Hace unas semanas mi buen amigo Enric Urrutia me regaló el dvd de la película “Onibaba” que fue precisamente la última película que programé en mi etapa como gerente del Cine Club L´Hospitalet, de mi ciudad, a comienzo de los años 90 del siglo pasado.

Volver a ver “Onibaba” (traducida como “Un agujero”) es entrar en un mundo mimético en el que la narración respira y permite que el espectador entre en la trama y conecte con la historia, que la pueda ir construyendo a medida que avanza la proyección.

Rodada en blanco y negro en 1964 por Kaneto Shindo, “Onibaba” convierte en protagonista al lugar donde se desarrollan los acontecimientos, unos campos perdidos, en los que en la época medieval en Japón y en plena guerra, dos mujeres sobreviven matando y vendiendo las pertenencias de los soldados que llegan a esta zona perdida, tierra de nadie, sumida en un espacio en el que no parece que pase el tiempo.

Estas dos mujeres son nuera y suegra, o viceversa, que viven en como una aparentemente familia armónica. Todo cambiará cuando regrese, escapando de la guerra, un vecino que marchó a luchar junto al hijo y esposo de ellas, y les comunique que ha muerto.

La pulsión sexual, la utilización del poder, la tradición, la guerra, la religión, las costumbres ancestrales y la violencia son algunos de los temas de este film duro y extremo que deviene en magistral a medida que avanza el metraje.

Todos los intérpretes brillan a gran altura: Nobuko Otowa, Jitsuko Yoshimura, Kei Sato, Jukichi Uno, Taiji Tonoyama. No hay nada que separe actor de personaje, todos están extraordinarios.

Hay en “Onibaba” varias películas en una sola, lo que permite que haya elementos de suspense, de drama, de tragedia e incluso momentos de cierto erotismo. Todo desprende armonía en aras de hacer lucir la historia escrita por el propio Shindo.

La música se convierte en un elemento narrativo más. El excelente score de Hikara Hayashi arranca con jazz en los títulos de crédito iniciales para moverse en varios tempos, generando tensión, apostando por amplificar el mensaje y ajustándose como un guante a la historia. Es excelente.

“Onibaba” es una película poco conocida en España que tiene un final francamente sorprendente y al mismo tiempo totalmente coherente. Estamos ante un film que permite varias lecturas y que se disfruta cada vez que se visiona, dado que sus hipnóticas imágenes crecen, como los buenos vinos, con los años. La historia es atemporal y por ello totalmente actual, dado que los bajos instintos, la mentira y la manipulación siguen formando parte de las vidas cotidianas de muchas personas.

En “Onibaba” hay varias escenas magistrales, entre ellas la primera vez que aparece el personaje de la máscara, la primera secuencia en el campo o los momentos de erotismo latente que destila.

En los primeros doce minutos no escuchamos ni una sola palabra y sin embargo los diálogos de este films se acercan a lo magistral, mostrándonos una cosmovisión propia.

Kaneto Shindo nació en Hiroshima, el 22 de abril de 1912 y murió en Hiroshima el 29 de mayo de 2012. Dirigió 48 películas y escribió el guión de 238. Junto a “Onibaba” sus films más reconocidos son “Hijos de Hiroshima”, “Dobu” y “The naked island”.

José López Pérez