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El Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: Merecidos elogios para “El autor”

El estreno de este fin de semana de “El Autor”, de Manuel Martín Cuenca, a punto ha estado de poner, otra vez, de acuerdo a la totalidad de los críticos. Además, tal y como nos informa esta página, se da el hecho insólito de que siete películas españolas están entre las diez de mayor recaudación el fin de semana. ¿Síntomas de cordura?, ¿Síntomas de locura?… Imposible de discernir con claridad, justo ahora que tanto se confunden una y otra.
Sobre “El Autor” veamos en primer lugar la crítica que menos favorable le ha sido, la que publica en La Razón Sergi Sánchez, que solo salva de ella al personaje de la portera que interpreta Adelfa Calvo. Lo demás, para él, no tiene vida. Entre los argumentos que esgrime para fundamentar su opinión, me fijaré en uno: viene a decir Sánchez que no resulta creíble que un panoli como el personaje de Javier Gutiérrez, el obseso por escribir, pueda seducir de tal modo a sus vecinos. Buen argumento, pero insuficiente en nuestra actualidad y experiencia, donde podemos tener comprobado que un panoli, o más panolis, son capaces no ya de seducir a sus vecinos, sino también a muchos de sus conciudadanos. Que el personaje sea patético, bobo y manipulador eficaz no habla de él, habla de nosotros.
Salvador Llopart, en La Vanguardia, se muestra algo receloso con el personaje y la película:
…Se podría decir que El Autor es la historia de un idiota contada por él mismo…
Pero, su comentario es elogioso en lo general y busca las motivaciones del personaje y alaba todos sus alrededores, en especial los secundarios, “que por sí mismos incrementan el valor de cualquier filme”, escribe.

Carlos Boyero, en cambio, en El País, justifica su entusiasmo:
El director Martin Cuenca narra historia tan sorprendente con talento, sentido del esperpento, complejidad, sarcasmo, mala leche de primera calidad. Lo que cuenta posee un tono siniestro pero también cómico, logra que mantengas la sonrisa y en varias secuencias que estalle la carcajada. La relación entre el aprendiz de Hemingway (incluido algo tan surrealista como escribir con los genitales sobre la mesa), su deslenguado y cínico maestro y la portera inicialmente entregada y ferozmente resentida en su abandono, está descrita con situaciones, imágenes y diálogos memorables.
Luis Martínez, en El Mundo, establece casi una línea entre la película y la actualidad política. Tal vez casual:
Para situarnos, o lo contrario, estamos ante una película vocacionalmente incómoda, evidentemente inestable y adverbialmente voraz; una película que habla sobre cómo la verdad se defiende de todo lo real. Sobre eso y, ya que estamos, sobre cómo lo cierto no tiene otra que aliarse con la ficción para mantenerse en pie, para tener sentido.
Sugiero leer todo el comentario de Nuria Vidal en su blog sobre esta película, porque es profundo y esclarecedor; sólo traigo aquí un apunte que espero anime al lector a irse a la fuente:
Con El autor me ha pasado una cosa muy curiosa. Cuando la vi en un pase de prensa hace ya días, no me gustó. Salí un poco decepcionada. Martín Cuenca me ha interesado mucho desde siempre y en especial Caníbal me pareció un film extraordinario. Pero al pasar las horas y sobre todo, al pasar los días, no conseguía quitarme de la cabeza a ese personaje y su obsesión. Me venían constantemente imágenes de la película: el piso vacío, el juego de las ventanas con sus sombras chinas y sus reflejos, las calles de una Sevilla fría, las conversaciones robadas, el profesor…
José López la considera una de las mejores películas del año:
“El autor” reflexiona sobre el éxito, sobre la fama, sobre la creación literaria, sobre la capacidad de manipulación y sus consecuencias. Todo admite varias lecturas. El film progresa de forma magnífica, con varios giros, con coherencia, hasta llegar a un desenlace digno de Agatha Christie…
Y sólo discrepo en sus observaciones cuando considera que le sobra el epílogo final, que a mí personalmente me parece muy trágico, ocurrente y con mucho humor negro.
Me parece que aunque solo fuera por la presencia de Adelfa Calvo, la película sería ya explosiva, pero creo, además, que todo está perfectamente tramado:
La mezcla de perversión, manipulación, negrura y gracia en la trama es redonda, sin abolladuras, y funciona de modo deslumbrante del principio al fin, de los principios a sus consecuencias, y se asiste a ella entre el estremecimiento y una risa nerviosa, floja, intranquila.
……….
Algunas pinceladas críticas sobre otros estrenos:
Javier Ocaña, sobre “Medidas extremas”:
A la película quizá le falte trascendencia en sus apuntes de conciencia de clase, y el papel de la madrastra no pasa del de un florero cuando podría haberse aprovechado como contrapunto ético, pero la fortaleza narrativa de Kormákur, y su pulso para la puesta en escena y el ritmo, la llevan hasta un lugar por encima de la eficacia, aunque por debajo del brillo.
Alberto Luchini sobre “Jupiter’s Moon”
Hay que reconocerle al director húngaro Kornél Mundruczó su tremenda valentía, rayana en la temeridad, porque hay que ser muy valiente, o muy inconsciente, o las dos cosas a la vez, para atreverse a poner en pie una película tan arriesgada y ambiciosa como ésta, tanto en su fondo como en su forma… Interesante especialmente en lo que refiere a la puesta en escena, basada en largos planos secuencia, muy dinámicos y nerviosos, generalmente muy bien coreografiados, y que alcanza el nivel de excelencia en dos escenas muy concretas: el momento en que los refugiados cruzan la frontera, seis minutos vibrantes de quitar el aliento, y en una persecución de coches digna de figurar en todas las antologías.
Lluis Bonet sobre “Hacia la luz”:
Constituye toda una declaración de amor hacia el cine (…) Las metáforas y el amor hacia las imágenes, creadas o inventadas, es constante. Para Naomi Kawase “el cine es la luz” y su filme nos adentra hacia mundos interiores que parecen extraídos de los grandes clásicos del cine japonés.
Oti Rodríguez Marchante sobre “Liga de la justicia”:
Los «malos» tienen poco interés, ni físico ni intelectual, en el argumento (un error que le impide ser grande, pero no entretenido), y en cambio el equipo protagonista es fabuloso: a Batman ya lo conocemos en su versión sosa de Ben Affleck, y a Wonder Woman, también, en el cuerpo milagroso de Gal Gadot, que a «buena» es difícil ganarle; el chulesco Aquaman, el discreto Ciborg y luego está la sorpresa de la película, el llamado Flash (el actor Ezra Miller y su jeta de haberse comido la miel del panal), un tipo tan rápido que vuelve antes de ir, y con un sentido del humor que unido a esa velocidad del rayo recuerda a los soliloquios del parlamentario Rufián.
Un aviso final: empieza a oler a Navidad, o sea, que ya la lluvia de estrenos, a falta de la otra, va a ser terrible. Que los críticos abran sus paraguas.

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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