Tras el anuncio del cierre de Alta Films, la principal distribuidora de cine independiente de España, y varias de las salas del circuito Renoir (parece que al final los Floridablanca de Barcelona, se salvarán) todo propiedad del cántabro Enrique González Macho, vuelve la canción de siempre, que si es una pena, que si patatín que si patatán. Sobre el cierre de los cines seguro que hay varias causas (ya he hablado muchas veces de eso aquí) pero la principal es la baja asistencia del público. Ahora vuelve el soniquete lastimero y la oda a esas salas, a buenas horas mangas verdes.

Enrique González Macho, propietario de Alta Films y los cines Renoir (y actual presidente de la academia española de cine) en las entrevistas que ha ido concediendo ha manifestado que quiere marcharse, que solo queda la esperanza de la ayuda económica de un chinito. Quiere poner tierra de por medio. Tras toda una vida dedicada al cine, ahora arroja la toalla.

Solo un par de meses atrás pronunció un discurso ejemplar en la gala de los Goya. No parecía que la cosa fuera tan grave.

 

José López Pérez