Aquí van las que para mí son, las 10 mejores películas españolas de todos los tiempos.  Después de ver las que van del puesto 10 al 6, tocan las 5 primeras. Las 5 mejores.

 

5. EL LABERINTO DEL FAUNO (2006)  de Guillermo Del Toro

Poco se puede decir de ésta maravilla excepto dar gracias a que Del Toro siga usando nuestro dinero para hacer cine, porque esto si es lo que queremos ver: un cuento de terror (fantástico y humano) donde realidad e imaginación se dan la mano. Todo un derroche de virtuosismo por parte del director, con una historia tan triste como esperanzadora, en un contexto tan terrible (y exagerado) como la post-guerra, donde lo mejor no son los alucinantes efectos de maquillaje, ni las maravillosas pruebas a las que Ofelia debe someterse, ni siquiera la puesta en escena, la fotografía o la estupenda música, si no las interpretaciones, una vez más. El Laberinto del Fauno es un homenaje al cine, y por tanto, a los intérpretes, pues sin ellos, nada de esto existiría: una absolutamente extraordinaria Maribel Verdú, un terrorífico Sergi López, un entrañable Álex Angulo, un inquietante Doug Jones (como Fauno) y una sorprendente Ivana Baquero son el verdadero motor de ésta gran Obra. Hasta la nana compuesta por Javier Navarrete ha sido usado de politono.

 

4. LA CAZA (1966 ) de Carlos Saura.

El film por el que el gran Saura ganó en la Berlinale el Oso de Plata al mejor director, es ésta inmensa película sobre la relación entre las personas en un entorno de tensión propia de sus propios demonios, y agravada por los conflictos socio-políticos de una España post-guerra civil. Saura hace una cruda, violenta y extraordinaria reflexión sobre ESPAÑA, así en mayúsculas, a lo que nos ha llevado a ser quienes somos y como decía en la introducción, nos ha convertido en unos supervivientes, a pesar de vivir siempre en continuo conflicto político de las “dos Españas”.

Tiene más detalles “entre líneas” que centenares de películas juntas y todo el reparto está a la altura de la enorme película. Poco más que añadir. Imprescindible.

3. MUERTE DE UN CICLISTA(1955)de Juan Antonio Bardem.

Una vez separados Bardem y Berlanga, ambos decidieron probar por separado, y mientras que Berlanga continuaría maravillando con sus comedias, Bardem prefirió centrarse en historias más dramáticas y duras. Parece increíble que éste film se rodara en pleno año 1955, teniendo en cuenta los temas que trata: Mª José (Lucía Bosé) está casada con Miguel (Otello Toso) pero se acuesta con Juan (Alberto Closas). Ambos atropellan a un ciclista y sus vidas cambian para siempre. La película muestra, con una contención actoral absolutamente extraordinaria, lo que dos personas están dispuestas a hacer por ocultar un crimen sin que lo relacionen con el adulterio.  Las interpretaciones son de libro, mención especial para Carlos Casaravilla como el despreciable Rafael, que es el detonante de las desgracias posteriores de Mª José y Juan. Una auténtica genialidad hecha celuloide.

 

2. ABRE LOS OJOS (1997) de Alejandro Amenábar.

Pocos meses de después de dar la sorpresa en los Goya con su “Tesis”, se estrenaba la segunda y madura obra del jovencísimo Amenábar: una Obra Maestra que mezclaba géneros como el thriller, el drama romántico o la ciencia-ficción, que demostraba la extraordinaria sensibilidad del director, con una poderosísima historia realmente triste, casi un ejercicio psicológico sobre lo que mueve al ser humano. Un relato de amor y sobre todo, desamor, donde sobresale un colosal Chete Lera y la dulzura (amarga) de Penélope Cruz y que tiene, para mí, el que todavía es uno de los mejores finales de historia del cine.

 

 

1. ¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? (1976) de Narciso Ibañez Serrador

Es una pena que Narciso (Chicho para los amigos aunque yo le llamaría Maestro) Ibáñez Serrador no hubiera realizado más films para el cine (un par mas), porque si todos fueran como éste que nos ocupa, estaríamos hablando mucho más del genio que cambió para siempre la televisión en España (sobre todo el terror, aunque la mayoría le conoce por crear el “Un, Dos, Tres). La historia, basada en la novela de Juan José Plans “El juego de los niños”, tiene una premisa extremadamente sencilla, pero la puesta en escena es tan extraordinaria, las imágenes que se muestran son tan impactantes y es un film tan radical y transgresor, que una vez vista, uno no puede más que aplaudir una propuesta como ésta. Tiene una tensión insoportable (para el recuerdo la idea de tener a la mujer embarazada) que llega hasta un final sublime que además sirve para comprobar que Ibáñez Serrador conoce las reglas del género (y del cine) mejor que nadie. No obstante, no es una mentira decir que él fue otros de los grandes creadores de atmósferas de terror en la historia del cine y la televisión mundial. Una auténtica Obra Maestra de visión obligada y un absoluto orgullo que sea española (aunque se rodara en inglés: mejor ver en su versión original).

Rubén Arnaiz