Home / Críticas / Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: ¿Y si Ridley Scott no hubiera borrado a Kevin Spacey?

Martes Crítico de Oti Rodríguez Marchante: ¿Y si Ridley Scott no hubiera borrado a Kevin Spacey?

El asunto de esta semana en los estrenos es el “borrado” de Kevin Spacey en la película de Ridley Scott “Todo el dinero del mundo”. Una cuestión que podría dar para grandes reflexiones sobre el arte, el artista, la censura y lo conveniente… No hay aquí grandes reflexiones, pero sí varias opiniones al respecto. Por lo demás, hay otros estrenos de relevancia, como “La enfermedad del domingo” o “Lady Bird”.

Carlos Boyero da en el clavo:

Me llegan noticias anticipadas y sospechosas sobre la grisura absoluta de su última película. También la extendida idiotez de que lo único positivo de ella es la suerte de que Christopher Plummer interpretara al gran villano, reemplazando a Kevin Spacey, al descubrirse su faceta de acosador sexual y ser condenado a las tinieblas y a no volver a ejercer su trabajo, en el que era un superdotado. Al parecer, Spacey ya había rodado su papel, por lo que la película tuvo que ser remontada al sustituirle Plummer. Y efectivamente, la interpretación del anciano Plummer es brillante, pero asegurar que este supera con creces a Spacey dando vida a monstruos muy humanos, especialidad suprema del protagonista de House of Cards, me parece una temeridad tan audaz como tonta…. Y no me parece notable pero tampoco grisácea. Es una película bien contada, tensa, perversa a ratos, más cerebral que sentimental.

Y muy en el clavo da también Nuria Vidal:

Scott decidió eliminar a Kevin Spacey que hacia el papel del abuelo Getty cuando saltó el escándalo de los abusos sexuales del actor. En lugar de defender su elección, Scott prefirió volver a filmar todas sus secuencias con un nuevo actor, Christopher Plummer, que tuvo que rehacer todo el personaje. Una estupidez, si me lo permiten. Y una prueba del poder de la censura que imponen las redes sociales: el miedo a verse contaminado por el escándalo hizo que Scott se convirtiera en un censor de sí mismo. 

Alberto Luchini también apunta a eso:

En realidad es un minucioso ensayo sobre el capitalismo más salvaje y perverso, sus orígenes, sus motivaciones y sus consecuencias, centrado en la mefistofélica y despiadada figura de un Getty que no sale precisamente bien parado, al que borda Christopher Plummer (aunque siempre quedará la duda de qué hubiera hecho con él Kevin Spacey).

Y Quim Casas no apunta a otra cosa:

Puede que Todo el dinero del mundo pase a la historia por cuestiones éticas que nada tienen que ver con la extraña ética de uno de sus personajes, el magnate John Paul Getty, quien dudó en pagar el rescate por su nieto secuestrado en 1973, y solo lo hizo cuando le confirmaron que el dinero del rescate desgravaba. Es la ética de borrar de un plumazo a Kevin Spacey, quien interpretaba este personaje, por los escándalos aireados en los últimos meses, y la ética del actor que lo ha suplido, Christopher Plummer. Pero Ridley Scott no tiene todo el dinero del mundo y ha querido que el escándalo no salpicara la carrera del filme. Todo muy capitalista.

Sergi Sánchez:

Es significativo que en una película que pone en la picota la avaricia sin fondo del capitalismo salvaje, Ridley Scott se haya gastado millones de dólares extra para borrar a Kevin Spacey de sus imágenes. Podría afirmarse que es una circunstancia externa a la existencia del filme que no modifica su discurso crítico, o que es una consecuencia de la rapidez de reflejos con que Hollywood absorbe las denuncias que cuestionan su credibilidad moral.

Lluis Bonet pasa de puntillas sobre “el asunto”:

Era un reto sumamente difícil, pero Ridley Scott decidió sustituir a Kevin Spacey por el más veterano Christopher Plummer (que puede ganar su segundo Oscar como actor de reparto), introduciéndole en las numerosas secuencias ya filmadas. El resultado es ciertamente notable. Nada parece desentonar en esta producción que a pesar de su dilatado metraje, mantiene al espectador casi siempre en vilo. 

