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REGRESA LA SECCIÓN RADICALES LIBRES. HOY “LA DAMA DE HIERRO”, POR MIGUEL-FERNANDO RUIZ DE VILLALOBOS Y JOSÉ LÓPEZ PÉREZ

 

0 la-dama-de-hierro-cartel1Vuelve la sección Radicales Libres. Que como recordaréis de etapas anteriores firmamos al alimón Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos y este humilde servidor. Cada uno escribe su punto de vista. Son visiones contrarios, complementarias o diferentes. En esta segunda etapa intentaremos mantener el mismo tono y estilo. Hoy debutamos de nuevo polemizando sobre el film “La dama de hierro” que llegará a nuestras salas de cine esta semana, concretamente el 5 de enero.

Abre el fuego en esta ocasión el periodista cultural y crítico cinematográfico de prestigio Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos, que se muestra totalmente a favor.

A FAVOR

Es un error ver “La dama de hierro” como un tradicional biopic (o biografía cinematográfica al uso) y mucho peor verla como una hagiografía del thatcherismo (va por ti mi buen y admirado amigo JLP), porque, es evidente, reflexionando sobre la película, ver que la intención de la directora británica Phyllida Lloyd (Bristol, 1957) y de la guionista Abi Morgan (Reino Unido, 1968), va por otros derroteros. Lo que han querido directora y guionista es acercar al espectador la dimensión más íntima de una mujer que tuvo en sus manos toda la responsabilidad de un país tan trascendental en la historia de la humanidad como Gran Bretaña. Nacida en 1925 en Grantham, Lincolnshire, Margaret Hilda Roberts Thatcher (Thatcher por su marido Denis), se forjó en la nada despreciable escuela del esfuerzo y del trabajo, de ahí su condición de política conservadora y de mujer que luchó por su condición de tal hasta extremos inimaginables. La película no es ni un intento de historicidad política, con los aciertos y errores que Margaret tuvo durante su mandato como Primera Ministra, entre 1979 y 1990, ni una hagiografía que intente elevarla a los altares de la política. Es una mirada desde dentro de la misma Margaret sobre su vida, cuando ya con 86 años de edad su cabeza no rige igual que antaño, está obsesionada con su marido Denis, fallecido hace unos años, y sus recuerdos se confunden y superponen en una mirada misericorde para ella misma y sus decisiones políticas como Primera Ministra de la Corona británica.

Cine intimista el gestado por dos mujeres sobre otra mujer e interpretada por otra mujer, porque sin la presencia mágica, impresionante de Meryl Streep hubiera sido muy difícil entender esa dimensión humana y femenina de una mujer que con todos sus errores a cuesta y todos sus aciertos muy olvidados, se acerca a la muerte. Que guionista y directora hayan situado la acción en un momento tan trascendente como es el tener que deshacerse de la ropa y de los objetos personales del compañero de tu vida (excepcional también Jim Broadbent como Denis Thatcher), para rememorar parte de su vida y vivir los fantasmas que a todos nos atosigan, muestra bien a las claras que no estamos ni ante un biopic ni mucho menos ante una hagiografía, sino ante las últimas escenas de la vida de una mujer que por pública (y aquí se podría hacer perfectamente un paralelismo con el concepto que de mujer pública tienen las clases puritanas), es denostada y alabada, perseguida y ensalzada, como corresponde a una sociedad que como la nuestra es carroñera, envidiosa y rencorosa. Que cada uno disfrute cómo sea y donde sea de “La dama de hierro”, pero por encima de la película está el tiempo, ese mejor amigo y peor enemigo, que, a buen seguro, pondrá las cosas en su sitio adecuado.

Ruiz de Villalobos

EN CONTRA

De sobras es conocido que Margaret Thatcher fue una mujer, política, de ideas ultraconservadoras, pragmáticamente ultraderechista y una bestia parda de lo más reaccionario, solo hace falta recordar todas las animadversiones que generó (incluso entre sus correligionarios) por su autoritarismo.

Que ahora se haga una película que con la escusa de que siendo ancianita tenía ciertos problemas cotidianos y era un alma cándida, no exime de las consecuencias que su política dejó en el planeta, igual que las de Milton Friedman, George W. Bush o José María Aznar, por poner ejemplos cercanos. Ya lo dice la famosa frase: “Para los pobre el cielo, para los ricos la tierra”.

Sin duda, Meryl Streep hace una gran interpretación en “La dama de hierro”, como casi siempre.

El guión va dando tumbos y saltos sin ton ni son, para demostrarnos los grandes esfuerzos que tuvo que hacer esta insigne política para liderar su propio partido. Claro, esos esfuerzos fueron por la vía del todo vale con tal de llegar a lo más alto, cueste lo que cueste.

“La dama de hierro” llega a las pantallas ahora, cuando muchos de los espectadores no sabrán quien fue o como mucho les sonará como responsable del gobierno británico, juega a su favor. Probablemente llegue a funcionar en taquilla, pero desde luego, lo que se cuenta en este film no hace honor a la verdad.

Estamos ante una hagiografía (se convierte en santa a esta salvadora de la patria), sin duda, mal que le pese a algunos, pero eso no es lo peor. ¿Tendría algún interés un film sobre este personaje si no hubiera llegado al puesto más alto de la política británica?.

“La dama de hierro”, no hace honor a la verdad y es que a este paso pronto veremos films que se postulen a favor de Hitler, Kim Yong il, Pinochet, Videla, Stalin o Franco. ¿O quizá ya los hemos visto y no lo recordamos?

José López Pérez

 

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2 comments

  1. Me encanta esta sección! Desde luego las críticas no pueden ser más dispares! Las pelis que postulais las elegís vosotros o los seguidores podems pediros alguna en concreto?

  2. ¡Muchas gracias por tu comentario, Pablo Pablete! aunque hablo ahora en primera persona creo que podemos aceptar sugerencias. ¡Saludos cordiales!

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