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El personaje de la semana: El ajedrez. Por Ruiz de Villalobos

183830_jpg-c_300_300_x-f_jpg-q_x-xxyxxEl estreno esta semana de “El caso Fischer” (“Pawn Sacrifice”, 2014), de Edward Zwick, cuyo título original se refiere al sacrificio de un peón que se puede hacer en ajedrez como una estrategia para ganar la partida, hace por razones obvia del ajedrez el personaje de la semana.

shakhmatnaya_goryachka_s-167167532-largeDesde que el cine empezó a caminar el juego del ajedrez, como se sabe milenario juego que tal como se conoce hoy en día nació en Europa en el siglo XV como una evolución de un juego hindú que se empezó a jugar en el siglo V, ha estado presente en el cine de forma ininterrumpida, tanto en películas de ficción como en documentales, dando algunas películas de cierta importancia. La primera película donde el ajedrez fue protagonista fue el corto de 1 minuto “A Chess Dispute”, de 1903, dirigido por Robert W. Paul, donde dos elegantes caballeros juegan una partida de ajedrez en un café”, un insólito testimonio de un arte que empezaba a balbucear sus primeras palabras, a la que siguió, ya con un argumento, “La fiebre del ajedrez”, un cortometraje mudo de 1925, como no podía ser de otra manera producido por la Unión Soviética (a lo largo de la historia una de las superpotencias de este deporte), dirigido a cuatro manos por Vsevolod PudovkinNikolai Shpikovsky, en la que la obsesión del ajedrez del protagonista le causa graves problemas. Lo más notable de la película tal vez sea la aparición del entonces campeón mundial, el cubano José Raúl Capablanca, además de otros grandes maestros de la época.

Es curioso que ya en aquellos años se desarrollará la idea de que hasta qué punto la práctica del ajedrez podía llegar a desequilibrar psicológicamente a sus practicantes cuando se llegan a cotas de alto rendimiento, tal como también se plantea en “El caso Fischer” a través de la ya mítica figura de Bobby Fischer (1943-2008), el ajedrecista norteamericano que en la década de los años 70 puso en jaque a las grandes maestros soviéticos, especialmente a Boris Spaski, y que fue utilizado por la CIA en la guerra fría que en aquellas décadas, tras la Segunda Guerra Mundial, se planteó entre las dos grandes potencias.

No por casualidad Boby Fischer, todo un fenómeno de multitudes en los Estados Unidos que aquellas décadas, fue también el eje central, aunque fuera como referencia, en la película “En busca de Bobby Fischer” (1995), dirigida por Steven Zaillian, donde se narra la historia del pequeño Josh Waitzkin, quien tiene una verdadera vocación por el ajedrez y quiere convertirse en un nuevo Bobby Fischer.

el_septimo_sello_ingmar_bergmanPero quizás, donde una partida de ajedrez haya impactado más al público, es la que se produce en la gran película de Ingmar Bergman “El séptimo sello” (1957), donde un caballero reta a la Muerte a una partida de ajedrez, mientras busca respuestas a las preguntas claves de la vida. Aquí el ajedrez es un elemento metafórico que Bergman utilizó de forma tan sabia como acertada, porque no es nuevo afirmar que, en buena medida, la vida es una particular partida de ajedrez, donde cada uno debe jugar sus piezas con la sabiduría o el acierto suficiente para no perder.

Otras películas como la alemana “Juego de reyes” (1960), de Gerd Oswald, con Curd Jürgens como protagonista, basada en una novela de Stefan Zweig, la suiza “La diagonal del loco” (1984), de Richard Dembo, con Michel Piccoli como protagonista, y la británica “La defensa Luzhin” (2001), de Marleen Gorris, con John Turturro como protagonista, basada en una novela de Vladir han tratado de forma directa, como “El caso Fischer”, el devenir, el drama y las situaciones vividas por jugadores de tan noble deporte.

Curiosamente el ajedrez también ha estado presente en películas de intriga como “Jaque al asesino” (1992), de Carl Schenkel, donde su protagonista Christopher Lambert, gran maestro de ajedrez de inquietante historia psiquiátrico, se convierte en sospechoso de varios asesinatos, o en “La tabla de Flandes” (1995), basada en una novela del mismo título de Arturo Pérez-Reverte, dirigida por el neoyorquino John McBride, cuyo argumento se basa en la inscripción oculta de un cuadro en el que dos personajes juegan al ajedrez.

ajedrezhalSin olvidar famosas películas en las que una partida de ajedrez aparece de forma tangencial como en “2001: Una odisea del espacio” (1968), de Stanley Kubrick, con la partida entre Frank Poole y el supercomputador “Hal 9000”; “Blade Runner” (1982), de Ridkey Scott, con la partida a distancia que mantienen durante meses Tyrell y JF Senastian; o “Casablanca” (1942), de Michael Curtis, donde aparece Humphrey Bogart sentado ante un tablero de ajedrez moviendo las piezas pero sin adversario.

Todo ello sin computar o relacionar los numerosos documentales, algunos de ellos sobre Bobby Fischer, que se han hecho a lo largo de la historia del cine, en una clara y absoluta demostración de que el ajedrez, como deporte, vocación, obsesión, dedicación o destino es un protagonista absoluto en la vida y también, cómo no, en el cine.

 

 

Sobre Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

Periodista cultural,Crítico de Cine

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About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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