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Martes Crítico de Oti R. Marchante: El capón a Godard, y un poquito de todo

Hoy traemos casi más películas que opiniones a este Martes, aunque de la de Michel Hazanavicius sobre Jean-Luc Godard se ofrece un pequeño abanico. Las bromas malévolas que hace el director francés sobre la pedantería y las contradicciones del suizo tienen cierta gracia, aunque no todos se la han visto.

Carlos Boyero en El País:

El director Michel Hazanavicius maneja el esperpento y la ironía, no se ceba con Godard sino que trata de captar sus luces y sus sombras. Me resulta divertido lo que algunos consideraran una blasfemia. Mi único recuerdo grato de su dios es la existencialista y original Al final de la escapada. También la deslumbrante presencia en varias de sus películas de su amada musa Ana Karina, esa mujer tan hermosa. Y punto. Ni bajo amenaza de tortura revisaría su insoportable obra. Masoquismo, el justo.

Alberto Bemejo en El Mundo:

Louis Garrel, que además del físico reconocible clava la pedantería despótica y el egocentrismo genialoide de Godard, escapa a duras penas de la caricatura, quizás porque el personaje ya era o se convirtió por entonces en verdadera caricatura de si mismo. Lo cierto es que Hazanavicius se queda a medio camino entre el entretenimiento para todos los públicos y la herejía cinéfila, sin decantarse claramente por una mirada condescendiente o una provocadora desmitificación.

Oti Rodríguez Marchante en ABC:

Los elementos que hacen burbujeante la película son una buena recreación de lugares y épocas, una buena reinterpretación del uso y mezcla de elementos visuales y materiales que propician un «paisaje godardiano» (cartelería, aroma documental, signos y formas), un ácido sentido del humor y una interpretación sorprendente de Luis Garrel, que le pone una perfecta vestimenta «gilí» al intocable Godard.

Y José López en Nosolocine:

La película refleja muy bien el desencanto y tiene un guión sólido que firma el propio Hazanavicius y se basa en el libro de Anne Wiazemsky que falleció recientemente, concretamente el pasado 5 de octubre. “Mal genio” utiliza en varias ocasiones la voz en off y no siempre con acierto. Es de lo poco mejorable de una propuesta muy interesante, cine dentro del cine.

 

Jordi Costa en El Pais sobre “El castillo de cristal”:

El castillo de cristal entronca con lo que ya casi parece un subgénero plenamente establecido: el ajuste de cuentas íntimo de quienes pertenecen a la generación de los hijos de la Contracultura. El consabido reproche al padre (y a la madre) que se dejó intoxicar por los vientos del cambio (y también por algunos alcoholes y otras formas surtidas de toxicidad) formulado desde la tribuna moral del integrado, del retoño que (pese a todo) ha conseguido superar esa herencia y convertirse en agente productivo del mismo sistema que impugnaba una errante vida familiar.

Algo digo yo, también, sobre “El castillo de cristal” en ABC:

El título alude a los sueños incumplidos, y traza una línea equidistante entre lo alternativo (educación, relaciones, vida…) y lo estable, y deja una impresión reconciliadora entre el pasado perverso y el presente comprensivo. Brie Larson (Oscar por «La habitación») entiende y transmite a la perfección el conmovedor trayecto de su personaje y su compleja y emotiva relación con los sueños y pesadillas paternas. Podría haber sido una película de agresiva dureza, pero decide dirigirse más al corazón que a la tripa.

 

Luis Martínez, en El Mundo, de “La suerte de los Logan”:

Estamos ante tres perdedores a carta cabal; tres de esos tipos que a fuerza de desear una vida mejor han acabado por no ser más que simple y puro deseo. Siempre insatisfecho. Lo que sigue es un ejercicio de maestría exhibida muy cerca de la prepotencia, sin demostrar esfuerzo alguno, entre la comedia dramática, la intriga sin nervios y el melodrama patético. Tan contradictorio, tan sinestésico. Soderbergh ha vuelto en plena forma para recetar una entretenidísima y muy disfrutable exhibición de sí mismo.

 

Lluis Bonet, en La Vanguardia, de “Una mujer fantástica”:

… El portentoso trabajo interpretativo de su protagonista, Daniela Vega, actriz transexual que realiza aquí su segunda actuación en el cine… El arrebatador rostro de Daniela Vega, también cantante de ópera como su antiheroina, reina en todo momento en la pantalla. Su cautivadora y sensible mirada transmite sentimientos: dolor, alegría, distancia, cercanía… Sin ella y sus miradas, esta película no sería lo que es…

Nuria Vidal habla en su blog de dos títulos y de dos mujeres:

Esta semana quiero hablar de dos mujeres fantásticas. Una en la pantalla, la otra en la vida real.

La primera es Marina Vidal, es decir Daniela Vega, la protagonista de Una mujer fantástica de Sebastián Lelio. Marina es una mujer estupenda, mucho más mujer que muchas mujeres. Marina tiene una dignidad y un dolor dentro que la actriz sabe transmitir de una manera sutil, sin aspavientos, sin esfuerzo. Esta es una película que no se puede contar.

La segunda mujer fantástica es Anne Wiazemsky (…) La muerte de Anne W. coincide con el estreno de Mal genio, el film que Michel  Hazanavicius ha dedicado a Godard y AnneW, justamente a partir de su libro de recuerdos. Es una película divertida, que nos muestra a Godard, interpretado por Louis Garrel desde el respeto pero no la reverencia, como lo que era: un hombre pedante, muy convencional e incluso reaccionario, pero convencido que era la voz de la revolución.

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

 

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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