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El Martes Crítico de Oti R. Marchante: Isaki no es un cineasta japonés. De la chica del tren al chico de la armónica

Isaki no es un cineasta japonés

Subtítulo: de la chica del tren al chico de la armónica

De los estrenos del fin de semana extraemos tres para el baile de este Martes Crítico, el de “La chica del tren”, el de Isaki Lacuesta, “La próxima piel”, y “El contable”, de Gavin O’Connor. Y vamos rápido a ello que los días empiezan a ser ya muy cortitos:

la_chica_del_trenDe “La chica del tren”, Jordi Costa, en El País se carga primero la novela y luego su adaptación, y adjunto aquí un párrafo en el que se concentra en lo segundo:

En su rauda adaptación cinematográfica –el best seller no lleva ni dos años en las librerías: la velocidad en el trasvase de medios es otro preocupante signo de los tiempos-, tanto el director Tate Taylor, responsable de Criadas y señoras(2011), como la guionista Erin Cressida Wilson, distinguida con una cierta debilidad por lo refinadamente perverso –Secretary (2002), Retrato de una obsesión (2006), Chloe (2009)- parecen tomarse la labor como un mero trámite. Había en la novela una idea con potencial cinematográfico –la mirada mitómana y fabuladora de la protagonista dirigida a las vidas que contempla desde la ventanilla del tren-, pero el cineasta no parece detectar en ella el estímulo para una imaginativa solución de estilo. Solo la actriz Emily Blunt, lidiando con un personaje desajustado a su imagen, parece estar jugándose algo.

Alberto Luchini, en El Mundo, la golpea con lo mismo, pero más fuerte:

nos encontramos con la versión visual de un libro, con sus capítulos, sus correspondientes rótulos para posicionarnos espacial y temporalmente y una voz en off que explique todo lo demás. Es decir, con un filme contado con un lenguaje a medias entre literario y cinematográfico, un híbrido multidisciplinar que no es una cosa ni la otra y, finalmente, acaba convirtiéndose en un batiburrillo rayano en la más confusa incoherencia.

Sergi Sánchez en La Razón considera que a ”La chica del tren” le gustaría más ser melodrama que intriga a lo Agatha Christie:

La falta de carisma de la dirección de Tate Taylor nos hace añorar qué habría hecho el Brian de Palma de “Femme fatal” o el David Fincher de “Perdida” si hubieran tenido semejante material de partida.

Y Jordi Batlle en La Vanguardia ya titula su comentario “material para De Palma”, y en sus líneas también cita a Fincher para decir lo devaluada que está la historia en manos de Tate Taylor.

En cuanto a mí, coincido en ABC con la idea de que su zona melodrama está mejor cuajada con la zona thriller, algo que también le ocurría la novela, y en general creo que todos los actores están bien elegidos físicamente, desde la sufriente Emily Blunt a la carnal Haley Bennett.

Y en la página APTC Cine, de Dani Arrébola, leo algo interesante sobre la literatura y su adaptación a la pantalla:

… A pesar de que en los últimos tiempos -sombras y dakotas aparte- la transformación bestselleleriana no ha sido digamos muy elocuente, cuando ésta logra al menos tener un resultado igual de digno que el de su obra original o, incluso, no llegar a sentir esa ruin sensación de haber perdido el tiempo sentado en la butaca, merece la pena releer la historia en imágenes, aunque éstas pierdan la esencia que nuestra hábil e impredecible mente nos dibuja en nuestra imaginación.

la-propera-pell-presentacion-en-malagaLa película de Isaki Lacuesta ha tenido un mejor trato crítico, lo que no siempre hay que considerar “mejor crítica”. Empiezo por la de Javier Ocaña en El País, y extraigo un párrafo algo engolado que no estoy muy seguro de que anime mucho a ir a verla…, se diría que Ocaña habla de Isaki como si fuera un cineasta clásico japonés, como Masaki (Kobayashi), Miyazaki o Takashi Miike:

Hay aquí precisas líneas de diálogo en el cierre de algunas secuencias, detalles o gestos capturados elegantemente por la cámara que siempre sirven para abrir nuevas vías de complejidad en el discurso, subrayando la ambigüedad medular del relato….   La película propone, así, un desafío a sus espectadores, obligados a estar siempre alerta ante una pantalla que exilia toda tentación de sucumbir al efecto tranquilizador del discurso cerrado.

