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Recordando a Jeanne Moreau. Por Carlos Mir

La descubrí, o mejor conocí, en Ascensor para el cadalso (Louis Malle, 1958), que se estrenó en España con varios años de retraso. Jeanne Moreau tenía 29, y ya había participado en varias películas y obras de teatro.

Los ecos escandalosos de Los amantes (Louis Malle, 1958) nos llegaban de más allá de nuestras fronteras. La censura impedía que se estrenara y yo aún era muy joven para ir a un cine de Perpignan. Pocos años más tarde sería cliente fijo de las proyecciones en Céret, bello pueblo francés muy cerca de la frontera.

La ultima vez que la vi fue en Una dama en París (Ilmar Raag, 2012). Moreau tenía 85 años. Interpretaba a Frida, una anciana señora estonia que habia emigrado a Paris hacía muchos años. Explicaba la relación de esta señora con su cuidadora, una mujer de su mismo pais de origen. Fué un placer reencontrarme con ella. No había perdido ni una pizca de clase, de naturalidad, ni de glamour. Más de 50 años separan ambas películas, los mismos que separaban mi adolescencia de mi madurez.

Aunque nos parezca mentira los actores envejecen, pero nosotros también. Recuerdo un dia viendo una película con mi madre, por televisión, que protagonizaba Ingrid Bergman, y me dijo: “¡que mayor se ha hecho!.

A Jeanne Moreau la recuerdo con especial cariño en Diálogos de Carmelitas (Philippe Agostini, Raymond Bruckberger, 1960), en la que ella y Alida Valli hacían de monjas. La noche (Michelangelo Antonioni, 1961), junto a Mastroianni. Jules y Jim (François Truffaut, 1961), Eva (Joseph Losey, 1962), El proceso y Campanadas a medianoche (Orson Welles 1962 i 1965).

La lista es muy larga, pero si tuviera que elegir un título sería: Diario de una camarera (Luis Buñuel, 1964). La vi en el cine Arcadia, de Barcelona. Un local de Arte y Ensayo, lo que quería decir proyección en V.O, por lo que descubrí su voz. Una gran voz que también utilizó para interpretar sus canciones.

Por mucho que sepamos el final de la película de la vida, siempre nos sorprende que se muera alguien que nos ha acompañado, aunque sea desde la pantalla, durante tantos años.

Siempre nos quedarán Kirk Douglas y Olivia de Havilland, centenarios que se resisten a abandonarnos

                                         Carlos Mir

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About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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