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Martes Crítico de Oti R. Marchante: No me da la gana

Parece ser que hay un seguidor de este espacio en Cincinnati, o igual es un cachondo en vez de un seguidor, y me sugiere que, al repaso de los martes a las opiniones de los estrenos, incorpore a algunos críticos estadounidenses y a algunas revistas que, según él,  enriquecerían este programa semanal. Pero, vamos a ver tío optimista de Cincinnati, Ohio, si no tengo perro, como quieren mis hijos, por no tener que pasearlo por la noche (no entro en lo de la recogida), porque soy un vago del quince (no sé en realidad porque se usa esta expresión; supongo que es debido a alguna medida que desconozco), cómo me voy a poner a peinar la marabunta que ustedes tienen organizada allí alrededor del cine. Peine usted, si le place, y mándeme un mechón. No tengo yo aquí bastante, ni nada, con los Boyeros, Sergis, Luises, Josés y demás. Y a ellos me remito:

e5736-Trumbo5Del guionista Dalton Trumbo, han dicho lo que les ha dado la gana:

Carlos Boyero en El País:

El director Jay Roach logra un buen retrato de la barbarie que supuso el macartismo, el furioso recorte de libertades, el acorralamiento de los izquierdistas. Con momentos emotivos. Describiendo a Trumbo en sus múltiples luces pero sin ignorar las sombras. Te hace entender el coraje y la integridad de alguien que pasó de ser uno de los guionistas mejor pagados de Hollywood a figurar en las listas negras de toda la industria del cine, ser condenado a falta de trabajo a perpetuidad, la prisión, recibir trato de apestado por casi todos sus conocidos, malvivir en el exilio, escribir imparablemente guiones que no podía firmar o lo hacían otros por él, asistir a la gran paradoja de que le concedan el Oscar a los guiones de Vacaciones en Roma y El Bravo y que su anónimo autor no pueda recogerlos porque oficialmente no existía.

Luis Martínez en El Mundo:

Esta película no sólo no arroja un gramo de claridad a lo ya sabido sino que, mucho más grave, disimula y entierra bajo la máscara de un melodrama pedagógico su mala conciencia. La película se detiene en pintar la humanidad blanda y familiar del personaje sin tocar siquiera la posibilidad cierta de un drama que, en efecto, tiene que ver con asuntos como la conciencia, el precio del éxito, la exigencia de justicia y el sentido mismo del mundo que pisamos.

Nuria Vidal en su blog

El macartismo y la caza de brujas han sido tratados en el cine desde muchos ángulos y con muchos matices. Las listas negras que llenaron de parados la industria de Hollywood (y de paso llenaron las cárceles) han alimentado muchas ficciones. Unas mejores que otras. Trumbo viene a sumarse a ese subgénero de caza de brujas centrándose en el personaje del guionista Dalton Trumbo. Es de agradecer al director Jay Roach y especialmente al actor Bryan Cranston que este biopic hollywodiano no tenga el tono moralizante de este tipo de films. El Trumbo de Cranston tiene un punto de prepotencia, de superioridad, de desprecio y de avaricia, que le hace aparecer mucho más humano que si lo hubieran presentado como un héroe luchando por la libertad. Trumbo lucha, si, pero en primer lugar por él mismo, no solo por su dignidad, también por su nivel de vida.

Incluso yo mismo en el ABC:

 Ilustra muy bien la relación de ese hombre entero con su profesión de escritor, con su familia y con sus propias ideas, y caricaturiza moderadamente sus alrededores (el mal absoluto es Hedda Hooper, la cotilla de Hollywood que encarna con melaza agria Helen Mirren), los ambientes ideológicos y artísticos. El actor Bryan Cranston lo borda en cuerpo y alma, pero otros grandes momentos pertenecen a John Goodman Diane Lane.

 

Y en La Vanguardia lo despachan con un parrafito y sin poner la firma de (supongo) Batlle:

Un biopic convencional en la forma aunque de elevado interés en tanto que, a través de la figura del castigado guionista Dalton Trumbo, retrata con penetración esa mancha que supuso para la Meca del cine el macartismo. Cranston logra una convincente composición de Trumbo..

También sin firma (pero con sello, y juraría que es el de Salvador Llopart), en La Vanguardia le dedican algo más de espacio a La Noche que mi Madre mató a mi Padre:

La_noche_que_mi_madre_mat_a_mi_padre-930483035-largePodría ser una obra de teatro y de hecho lo parece. Por momentos demasiado. Por el lado malo, quiero decir. No dura mucho la sensación: esa desagradable sensación de que falta aire en ese decorado único donde transcurre buena parte de La noche que mi madre mató a mi padre. Una comedia doméstica, de estar por casa. Pero ¡qué casa! Una de veinte habitaciones por lo menos. Donde, paradójicamente, ya digo, uno se ahoga hasta que vamos conociendo a los personajes.

Javier Ocaña le dedica algunas alabanzas:

huye de ese desgraciado y extendido prototipo de puesta en escena televisiva basada en la planicie, la carencia de riesgo y el exceso de luz en los interiores, apostando por una fotografía tenue y mucha cámara al hombro, muy ágil y sin subrayados, y por la captura de las reacciones en segundo plano. Un conjunto en el que cada intérprete, apenas seis personajes, toca siempre la tecla correcta.

Francisco Marinero en El Mundo, también:

Contando de nuevo con la producción de Beatriz de la Gándara y Fernando Colomo (también coguionista), maestros de la comedia en este caso más allá de lo nacional, Inés París recupera el aliento humorístico de su mejor película, A mi madre le gustan las mujeres, con otro título igualmente original y llamativo pero que anuncia la obediencia a las unidades de espacio, tiempo y acción del teatro clásico.

Y a mí en general me ha gustado:

Sorprendente y feliz mezcla de texto, cine, teatro e interpretación, pues todo ello pugna en el marco de la pantalla por ponerse delante de lo otro. Historia típica de vodevil, de relato con «puertas», con enormes ganas de ser divertida, pero más aún de ser maliciosa, pues vierte sus gotas de ácido sobre la pareja, la ex pareja, el escritor de guiones, el actor boludo o la mujer-actriz invisible. La puesta en escena de la directora, Inés París, mantiene todos los platos girando sin caerse y a un ritmo tan vivo que honra cada una de todas las interpretaciones.

Ha habido muchos estrenos este fin de semana, pero ya no me da tiempo a dedicarles un barrido porque tengo que sacar al perro.

Oti Rodríguez Marchante

@OtiRMarchane

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

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About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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One comment

  1. Esta sección cada vez gusta más. Muy buena intro jaja

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