Oti Rodríguez Marchante:

Aunque no pasará a la historia como la mejor película de Ridley Scott, sí lo hará, tal vez, como la más ilustrativa de su enorme talento, pues ha convertido lo invisible en intrascendente: habiéndola rodado con Kevin Spacey en el papel, crucial, del multimillonario Paul Getty, lo «borró» y lo «reconstruyó» con prisas y con Christopher Plummer, y es tan perfecto el cosido que no se podría entender lo sustancial de este drama sin el relleno completo del gran actor canadiense, candidato al Oscar por su acuarela terrible y sin una gota de agua del cómo, el porqué y el para qué se apuntala un imperio en la jungla del dinero y el poder.

A otra cosa…, “La enfermedad del domingo”.

Me gusta el arranque ”froidiano” que le da Javier Ocaña a su comentario sobre “La enfermedad del domingo”:

Dos árboles en pleno bosque, uno dominante, el otro a la sombra. Sobre ellos, justo en su tronco, se sobreimpresionan los nombres de las actrices protagonistas. Tras una imagen que se alarga en el tiempo con calma y exactitud, con deseos de marcar una pauta rítmica y de ofrecer un estilo, otra figura emblemática: una pequeña entrada a una cueva que no es sino la de la maternidad, forma de vagina, inquietante, secreta, enigmática, misteriosa. 

Beatriz Martínez:

La enfermedad del domingo no solo es una obra de madurez dentro de la carrera de Ramón Salazar. Es una de las películas más emocionantes y devastadoras en torno a las relaciones materno-filiales del cine español reciente y se encuentra protagonizada por dos actrices, Susi Sánchez y Bárbara Lennie, en absoluto estado de gracia.

Jordi Batlle:

Naturalmente, la película no dejaría la profunda huella emotiva que nos acompaña indeleble a la salida de la proyección sin el portentoso duelo entre Lennie y Sánchez, del que ambas salen vencedoras.

Y yo, como si antes hubiera leído a Jordi Batlle:

Salazar no habría podido transmitir todo el maridaje emocional sin contar con la interpretación de dos actrices mayúsculas, Bárbara Lennie, que invierte en su personaje una dosis enorme de sentimientos «nuevos» para el espectador y que le obligan a buscarles sitio en la estantería de su cabeza (lo cual le proporciona al argumento intriga, curiosidad, sospecha, tensión…), y Susi Sánchez, también a la expectativa de esa «novedad» de sentimientos, compone su personaje con una sorprendente carga de naturalidad, de sencillez y resignación al pase lo que pase. Una especie de juego de espejos purificador entre la no-hija y la no-madre; un duelo, un revoltijo de catarsis. 

… Y a otra más, “Lady Bird”

Con Luis Martínez siempre se aprende algo, y esto aprendemos  a costa de “Lady Bird”:

Originalmente, la palabra cliché no es más que la reproducción de un sonido: el ruido que provoca la matriz cuando alcanza el metal fundido de donde sale la plancha tipográfica. Cli-chééé. Pongan imaginación. Pues bien, Lady Bird no es más que eso, una bonita, delicada y precisa onomatopeya que convierte el lugar común, el cliché, no tanto en música, que también, como en la materia misma de la narración.

Nuria Vidal:

Lady Bird es la historia de la relación amor-odio de una adolescente, la pajarito del título, y su atribulada madre, interpretadas estupendamente por Saorsie Ronan y Laurie Metclaf. También es la historia de Greta Gerwig, la actriz que debuta como directora con esta película. En realidad este film libre, volátil, luminoso, cuenta una historia mil veces vista con múltiples referentes: desde Las chicas Gilmore (el personaje de Timothée Chalamet está calcado del de Milo Ventimiglia en la serie) hasta Riverdale,pasando por la larga serie de films sobre High School. Pero no importa, porque contado por Gerwig, todo parece que pasa por primera vez, con secuencias cortas y conclusivas, con espacio para la inteligencia de las réplicas y con una clara voluntad de demostrar que crecer, es simplemente aceptarse a sí mismo. Me gusta.

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

Check Also

Crítica de Oti Rodríguez Marchante de la película “Ojos negros” (2019): Cuando el telón empieza a descorrerse

Nota inicial del editor: Hoy se estrena “Ojos negros”, os ofrecemos ahora la crítica de …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

AVISO LEGAL PRIVACIDAD COOKIES CONTRATACIÓN CONTACTO