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MARTES CRÍTICO: LA MINIONFILIA Y LA COIXETOFOBIA. Por Oti R. Marchante

Por diversas razones, algunas de ellas de índole de calendario escolar, Los Minions son los personajes del fin de semana. El estreno de esta película nos ha permitido a los críticos escribir muchas veces el término “spin off”, que está en el top ten de nuestros preferidos, junto a discopía y precuela. La película tiene que ser forzosamente muy divertida y gamberra, pues incluso les ha divertido a críticos tan serios y poco dados al gamberrismo como Jordi Batlle o Jordi Costa…

Dice Jordi Batlle en La Vanguardia:

Los simpáticos ayudantes del malvado Gru tenían tanto gancho como los pingüinos de la serie Madagascar, y aquí los tenemos como protagonistas de una eléctrica y placentera aventura que cuenta con unos primeros minutos (la historia de los minions desde el jurásico, con gags geniales a costa de Napoleón o Drácula) Jordi Costa en El País:

Los minions parecen una derivación de esa tradición de personajes-mascota que ha desarrollado tan a conciencia la gran tradición de la historieta francobelga: Idefix, Milú, la ardilla Spip o el Marsupilami y su familia selvática podrían ser sus parientes; todos ellos presencias, en principio, subordinadas, pero con el potencial de emanciparse.

Carmen Lobo habla en La Razón de la villana de esta historia, Scarlett Overkill:

En un viraje feminista de guión, se toparán con Scarlet OverKill, una señorita vestida de rojo chillón capaz de que otros pérfidos parezcan junto a ella unos pedazos de pan…

Y Yo en ABC, a esa villana la veo así:

la supervillana Scarlet Overkill, una granuja engreída y despiadada que pretende birlarle la Corona a la Reina de Inglaterra en plena era «Beat», con los Beatles cruzando el célebre paso de cebra de Abbey Road y con un compañero villano que es el perfecto cruce entre Iggy Pop Mario Vaquerizo.

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lmmarcodominical-667-ben-kingsley-pelicula-aprendiendo-150703125536-1435921134230Ha estrenado Isabel Coixet una nueva película, “Aprendiendo a conducir”, y ella es una directora que da mucho juego crítico por las filias y fobias que produce:

Javier Ocaña  en El País se muestra más bien Coixetófilo:

Delicada en su puesta en escena, marcando sentimientos y sensaciones, aunque sin subrayarlos, dejando que fluyan las interpretaciones, y con un ajustadísimo montaje de Thelma Schoonmaker en las bellas transiciones entre secuencias, Aprendiendo a conducir apela al buen rollo desde un guion sin aspavientos en torno a la unión intercultural, que, sin inventar nada, tampoco resulta obvio en su desenlace y logra lo que pretend.

Jordi Batlle en La Vanguardia, también es moderadamente afín:

Es una obra pequeña, con déficit de fuerza e intensidad, pero ejecutada con mucha solvencia, audaz en las elipsis (el montaje corre a cargo de Thelma Schoonmaker, la fiel colaboradora de Scorsese) y muy respetuosa con los protagonistas, espléndidamente interpretados por Ben Kingsley, que vuelve a sus orígenes gandhianos, y una Patricia Clarkson que exhala humanidad a raudales, dos actores que ya trabajaron con Coixet en Elegy

Y yo, en ABC, releyéndome varias veces llego a la conclusión de que también soy un poco coixetófilo: 

Comedia romántica sin sobresaltos (el sobresalto emocional suele ser el perejil de Coixet) y que no le busca mayores pulsos al espectador, pero que resulta ingeniosa de texto y descriptiva de situaciones sin forzar el potencial exótico del turbante de Kingsley, eternamente Ghandi. No hay nada sorprendente en ella, salvo la sorpresa de que Isabel Coixet se resigne (o incluso procure) ser bienintencionada, sencilla emocionalmente y hasta previsible en la conducción de este coche. “Lo que hacemos en las sombras”, es la película divertida y adulta del fin de semana, un falso documental sobre unos vampiros que comparten piso. Yo, en el ABC, no sé si llego a transmitir todo el buen rollo de esta película: los vampiros protagonistas le cuentan a la cámara sus problemas, sus costumbres, sus ilusiones, la difícil convivencia (¿quién lava, quien friega?) y su complicada adaptación al mundo actual, con sus salidas nocturnas (no les invitan a entrar a los sitios más «cool»), su alimentación tan desordenada. Todo ello, en un tono tan fresco y divertido como un anuncio de Cola.

Pero Jordi Costa, en El País, cuenta cosas interesantes:

La película es la nueva colaboración entre dos figuras centrales de la comedia alternativa neozelandesa: Taika Waititi y Jemaine Clement –este último, mitad del dúo musical Flight of the Conchords-, aquí codirectores, coguionistas e intérpretes de la delirante propuesta, que ya habían puesto a prueba su buena química con la extravagante comedia románticofreak Eagle vs. Shark (2007), escrita y dirigida por el primero y protagonizada por el segundo

Y Sergi Sánchez, en La razón, titula su comentario Peter Pan era un vampiro y trata la película con la enorme generosidad que se merece.

Y con estas temperaturas de vértigo,  no sé si ha llegado ya el momento de meter a todos los críticos en el frigidaire… 

 Oti Rodríguez Marchante

@OtiRMarchante

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