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Martes Crítico: A Medem le reprochan que se parece a Medem. Por Oti R. Marchante

Medem se lee igual de aquí para allá, que de allá para aquí. Y su cine un poco también. Ha estrenado “Ma Ma”, que no se sabe si va por lo de madre o por lo de teta, y el caso es que la crítica a su película ha sido entre templada y fría.

 

Jordi Costa dice en El País que el personaje de “Ma Ma”, Magda, parece crecer sobre el molde de un modelo que la actriz había inmortalizado en películas de Pedro Almodóvar como Todo sobre mi madre (1999) y Volver (2006). A ratos parece que Medem haya querido sumergir esos personajes de Almodóvar en un tanque de formaldehido al modo del tiburón de Damien Hirst. El problema es que, en lugar de formaldehido, en el tanque sólo hay falsa poesía.

Jordi Batlle habla en La Vanguardia de que a ratos toca lo ridículo, y que Medem ya no tiene la magia de otro tiempo (Tierra o La Ardilla Roja)

Quim Casas en El Periódico acude a uno de los términos favoritos de cualquier crítico que se precie, el término “poliédrico”. Casas, que titula con él su crónica, justifica el uso del término porque “Ma Ma” ofrece muchos temas al espectador. pues habla del cáncer, de la maternidad, de la dualidad sexual, de la búsqueda del placer anónimo (¿?)…

Yo, en mi blog, Una de Piratas, confieso mi asombro ante algunos de los reproches que se le hacen últimamente a Julio Medem porque se parece a Julio Medem. De hecho, creo que con el tiempo juliomedea mucho mejor y tiene aún menos pudor. Dicho de otro modo: “La facilidad de Julio Medem para desmigar el bizcocho con una mezcla de medio poesía, ingenuidad, ansiedad metafórica incontenida, tentaciones circulares y obsesiones lingüístico amorosas, o sea, las que fascinaron a la crítica en películas como “Tierra” o “Los amantes del Círculo Polar”, es más o menos la misma con la que ahora hornea el bizcocho de “Ma Ma”, esa fusión de madre y teta que son la esencia de la película.”

Carmen Lobo en La Razón dice que el cine de Medem es líquido, y femenino, pues sus mujeres tienen más fuerza, coraje y rabia. Pues, al menos en este caso, tiene toda la razón.

(…..No sé, yo nunca me he considerado muy medemófilo, pero esta última película suya, aun pecando de lo que pecaban otras que se pusieron por la nubes, me parece un poco más cercana y profunda; o sea que habla en ella de cosas humanas y útiles, y no de algunas de las gilipolleces que (para mí) contaban sus alabadísimos títulos. He dicho….)

 

También se ha estrenado American Ultra, y Jordi Costa titula su comentario sobre esta película con EL ARTE DEL REFRITO, y desde luego nos ofrece uno muy sabroso para argumentarlo:

Con cierto aire de novela gráfica en su narración, American Ultra juega a las películas juveniles de espías con un relato tan superficial como atractivo en el que se aglutinan el romanticismo de Amor a quemarropa (y su violencia extrema) y el dolor del ser humano prefabricado de El show de Truman, con ese implante traumático en la memoria que le impide salir de su zona de actuación; los montajes ultrarrápidos de Réquiem por un sueño (que ya provenían de All that jazz), y el motor psicológico como bomba humana previamente preparada de El mensajero del miedo (Frankenheimer, 1962) y Teléfono (Siegel, 1977).

Se han estrenado dos títulos españoles, Los héroes del Mal y Los exiliados románticos.

Del primero, Jordi Costa dice que no es una película redonda y a veces resulta grosera y algo descuidada en algunos de sus trazos –el enfrentamiento con la prostituta-, pero logra llevar su planteamiento hasta sus extremos más irrespirables, sin amilanarse, sin ninguna concesión de cara a la galería.

 

Y del segundo traigo aquí dos comentarios, el de Carlos Boyero en El País:

En época de crisis, de proyectos paralizados o destinados a la cuneta, de parones forzados y probablemente sin retorno que sufren muchos de los componentes del cine español, Jonás Trueba se ha propuesto hacer el cine que le da la gana y a precio mínimo, intentar crear películas con un estilo reconocible, hablar de los sentimientos que le interesa.

Y el de Nuria Vidal en su blog: El día del pase de prensa en Barcelona de la película de Jonás me encontré con tres comentarios recurrentes: es como Rohmer; es cine viejo; es como las comedias madrileñas de los ochenta. No estoy de acuerdo con ninguno de esas tres ideas. ¿Rohmer? No, para nada. Tanner, si. No podía ser menos llamándose Jonás que tenía 20 años en el año 2001. Pero Rohmer no, El cine de Rohmer es el de un hombre mayor que mira a la gente joven con curiosidad, con cariño, con respeto, pero no puede negar verlos en toda su sencilla estupidez (la Marie de El rayo verde sin ir más lejos). El cine de Tanner, en cambio, no mira a sus personajes, los acompaña, los sigue.

Me gusta lo que dice Nuria de esta película, pero más me gusta aún lo que dice a propósito de la Diada

Oti Rodríguez Marchante

@OtiRMarchante

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