Home / Críticas / Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: Jaime Rosales y “Petra” llaman a la puerta del melodrama

Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: Jaime Rosales y “Petra” llaman a la puerta del melodrama

El estreno de “Petra”, la última película de Jaime Rosales, acapara el mayor interés de los críticos este pasado fin de semana, y en todos ellos se aprecia la voluntad de entender ese universo tan peculiar del cine de Rosales. También dejamos algo aquí del estreno de “Burning”, excelente película del coreano Lee Chang-Dong sobre un texto de Murakami, y aún algo también de “La buena esposa”, aunque solo sea por la gran interpretación de Glenn Close y Jonathan Pryce. Empezamos con unos extractos de lo escrito sobre “Petra”:

Carlos Boyero ve “cosas” en “Petra”:

Jaime Rosales expresa material tan truculento sin que jamás aparezca el grito ni el llanto —solo hay una lágrima furtiva del personaje que interpreta Bárbara Lennie—, la violencia es soterrada, se desdeña el uso de los primeros planos para retratar emociones, la cámara está en suave aunque continuo movimiento, los diálogos tienen vocación de sobriedad, no son conceptuales pero expresan lo justo. No pretende en ningún momento manipular al espectador, deja mucho espacio a su imaginación.

Quim Casas alaba incluso su “facilidad”:

Siendo una nueva exploración de los recursos de la puesta en escena cinematográfica, en este caso con una relación muy particular entre los personajes y los espacios que ocupan tanto en las escenas en interiores como en exteriores, Petra es, argumentalmente, una de las películas digamos que más «fáciles» de Jaime Rosales, ya que plantea, hoy, una historia digna de un folletín decimonónico sobre el lado más perverso de la condición humana. 

Lluís Bonet la considera impactante:

… Un repertorio de cargado bagaje escénico, convertido por Rosales en impactantes imágenes (…) Jaime Rosales va penetrando –sin modificar la estructura argumental ni la visual- en el pozo sin fondo de una familia víctima de sus mentiras y traiciones (…) Hay frecuentes saltos temporales y una división por siete capítulos que van complementándose el uno al otro.

Sergi Sánchez se fija en otro detalle dramático de “Petra”, el perdón:

Si “Petra”, después de todas las calamidades que jalonan su camino de espinas, apuesta por el perdón y la reconciliación, es porque Rosales cree que la verdad del arte no se calcula según los valores de mercado, que el éxito no mide la catadura moral de la condición humana…

José López destaca, entre otros detalles, su música:

Un gran drama, una película que conmueve y que tiene un guion inteligente que firman Jaime Rosales, Clara Roquet y Michel Gaztambide que se mueve hábilmente en varios tiempos y que genera una intriga muy potente, en la que el paisaje, lo rural, tiene gran importancia. Está muy lograda la fragmentación… Inusual y maravillosa banda sonora de Kristian Eidnes Andersen que en algunos momentos logra ser un elemento narrativo más, tiene identidad propia y al mismo tiempo es sorprendente y de gran belleza.

De Oti Rodríguez Marchante destacamos lo dedicado a la interpretación:

La historia está tramada de forma capitular, pero los actos no siguen el orden numérico lógico, sino que se ordenan de tal modo que el tiempo cronológico sea tiempo emocional: el espectador sigue la historia pisando las huellas de los sentimientos que irá teniendo después. Es un «culebrón» ennoblecido, y que aturde con golpes de tragedia. Magníficas, milimétricas, apabullantes interpretaciones de Lennie, Brendemühl y Paredes; brutal y angustiosa la de Carmen Pla, y mucho más allá del elogio la de ese «padre» que interpreta Joan Botey, un actor novel al que le vendrá pequeño el Goya.

…………………………………

De “Burning”, dos puntos de vista:

El de Javier Ocaña:

Con ecos de William Faulkner y su cuento Incendiar establos (1939), que ya habitaban implícitamente el relato de Murakami y que en la película se convierten en explícitos, Burning posee unos personajes fascinantes, pero hay que abrirse a su atmósfera, a su extrañeza. El espectador que espere respuestas y trama, algo que tampoco hay en Murakami, solo encontrará frustración. El que se disponga con pasión ante un relato incierto y turbio, entrará en el fuego recóndito de una gran película sobre la perdición.

Y el mío a continuación:

«Burning» nunca deja de ser un estudio sobre el pálpito de lo romántico, pero se aboca casi de un modo desconcertante, inesperado, hacia una intriga y una escurridiza trama criminal, con una singular tensión estética y dramática de efectos gloriosos y sinfónicos. La cuidadísima imagen y la excelente música ofrecen momentos luminosos y sombríos a la vez, como el de la trompeta de Miles Davis en «Ascensor para el cadalso» y el baile hipnótico de ella. Esa tensión romántica, triangular y de clase susurra desde la pantalla un territorio simbólico que sugiere también la tensión entre las dos Coreas, y que se soluciona en la película con sutiles pinceladas o destellos de la personalidad de los personajes (el gato, la escritura, las fiestas, los graneros, un pozo olvidado, la cajita que contiene los «trofeos»…) hasta que conducen la narración a su explosivo final.

…………………………

Y sobre “La buena esposa” esto dice Nando Salvá:

Lo único que interesa de este relato sobre un novelista y su mujer, cuya larga y tóxica relación se quiebra cuando él recibe el Premio Nobel, son el rostro de Glenn Close y todas las emociones contradictorias que dibuja. Todo ese caudal dramático, sin embargo, acaba diluido entre subtramas innecesarias y torpes flashbacks, y por la redundancia folletinesca con la que la película recuerda el modo en que el hombre abusa de la mujer en el ámbito doméstico y en el laboral. En todo caso, el mensaje feminista se percibe impostado a causa tanto de la improbable sorpresa argumental como de algún personaje puramente caricaturesco.

Y esto Antonio Weinrichter:

… El repertorio de gestos, miradas y frases entredichas de la premiada consorte, una Glenn Close resplandeciente. Su rostro anguloso se convierte en un imán, un paisaje que ocupa toda la superficie significante de la pantalla: hay otros actores, y alguno tan bueno como Jonathan Pryce en el papel del escritor premiado, pero incluso su impecable forma de componer un gigante artístico de pies de barro palidece al lado del recital, a la vez contenido y explosivo, que aloja el rostro de Glenn Close.

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

Check Also

A Coroa Lías: Un gran Godello, orgullo de la D.O. Valdeorras

Probé por primera vez el Godello Lías de bodegas A Coroa en Galicia, en 2017, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

AVISO LEGAL PRIVACIDAD COOKIES CONTRATACIÓN CONTACTO