Home / Cine Español / Martes Crítico de Oti R. Marchante. Los “Ochos apellidos catalanes”: tonto al que le guste

Martes Crítico de Oti R. Marchante. Los “Ochos apellidos catalanes”: tonto al que le guste

No sé qué pensar después de ver “Ocho apellidos catalanes”, escuchar lo que he escuchado de ella, leer lo que se ha escrito de ella y comprobar que, después de todo, mis congéneres se han pasado en masa por taquilla para convertirla ya en otro suceso cinematográfico del año, o del siglo… No es que no haya tenido buenas críticas Emilio Martínez Lázaro (Lázaro, levántate y anda, tío, después de las leches que te han metido), es que han ido a destrozarlo, a partirlo en dos, críticas con una enorme saña, a pesar de que la película, como la anterior, no tiene la menor pretensión…, o sea, que no va a ser sublimemente gracioso como Albert Serra. Esta inquina de la crítica con “Ocho apellidos catalanes” sólo puede verse compensada con un billete premiado de la Lotería Primitiva, y creo que lleva todos los números. Ya he dicho en varios lugares y sitios (no es lo mismo, no creáis) por qué me parece graciosa y acertada esta película, o sea que no voy a repetirme más veces… Prefiero repetiros a los demás:

 Llega-secuela-apellidos-vascos_MDSIMA20150924_2849_1

Carlos Boyero en El País confiesa que no le gustó la primera y que esta segunda tampoco le gusta, aunque reconoce que “desmitificar los nacionalismos y saber reírse de los tópicos y de convicciones propias o ajenas, tan populares como tragicómicas, es un ejercicio terapéutico”. Tengo la sensación ­–continúa–  de que el guion se ha escrito con demasiada prisa, la fórmula funciona peor en ese independentista pueblo gerundense que en la geografía e idiosincrasia vasca, si en la anterior me aburrí moderadamente en la continuación de la saga mi tedio es notable.

Olga Pereda en El Periódico: El guion no solo carece de la frescura de la primera parte sino también de la transgresión política que suponía, por ejemplo, burlarse de la kale borroka. Además, ¿para qué nos vamos a engañar? A lo mejor es que los tópicos sobre los vascos son más graciosos que los tópicos sobre los catalanes.

 

Jordi Batlle en Fotogramas: Gran parte del salero de Rovira se ha esfumado en la repetición del cliché, y algo parecido les ha pasado a Machi y Elejalde, que no están en su punto, aunque mantienen erguidos sus carismas. Sumar personajes y subtramas, antes que enriquecer el conjunto, dispersa la atención, si bien este peaje lo compensa la incorporación de Rosa Maria Sardà, la campeona de la fiesta, que sale poco pero se merienda a sus compañeros.

En La Razón hace la crítica Carmen Lobo, que tiene menos colmillo que Jordi Sánchez, y que reconoce que se ha perdido parte de la frescura y de la sorpresa en esta segunda entrega. Y dice que estos disparates nacionales, en manos de Berlanga, habrían sabido a gloria.

Luis Martínez en El Mundo se muestra, digamos, críptico, aunque no he logrado encontrarle elogios en su comentario. O elogios que yo haya entendido como tales. Corrijo, pues, que no le gusta… Pongo este párrafo sacado de contexto, a ver si aclara algo: Estamos ante una comedia que actualiza, plancha y pone al día la larga tradición de cine (‘españolada’ lo llaman) tan denostado por los que hablan como jaleado por los otros (la masa silenciosa de Rajoy).

Carlos Reviriego, en El Cultural, se pone muy desagradable con los apellidos catalanes, incluso propone haberla abortado a tiempo:

Tampoco es agradable escribir sobre esa película que, a todas luces, no debería haberse hecho, al menos de la manera en que se ha hecho. Con prisas, sin sentido crítico, sin ambición, bajo la consigna del todo vale siempre que aprovechemos el tirón. Con un precedente como el de Ocho apellidos vascos, por más que en ella, en términos cinematográficos, no había realmente nada que recordar, es imposible de todo término superar expectativas. Y eso que para quien esto escribe las expectativas estaban por los suelos.

 

Helena García, en Nosolocine, le da con la parte gorda del bate: El humor general es tontorrón, casi rayando lo casposillo, como el que se desprende de una gala de fin de año de tve1 dirigida por José Luis Moreno pero cambiando a Jaimito Borromeo y Félix el Gato por Dani Rovira, Agustín Jiménez and co. pero que tiene su público, el mismo que vió la primera parte de esta franquicia y le gustó.

A mí, en cambio, me ha hecho gracia esta película, igual que me la hizo la anterior, aunque me doy cuenta de que no es una obra cumbre de la Historia del Cine. Comedia de circunstancias, y a mi modo de ver muy divertida. No es que haga una gran defensa de ella, pero, dadas las circunstancias, es de las pocas que tienen a su favor. Esto escribo en el ABC:

Aunque se le nota cierta prisa al guión, y una excesiva fijeza en un escenario y un acontecimiento (la boda), creo que la película tiene la virtud de reírse de lo pura y esencialmente catalán: de la crema y no de lo accesorio, ni de la coyuntura política, ni de lo trágico. Se ríe del aspaviento modernillo de Berto Romero, un hipster garrulillo con ínfulas, o del clasismo matriarcal de Rosa María Sardá, tan excluyente, discriminatoria y tan astuta y catalana. Habría sido un error caer en lo burdo de chistear con Pujoles, Mases y otros personajillos del día, hacer coyuntura y creerse satírico y mordiente.

Oti Rodríguez Marchante

@OtiRMarchante

 

 

About JLP jose

Check Also

Programa 217 de No Solo Cine en las Ondas

“Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida”. Billy …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

AVISO LEGAL PRIVACIDAD COOKIES CONTRATACIÓN CONTACTO