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Martes Crítico de Oti R. Marchante: Marcianos sí, marcianos no, he ahí el dilema

stephen_hawkingComo somos unos inconscientes, y me refiero a los terrícolas, estamos tan contentos ante la inminente llegada de seres de otra galaxia, y hacemos (hacen, en realidad) películas en las que ya damos por hecho el buen rollito zapateriano de esos tipos que llegarán con tentáculos y otros apéndices mosqueantes a pedirnos el voto y a enseñarnos a ser provechosos hombres del futuro. El único que les tiene pillada la matrícula a esos marcianos que se nos vienen encima es Stephen Hawking, que ya ha dicho varias veces que a los marcianos ni agua, que casi es mejor fiarse de Trump y sus tentáculos, que ya los tenemos más por la mano, como quien dice. Y esta especie de editorial que coloca a Martes Crítico entre los no partidarios de la llegada marciana, viene a cuento de la llegada de la película de Villeneuve, de la que sí somos partidarios. O al menos, lo somos más que mi amigo Jaime Rosales, que sostiene que podría ser una gran película si ella, la lingüista vidente, no le preguntara al general chino algo que ya debería de saber: “¿le llamé por teléfono, no?”. Aun en desacuerdo con él, entiendo que alguien tan picajoso con su cine como Jaime Rosales, lo sea también con el de los demás. Y paso a un leve recorrido por los críticos, en general también algo marcianos:

Empiezo por mí, que también me aprecio, y algo de lo que escribí en ABC:

la-llegadaEn el fondo, la película de Villeneuve propone un mensaje casi bíblico: lo sagrado de las palabras, esa especie de determinismo mediante el cual el ser humano se evade, dentro de sus posibilidades, de la autoría de sí mismo…, el recurso de «estaba escrito». Y ahí es donde la película de Villeneuve resulta mareante, asombrosa y un punto más exigente con la emoción del espectador que con su razón.

Nuria Vidal en su blog se marca igualmente su editorial, y con él (hay que entender a los demás, tender puentes) une a los dos estrenos importantes del fin de semana, “La llegada” y “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”:

Porque este film de ciencia ficción enlaza con la más rabiosa actualidad del planeta al reivindicar la necesidad de entender al otro, de usar el lenguaje para comunicarse, para tender puentes en lugar de dinamitarlos, para dialogar en definitiva. El otro, en este caso son unos aliens pulposos de siete patas que como el Klaatu de Ultimátum a la tierra, vienen a hacernos un regalo y una advertencia: el regalo es su lenguaje; la advertencia es que el mundo debe permanecer unido, comunicado, que los aislacionismos de cualquier tipo y el querer guardarse el conocimiento y el poder para uno mismo es un error que la tierra pagará caro. 

La historia es la del bien contra el mal; la historia es la de alguien que intenta salvar y de paso entender a los demás (curioso, volvemos al tema de La llegada) en este caso los animales fantásticos que están desapareciendo por la maldad de humanos y malos magos; la historia es la de que el mal se cultiva para hacer más daño, pero si hay un mago bueno, y de paso un nomag que le ayuda, se puede combatir. A mí me gusta esta película, aunque no sea una gran película.

Carlos Boyero en El País confiesa una cierta desidia ante el mundo marciano, pero deja ver que la película de Villeneuve merece la pena:

…Una película pedagógica aunque nada discursiva, dotada de clima, en la que renuncia al abuso de efectos especiales y a los sustos gratuitos, y en la que plantea que la lingüística puede servir no solo para saber cosas muy trascendentes sobre los seres humanos, sino también para la posibilidad de entenderse con los extraterrestres. E incluso para la temible oportunidad de conocer tu futuro.

Luis Martínez en El Mundo usa su manguera de adjetivos para una cosa y su contraria:

Magnética, brillante, cautivadora. Más discutible es la ampulosidad de buena parte de la última mitad del metraje. El empeño por forzar demasiado la voz obliga a abundar en subrayados innecesarios, rimas evidentes.

A Quim Casas, por lo que dice en El Periódico, uno juraría que le ha gustado…, algo:

Puede que en algunos momentos a Villeneuve se le vaya la mano algo ‘new age’, y que en algunos otros se asemeje al Christopher Nolan de ‘Interstellar’. Pero su manera de enfocar el género de ciencia ficción es atrevida, bella e intensa, así como el trabajo determinante con los tiempos del relato, hasta el punto que imágenes que a nosotros nos parecen recuerdos del pasado pueden ser en realidad anticipaciones del futuro.

De la otra peli, “Animales fantásticos, tal y tal “, he notado mucha reticencia, aunque en general nadie le niega la espectacularidad.-

Francisco Marinero en el diario El Mundo: Estos dos elementos, el de destrozos impresionantes y zoología imaginaria (…) son de una espectacularidad admirable, al igual que los efectos especiales en todos los terrenos y el diseño de producción en general. Esas cualidades resultan casi contraproducentes porque solapan la narración errática de enfrentamientos sin motivos aparentes en los que participa todo el reparto y toda la fauna.

Carmen Lobo en La Razón:

Un filme que, cuanto más oscuro se torna (las escenas de la fanática religiosa tan «dikensiana» que adopta a niños que luego maltrata), mejor funciona. Dicen que vienen otras cuatro, ahora sólo cabe esperar que sepan mantener el tipo.

Nando Salvá en El Periódico le da, con él enrollado, en pleno lomo a la película:

Animales fantásticos’ resulta frustrantemente episódica y carente de envergadura dramática. Y a pesar de que esos episodios son visualmente deslumbrantes y las bestias del título imponen, las numerosas secuencias de acción que protagonizan atascan el relato. Y, pese a estar habitada por tantas criaturas maravillosas, la película no transmite magia.  Y yo, que me dejé una pasta invitando a mis hijos y a otros chicos de su cole, no me quedaba otra que hablar bien de ella en el ABC: no los voy a mandar a ver una peli que luego pongo a parir, se entiende, ¿no?:

La trama es una constante persecución, pero lo sorprendente y maravilloso es la alucinante inventiva para construir una fauna ilusoria e insólita como arrancada del borgiano libro de los seres imaginarios (de hecho, Scamander está escribiendo un manual sobre ellos).

A Salvador Llopart, en La Vanguardia, se le nota que no pagó como yo un mogollonazo de entradas:

Te deja admirado pero emocionalmente indiferente. Todo es competente, todo está cómodamente resuelto. Un producto bien hecho.

Y lo dejo aquí, que está el señorín de No Solo Cine, José López, viendo películas en el Festival de Gijón, y no es cuestión de darle mucho la murga.

Oti Rodríguez Marchante

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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