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Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: Aquí Spielberg, allá Lucrecia Martel

De los varios estrenos interesantes del fin de semana, nos quedaremos aquí con dos, el de Spielberg (“Los archivos del Pentágono”) y el de Lucrecia Martel (“Zama”), y no precisamente porque tengan nada, pero nada que ver entre ellos, pues son dos maneras radicalmente distintas de entender el cine, o de hacer el cine. Y mirando las críticas sobre estas películas también se ve un poco el entendimiento que del cine tiene cada cual… Ambas han contado con el respaldo mayoritario del papel prensa, pero se notan las cercanías y las reticencias.

Carlos Boyero está en su terreno con este Spielberg:
Son admirables la precisión, el dinamismo, la claridad y el tono que utiliza Spielberg para narrar esta complicada historia, su tenso y brillante homenaje no solo a los profesionales que alguna vez otorgaron sentido y razón al periodismo más irremplazable, el que hurga en los engaños del poder político, sino también a la aparentemente grisácea dama que jugándose todo lo que poseía consiguió que la gente fuera consciente de esa mentira tan trascendente y celosamente guardada.
Luis Martínez prefiere mantenerse a distancia:
De hecho, toda la película no es más que una profusa reelaboración de lo mismo. Hanks es Hanks, Streep es Streep, John Willliams es John Williams, Spielberg es Spielberg y el periodismo es trending topic. Y en esa santa celebración de lo igual, el espectador es el absoluto protagonista en un descomunal monolito erigido en honor del simple placer del reconocimiento. Cada uno de los argumentos mayores son atravesados por subtramas que puntúan en la sílaba tónica de manera tan precisa como rítmica. Ni un segundo de emoción es obviado en una orquestación perfecta de lo obvio, lo simple, lo necesario.
Carmen Lobo está con Spielberg pero contra ¿Trump?:
Spielberg plasma en el filme no solo su profundo respeto por una profesión que con el paso del tiempo se ha descafeinado (en la irrupción de internet está la clave), por la tinta que hay que sudar, por ese nostálgico papel que sube y baja eternamente sobre las cintas transportadoras de las rotativas; también le pega un repaso a la AdministraciónTrump (un enemigo de la libertad incluso a secas) en estos tiempos de «fake news» y otras vergüenzas informativas, y, sobre todo, una defensa cerrada de la mujer en un mundo donde los hombres solían y suelen robarle la silla.

