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Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: Un poco de cal y otro poco de arena

John C. Reilly y Steve Coogan lo bordan en “El Gordo y el Flaco”, y por eso los consideraremos la de cal de los estrenos del fin de semana, y Dani Rovira y Joaquín Furriel no consiguen rescatar del vinagre “Taxi a Gibraltar”, que sería la de arena este fin de semana… En fin, un Martes Crítico muy sencillito que la próxima semana llegan curvas con “Dolor y gloria”, de Almodóvar.

 

Carlos Boyero:

Dirige esta película Jon S. Baird. Ni idea. No me pregunten quién es, consulten en la Wikipedia, que, al parecer, lo sabe todo. Pero la interpretan dos actores maravillosos. Uno es John C. Reilly. No les suena, ¿verdad? Me parece el mejor actor del mundo, después de que se se largara al otro barrio el insustituible Philip Seymour Hoffman. Es el mejor camaleón del cine actual. No le identificarán de una película a otra pero siempre se lo van a creer, es un actor genial. El otro es Steve Coogan, tan fino él, tan inglés, protagonista en el cine de Michael Winterbottom.

 

Francisco Marinero:

El relato de los últimos tiempos de esta pareja como cómicos y socios -y, sobre todo, amigos- es una comedia a ratos muy graciosa, especialmente cuando los protagonistas reproducen algunos de los gags más famosos de quienes fueron El Gordo y El Flaco. Ese humor lo refuerza, gracias al talento del director, el guionista y los intérpretes, la melancolía producida por asistir a la erosión del tiempo y la salud.

Jordi Batlle Caminal:

Las figuras de Laurel y Hardy están tratadas con respeto, conocimiento y admiración, y de ahí emana una emoción genuina y, por supuesto, muy cinéfila, y que se agiganta gracias a la sorprendente creación de John C. Reilly y Steve Coogan.

Carmen L. Lobo:

Cuánta ternura, admiración y respeto vuelcan el director y el guionista en este vistazo a unas existencias profesionales ya en el crepúsculo. Y cuánta nostalgia desprende todo el metraje por un cine que ya no volverá a ser…

José López:

Hay que destacar las extraordinarias interpretaciones de Steve Coogan y John C. Reilly que bordan sus personajes. Ambos están impecables y son fundamentales para que la película funcione. El film es un homenaje a este icónico dúo cómico, muestra muy bien el arte que tenían, las claves de su fórmula de éxito. La ambientación es excelente. El trabajo del director, Jon S. Baird, es muy meritorio. Logra que el conjunto funcione.

 

 

Quim Casas:

No era una película nada fácil de hacer, y les ha salido estupenda. Stan Laurel & Oliver Hardy fueron muy populares en los años 20 y 30, cuando todo el mundo les conocía como el Gordo y el Flaco, pero hoy, ¿quién se acuerda de ellos? (…) Se cuentan las rencillas y la amistad, pero también se refleja muy bien el arte tan particular de estos dos innovadores comediantes. John C. Reilly y Steve Coogan hacen el resto, formidables ambos en sus interpretaciones.

Oti Rodríguez Marchante:

No hay en la construcción de ellos el menor atisbo de caricatura, sino más bien gotas de nostalgia y de vistazo a otras épocas del cine (la relación de Stan Laurel con el productor Hal Roach está narrada con tanta sencillez como rotundidad), aunque sí se permite el director unas gotas de parodia en los personajes de las esposas (Shirley Henderson y Nina Arianda), otra inesperada pareja cómica.

 

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Javier Ocaña

Con un cargamento de clichés alrededor de cómo vemos al argentino (psicoanalista, locuaz, ligón, futbolero…) y cómo ven ellos al andaluz de pueblo, al llanito de Gibraltar y hasta la dicotomía entre taxistas y conductores de VTC, la película obliga a los intérpretes a lidiar con unos diálogos de poca o nula gracia. 

Francisco Marinero

El planteamiento es un disparate, algo aceptable en cine cómico, pero lo es también en cada etapa de su desarrollo entre Madrid y Gibraltar con un grado más de inverosimilitud y uno menos de ingenio. Las caricaturas de los protagonistas y de los secundarios (como los diálogos subtitulados de los aduaneros gibraltareños) y la parodia del cine de acción con GEOs buscan una comicidad grotesca hasta provocar la incomodidad.

Beatriz Martínez:

El director compone un divertido recorrido por las carreteras españolas hasta llegar al territorio gibraltareño donde se mezcla la realidad política del ‘bréxit’, los chistes lingüísticos y una trama de aventuras por los túneles del peñón en busca de un supuesto tesoro. Una película picaresca ágil y trotona que utiliza la caricatura para extraer de ella humor costumbrista y canalla.

Jordi Batlle:

Road movie cómica muy loca, muy agitadam pero, ¡ay!, sin estilo ni ingenio remarcables, cuyo punto fuerte es la relación entre los dos protagonistas (…) Rovira y Furriel aportan energía a esta contrastada pareja, se diría que la versión casposa de Trintignant y Gassman en “La escapada”.

 

Oti Rodríguez Marchante:

Ni siquiera el choque de clichés entre el taxista puñetero y el argentino atorrante da para más de un par de momentos divertidos. Hay que decir en descargo de su director y guionista, Alejo Flah, que tampoco busca otra cosa que la ligereza, y que hace un repaso más bien trivial de las «problemáticas actuales», desde el taxi, a la precariedad económica, el Brexit o la situación gibraltareña.

Y aquí se queda esto a la espera de que llegue el tornado Almodóvar

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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