Home / Cine Asiático / Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: En vacaciones no hay lunes… ni martes

Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: En vacaciones no hay lunes… ni martes

Pensaba despedirme hasta la vuelta vacacional del Martes Crítico a la francesa, como homenaje al equipo vencedor de Mundial. Pero ha pesado más en mí la educación manchega que mi excelente manejo del idioma francés. Total que me despido un poco a lo José Mota: “Ahívaya”. Dejo algunos zumos, como siempre sin azúcares añadidas, de las críticas de los últimos estrenos. Ya no estoy para ver películas, y menos para escribir de ellas, y aún menos para leer lo que escriben los demás. Si será esto así, que mi peli preferida de los estrenos es “El mejor verano de mi vida” y huyo ahora de la de Hong Sang-soo como de las ensaladillas de las barras de los bares. Por supuesto, ni caso….

Carlos Boyero no se calla nada:

Desde hace tiempo escucho en la boquita de algunos enterados y modernillos un cliché fatigosamente repetido y expresado con desdén sobre un tipo de cine que según ellos constituye un género en el que todo es previsible, cursi y prescindible. Lo denominan el cine de la campiña inglesa. Presuponen que solo fascina a gente mayor, instalada y convencional que luego lo comenta con arrobo degustando té con pastas. A mí me encanta. El bueno, por supuesto… O sea, que de entrada, las expectativas son gratas ante Mary Shelley, una historia sobre la insigne mujer que inventó al doctor Frankenstein y a su desvalido monstruo.

Luis Martínez titula justo por lo que critica Boyero, Relamida memoria del terror, y dice:

El problema, pese al cuidado con el que es tratado cada detalle, es la imprecisión. Mary Shelley quiere contarlo todo y en su voluntad omnisciente acaba por situarse muy cerca de la afectación.

Jordi Batlle, casi, casi:

“Mary Shelley es un biopic tirando a convencional en sus formas, deficitario en su pulsión creativa, pero sin lugar a dudas describe una época con veracidad y respira romanticismo por sus cuatro costados.

Y me gusta este párrafo de mi comentario de “Mary Shelley” por lo facilón y lo poco que aporta:

La afirmación y reivindicación femenina adecúan su temperatura a lo melodramático, a lo romántico, a lo gótico y a lo estrambótico, con un buen acabado visual y un cítrico zumo de pasiones y emociones. Elle Fanning amarra física y espiritualmente al personaje, y tiene la fragilidad y la fuerza que luego puso en el alma de su creación.

“La cámara de Claire” era, claro, la película de Jordi Costa:

Con su caligrafía minimalista y ese empeño, mucho más juguetón que hermético, por no marcar los tiempos en que sucede la acción, Sangsoo parece utilizar aquí la ficción como una suerte de mágico bálsamo reparador, aplicado a los vértices de un desigual triángulo. ¿Es esta mujer armada con una cámara polaroid una suerte de encarnación feérica o una versión de Mary Poppins venida a reparar una crisis de desamores? Como siempre, el relato avanza de un diálogo aparentemente trivial a otro hasta que van apareciendo sutiles brotes de desconcierto.

Pero más aún la de Sergi Sánchez:

“La cámara de Claire” (guiño explícito a uno de los títulos más emblemáticos de Rohmer, “La rodilla de Claire”) rechaza la dimensión casi estructuralista de las películas más ambiciosas de su autor (…), abrazando un naturalismo “amateur” que resulta irresistible. Hay algo de Céline y Julie en las amigas provisionales que parecen moverse por un tablero de juego que ellas han inventado.

Javier Ocaña se pone las bermudas:

Al grano desde la primera línea: El mejor verano de mi vida es una película de Paco Martínez Soria del siglo XXI. Mejor filmada y montada, con más empaque formal, pero con tantas concomitancias que la comparación es inevitable. Y, ojo, lo dicho no tiene por qué ser un defecto. Puede ser incluso una virtud, allá cada cual. El cine popular fue, es y será. Y la mayoría de las veces resulta intemporal, porque lo que fue popular en su día lo sigue siendo en sus continuos pases televisivos. Pero, seamos honestos, esto es La ciudad no es para mí para las nuevas generaciones familiares.

Lluís Bonet coincide y titula Martínez Soria nunca muere:

Dani de la Orden afronta su cuarto largometraje de ficción como una actualización del cine de Paco Martínez Soria. Pero los tiempos han cambiado mucho: “El mejor verano de mi vida” parece estar a punto de precipitarse al abismo de la estridencia y el desenfreno, algo que finalmente nunca acontece.

Nando Salvá se luce en este título, “El Rascacielos”, aluminosis narrativa, y es lo más agradable de su minicrítica:

Para compensar tanto la falta de originalidad como los diálogos bobos o los boquetes argumentales están las acrobacias de La Roca, todas ellas muy vistosas aunque tan ajenas a las leyes de la física, la lógica y el sentido común que no generan tensión alguna. La idiotez general sería más disfrutable si la película se mostrara razonablemente consciente de ella.

Y no volveré ni más listo, ni más descansado, ni más laborioso o creativo. Con suerte, más moreno.

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

Check Also

Autòcton Blanc 2016: Un gran vino de Albert Jané

Elaborado con las variedades Xarel.lo (75 %), Xarel.lo vermell (rojo en castellano, 10 %) y …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

AVISO LEGAL PRIVACIDAD COOKIES CONTRATACIÓN CONTACTO