Salvador Llopart es un ejemplo del viejo periodismo y se lo agradece a Spielberg:
Spielberg, llevado por la urgencia del momento –ha rodado el filme en apenas seis meses- rinde homenaje (y nos recuerda) los valores inalterables del periodismo, tan necesarios. Los archivos del Pentágono resultan una oda al periodismo que Spielberg pone en valor con la claridad de un buen reportaje y la emoción de las mejores aventuras de Indiana Jones. Spotlight hizo algo parecido hace un par de años.
Nuria Vidal considera que es la mejor película de Spielberg. Y eso es decir mucho:
Spielberg habla de esta duda entre saber y contar, entre intereses económicos y libertad de expresión, entre arriesgarse o acobardarse. Entre el servicio a los gobernados o la sumisión a los gobernantes. Y lo hace a partir de un hecho histórico real: los papeles del Pentágono que demostraban las mentiras y manipulaciones de distintas administraciones en torno a la guerra del Vietnam (… ) Pero, lo mejor de la película no es que nos ponga frente a un escándalo político de enormes consecuencias. Lo mejor es como lo hace. La cámara fluye, escribe sin que la veas como un buen periodista que no necesita artificios literarios para contar lo que quiere. Los actores (incluso siendo tan conocidos como Meryl Streep y Tom Hanks), desaparecen tras los personajes. Todo encaja en esta filigrana de puesta en escena en la que no hay una sola nota discordante.
José López aún cree que el periodismo es un oficio vocacional, y que Spielberg será su pastor:
-Nos muestra cómo eran antes las redacciones de los grandes diarios a comienzos de los años 70 del siglo pasado, las presiones que sufrían para publicar algunas noticias por parte de sus inversores y afines, y también como era una rotativa.
-Estamos ante una de las mejores películas de Spielberg que creo va a crear vocaciones en el mundo del periodismo.
-La película tiene un buen ritmo, no hay tiempos muertos ni nada superfluo. Es una gran película, que logra emocionar en varios momentos. Habla de la importancia de la prensa libre, y en definitiva, de la libertad.
Oti Rodríguez Marchante flipa con el personaje de Katharine Graham, y le gusta mucho la película por eso:
Pero hay aún algo más interesante que la redacción del «The Washington Post», y es la circunstancia de que su propietaria y editora, Katharine Graham, es una mujer y Spielberg enmarca con talento esa «anomalía» en sus entradas a la gallera de los Consejos y en su necesidad de poner huevos (liderazgo) como gallo y no como gallina. Magnífico retrato con tres o cuatro trazos de la dignidad y fuerza de una mujer y una editora de periódico, y envidiable estampa en sus contactos en clave respetuosa e íntegra con su director, Ben Bradlee, al que también se le dibuja con el valor y la decencia de quien sabe para quién trabaja, los gobernados y no los que gobiernan (principios)…Como es lógico, Meryl Streep y Tom Hanks están a la altura de sus magníficos personajes
………………..
Y ahora, pasamos a “Zama”, y vemos que toda la reticencia de Luis Martínez con Spielberg se convierte en entusiasmo torrencial con Lucrecia Martel:
Luis Martínez: Por eso está bien darse de bruces con obras como Zama. Zama, la película de Lucrecia Martel que adapta el inadaptable libro de Antonio Di Benedetto, es básicamente otra cosa. Cuesta dar con la ficha que lo define, no tiene libro de instrucciones y ahí, en su gesto entre esquivo y descaradamente altivo, levanta un universo tan particular, azaroso y a salvo de la incómoda brutalidad arrogante de lo real que desarma. Y hasta enamora. La pasión siempre viene acompañada de esa turbia sensación de desequilibrio y, lo más importante, de vida.
Jordi Costa hace incluso ciencia ficción con las potencias “Martelianas”:
Un diseño de sonido que se aparta de lo ilustrativo, anacrónicas interferencias musicales por gentileza de los Indios Tabajaras, la elocuencia de lo sensorial sobre lo racional, voces que se manifiestan donde no deberían y otros sutiles recursos, que invitan a plantearse qué gran directora de cine fantástico hubiese podido ser la Martel si su proyecto de adaptar El Eternauta no se hubiese frustrado, van sedimentando un poso de extrañeza que se libera en un tramo final que coloca esta extraordinaria Zama en la línea dinástica de trabajos como Aguirre, la cólera de Dios, Apocalypse Now o Z. La ciudad perdida.

Manuel Yánez en Fotogramas está también al borde del entusiasmo:
Además, una gran película puede reescribir la Historia, tanto de la civilización como del arte cinematográfico. ‘Zama’, la traducción a imágenes y sonidos de la novela homónima de Antonio Di Benedetto, reúne todas estas virtudes y ratifica a la argentina Lucrecia Martel como una cineasta audaz e incorruptible.
Y a mí, me pasa lo contrario que a Luis Martínez, que todo lo volcado que estaba con Spielberg son reticencias y como que sí que no con Lucrecia y su película, que es peculiar, sí, y que tiene todo lo dicho y más, pero que si te pilla en un mal día te rompes a bostezos:
Lo que pretende Lucrecia Martel no es contarnos a Diego de Zama, sino meternos dentro de él, de su aburrimiento, desesperación, paranoia, en fin, sus cosas…, lo cual conviene saber que no es precisamente «entretenido» o «interesante» (nadie en su sano juicio dirá al salir: «¡Qué divertida es la película de Lucrecia Martel!»), pero sí tiene esa punta de lápiz de colores que a cierto tipo de cinéfilo le gusta mordisquear. Quiero decir, que igual se pierde una obra maravillosa que no olvida nunca o se mete usted a ver un tostonazo del que no se recupera en días.
Y lo dejamos hasta cualquier martes de estos, aunque ya el próximo llega una de esas películas que se prestan a la discusión, “Call me by your name”, de Luca Guadagnino.

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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