en línea con la omnicanalidad como tendencia de consumo (por la que el consumidor está habituado/a visitar distintos canales para realizar su compra)-, «al hablar de alimentos saludables, en el mercado español las tiendas de productos biológicos e Internet son los principales canales alternativos al mercado masivo. Así, aunque el 72% de los consumidores adquieren productos biológicos en hipermercados y supermercados, el 30% visita tiendas biológicas especializadas y el 9% lo adquiere online. Otros canales de compra son farmacias (7%) y granjas y mercadillos (5%)’». Los padres y madres optan en muchas ocasiones por el mondo online y, en buena medida, los milennials que más consumen ecológico son urbanos que rurales. La mayor presencia en los lineales de alimentos ecológicos para bebés depende de la superficie de los establecimientos. A mayor superficie, más productos especializados dentro del sector ecológico, como serían los potitos “bio” para bebés.

 

CRECE EL CONSUMO “BIO” INFANTIL

EL PRODUCTO INFANTIL CONVENCIONAL… ESTANCADO

La supervivencia del plantea depende de que las nuevas generaciones

Pilar Martín de Castro es Jefa de la Unidad de Educación Ambiental del Ayuntamiento de Madrid. Ha escrito: “La supervivencia del planeta tal como lo conocemos hoy depende del comportamiento de los humanos. Los niños hacen lo que ven hacer a sus mayores. Estos comportamientos ambientales se aprenden en casa y en el colegio. Si educamos a los niños en el consumo galopante, sin que reparen en lo que cuesta producir un producto, si no son conscientes de todo esto, el día de mañana tendremos un ejército de ciudadanos comiendo sólo hamburguesas y todo ello generará una cantidad de emisiones que el planeta no puede soportar. Por ello, cada vez más las instituciones procuran animar a los alumnos de los diferentes colegios, escuelas e institutos a que consuman ecológico y de forma responsable. Podría decirse que, en general, en los alumnos con padres millennials cala más hondo el mensaje. Los padres jóvenes son más proclives a ser porosos con el mensaje ecológico que traen los niños de la escuela.

 

 CRECE LA DEMANDA DE PRODUCTOS “BIO” INFANTILES

UN SUBSECTOR PARA LA INVERSIÓN

El mercado ecológico infantil está creciendo y así lo atestigua la web Ecoalimenta, que informa de que en España «el potencial de mercado infantil ecológico se acerca a las 400 TN”. Sin embargo, la citada web señala, además, que  “hoy las ventas de papillas ecológicas representan sólo un 13,1% de su mercado potencial por lo que el recorrido es todavía muy amplio”. Es evidente, según varios expertos consultados, que el nicho de mercado de los productos ecológicos dirigidos exclusivamente al ámbito infantil va a seguir creciendo. Entre otras cosas, porque crece la demanda y, por tanto, acabará creciendo también la oferta.

Pablo Bolaño

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About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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