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Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: De la lluvia (de estrenos) al calabobos

Tras la velada amenaza que desde aquí se le hizo a los distribuidores y programadores de estreno por su torrente indiscriminado de películas, hemos notado un brusco cambio en su proceder: ¡no han tenido valor a pasar de veinte estrenos!… Nos gusta que nos hagan caso, sí señor. Y para que vean que somos permeables a su nueva política de exhibición, les brindamos este Martes Crítico en el que tiramos las críticas con cubilete: ahí van, salgan las que salgan. Películas y críticas en carrusel. ¡Pasen y vean!… ¡Y otro tira y se divierte!

Arrancamos con el estreno de Superlópez, y de manera tan peculiar con esta crítica:

En general el ser humano es egoísta. Va en los genes y el instinto de supervivencia. Básicamente, nuestro intercambio con los demás consiste en obtener el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo. Vivimos de escaquearnos… Y esto lo dice, precisamente, Luis Martínez, un crítico que no conjuga el verbo escaquearse ni en subjuntivo (si fuera yo, sin ir más lejos…). Y luego encuentro en su comentario esta frase: Superlópez, de Javier Ruiz Caldera, es exactamente el superhéroe que merece España.

No sé, realmente, si estoy de acuerdo con ella, y si los españoles nos merecemos a Superlópez, pero lo que sí parece indudable es que nos merecemos a Supersánchez.

Y Javier Ocaña le lanza un nifunifá a Superlópez:

Ninguno de sus estupendos cómicos (Dani Rovira, Alexandra Jiménez, Julián López) logra convocar a la sonrisa durante toda la primera mitad del relato. Nada está mal: ni los intérpretes ni las situaciones ni los diálogos ni la dirección. Y, sin embargo, ni una mueca, porque nada está lo suficientemente bien para provocar un cierto jolgorio.

El estreno de “The Guilty” concita (hay que utilizar estos verbos tontos de vez en cuando) algo más de entusiasmo:

Carlos Boyero:

Veo The Guilty en compañía de alguien que es actor y director. Sigue la película con tanto interés como el mío y al final me comenta: “Es el tipo de proyecto con el que cualquier productor se frota la manos”. Normal, el presupuesto es mínimo. Se necesita un buen guion y un actor veraz. También que las voces, los tonos, los personajes con los que este hombre conecta en su teléfono desprendan credibilidad y creen desasosiego en el espectador.

Luis Martínez:

Partiendo de un extraordinario, detallista y muy preciso guion, Moller provoca tensión y desasosiego del primero al último minuto y consigue, a través únicamente de las palabras del agente y sus diferentes interlocutores, trasladarnos de un escenario a otro y que casi vivamos en primera persona la peripecia que está sucediendo al otro lado de la línea telefónica.

Quim Casas:

La producción danesa The guilty está en la tradición de aquellos filmes de intriga que tienen el teléfono como protagonista narrativo: el individuo en una cabina asediado por un francotirador en Última llamada o el joven que recibe la llamada de una mujer en peligro de Cellular.

Oti Rodríguez Marchante:

Poca música, poca gestualidad en ese constante paisaje del primer plano, todo el peso de la trama, el suspense, la tensión, se vuelca hacia ese otro lugar que nunca vemos en la pantalla, pero que construimos con absoluta nitidez en nuestro interior mediante diálogos entrecortados, cambios de puntos de no vista (el policía amigo, la patrulla que busca, la niña que espera, la mujer raptada, el hombre…) y materiales diversos para ir recolocando las piezas de thriller: como si lo hubiéramos comprado en Ikea y ahora lo ensamblamos en casa.

Un apunte sobre “La noche de 12 años”

Jordi Costa consigue hacerse entender, al menos en lo político:

Renunciando a un discurso en torno a lo ideológico, Brechner opta por la universalidad de la experiencia sensorial de quienes, privados incluso de la palabra, mantuvieron un pulso con la locura. No es mala opción en un momento en que las democracias son también territorios donde abrir debate sobre la definición del preso político, pero Brechner pone demasiada histeria en las formas y rompe los circuitos de empatía.

Sobre el interesante estreno de “Jaulas”, ahí va un par:

Beatriz Martínez:

Es una apuesta arriesgada y quizás el ensamblaje de todos los elementos que maneja, en particular la trama noir, resulten un poco forzados, pero tanto su mirada hacia los perdedores como la interpretación de Estefanía de los Santos están llenas de fuerza telúrica. 

Oti Rodríguez Marchante:

A pesar de la atmósfera, «Jaulas» es una película luminosa, musical, incluso con destellos de alegría o humor, con momentos lorquianos y otros de rizos naturalistas y frescos. Las interpretaciones combinan también todos esos tonos, y especialmente la de Estefanía de los Santos es un alarde de tremendismo y desgarro.

Sobre la película iraní “Tres Caras”, ahí va otro par:

Nuria Vidal:

Se estrena una nueva entrega de la crónica personal/colectiva que está realizando Jafar Panahi en Irán. Ya lo he dicho otras veces, me asombra la capacidad de este hombre de convertir su castigo, no poder salir de su casa, no poder salir del país, en un elemento estimulante para construir una obra inclasificable y además divertida. Panahi, a pesar de todo lo que le pasa, nunca pierde el sentido del humor. El último capítulo de este extraño y apasionante diario, empieza con una filmación de teléfono móvil donde vemos a una adolescente que anuncia su suicidio porque no aguanta la prohibición de su familia a su deseo de convertirse en actriz. 

 

Nando Salvá:

…Utiliza el presunto suicidio de una joven aspirante a actriz como mera premisa para retratar una sociedad atascada en el patriarcado y erigida sobre restricciones impuestas a las mujeres de todas las edades, y para recordar la persecución que en ella sufren los artistas.

Y con un par más arreglamos “El veredicto”:

Jordi Batlle:

Ian McEwan adapta su propia novela “La ley del menor” en este circunspecto melodrama en torno a una juez muy entregada a su deber que hará frente a dos retos (…) Inmensa Emma Thompson y sobresaliente composición del joven Fionn Whitehead.

José López:

Este melodrama tiene una de sus virtudes en su medidísima ambientación. Gran interpretación de Emma Thompson, logra una gran expresividad, solo por su actuación ya merece la pena pagar el precio de la entrada. Está impecable. También destaca Fion Whitehead, que es el adolescente con leucemia. La película logra tocar la fibra del espectador y hacerlo  reflexionar. Buena dirección de Richard Eyre que vuelve a demostrar que es uno de los cineastas británicos más académicos.

Y despedida y cierre con Sergi Sánchez, que dice maravillas de “Con el viento”:

Esta es la historia de un cuerpo. No es extraño que la estupenda ópera prima de Meritxell Colell se despliegue entre dos danzas: la primera, con un cuerpo que rompe, desencajado, convulso; la segunda, con un cuerpo que se abre a la comunión con el estremecimiento de la naturaleza (…) Es una película sensible que trabaja la relación del cuerpo, la memoria y el paisaje de forma muy emocionante…

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine
 

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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