Afortunadamente para Lacuesta, Sergi Sánchez en La Razón no te quita del todo las ganas de irte al cine:

Lo más atractivo de la película, pues, es el modo en que alimenta la ambigüedad del personaje, interpretado por un excelente Álex Monner: no solo por sembrar la duda de si es o no ese niño perdido y amnésico, sino por la ambivalencia (sexual, moral) que introduce en la relación con su madre y sus amigos.

Luis Martínez en El Mundo arranca con una cita a Montaigne, gran cinéfilo:

Nada parece tan verdadero que no pueda también lucir aspecto de falso, decía Montaigne. Y le creemos. Isaki Lacuesta e Isa Campos también. .. Alude a Martín Guerre: Estamos ante el mito de Martin Guerre (Daniel Vigne lo llevó al cine en 1982), el hombre que tras volver de la guerra se hizo pasar por otro. .. y llega a esta conclusión: El resultado es un relato en permanente estado de fiebre empeñado en imantar la mirada del espectador. Siempre pendiente de encontrar la quiebra en la que realidad se asoma al hueco del deseo. Lo dicho, una película con la piel dulce y cambiante. Una duda.

 

Y en ABC, yo me dedico a subrayar lo que me gusta de ella y eludo algunas cosas que no me gustan tanto:

En la química, a veces mareante, polisémica, entre Emma Suárez (con cuánta fe y naturalidad expresa esta actriz lo que no quiere ser escrito en un guión) y el joven actor Álex Monner está integrada toda la voluntad de esta película, o de Lacuesta, por llevarse más allá de la duda o la identidad lo esencial de lo que nos cuenta, y que sea Leo o sea Gabriel no altera lo que hay de verdad en la relación entre ambos, es decir, la necesidad de ella de tapar su boquete de madre o la de él su boquete de hijo suelto (radicalmente opuesta a «El intercambio», de Clint Eastwood).

 

Pero es Nuria Vidal en su blog la que coordina el mejor comentario sobre la película, y aunque entresaco aquí sólo un párrafo recomiendo su lectura completa:

La relación de Leo/Gabriel con Ana, ¿su madre? está al principio tan helada como las estalactitas de la montaña, pero poco a poco se va licuando, dulcificando, pasando de lo congelado a lo líquido, de la parálisis al movimiento. Cuando al final su relación sea agua, turbia por el recuerdo que finalmente ha aflorado, todo estará en orden.

Del estreno de “El contable” se puede leer de todo, bueno y malo, y pondré dos ejemplos de ello:

Para Javier Ocaña no hay perdón:

Y ya no pedimos verosimilitud, esa condición inexpugnable a la que quizá se agarre en demasía el público contemporáneo, sino algo mucho más importante: rigor dentro del delirio; ausencia de trampas de trilero; destierro de la verborrea barata que encubre cualquier vestigio, no ya de razonamiento y trascendencia que una película así no pide, sino simplemente de sentido de la narración dentro del entretenimiento pasajero que se le puede presuponer.

En cambio, José López lo ve de otra manera en No Solo Cine:

“El contable” es una de esas películas de las que no esperas mucho y te sorprenden positivamente. Estamos ante un thriller muy entretenido que tiene un gran guión con varios giros realmente sorprendentes. Cine comercial bien elaborado que deja con ganas de más pese a tener algunos defectos. Creo que estamos ante el principio de una nueva saga, como por ejemplo, Bourne o Lecter. No hay tiempos muertos, el ritmo muy bueno.

 

Y ponemos punto final a este Martes Crítico con una historia que no viene a cuento, pero que podría ser real: hace un par de semanas juraría que vi a Bob Dylan recogiendo el papelillo de la vez en una carnicería de mi barrio. Me extrañó, como es lógico, y no porque estuviera en mi barrio, que en mi barrio hay de todo, sino porque estuviera en una carnicería pidiendo la vez…, pero, ¿Bob Dylan no es vegetariano, o vegano, o macrobiótico, o algo así?… El caso es que me acerqué y le pregunté si iba a ir a recoger el Nobel. Y el tío, que sólo le faltaba la armónica para ser Bob Dylan, me dijo. ¿qué Nobel?. Me largué de allí sin comprar carne.

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

@OtiRMarchante

 

 

 

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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