Home / El Cine Por Dentro / Remake versus adaptación. Por Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

Remake versus adaptación. Por Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

Se sabe, porque es cierto, que de la polémica, aparece la luz, porque la polémica es como un motor que pone en marcha los mecanismos de la reflexión y de las argumentaciones. Viene esto a cuento porque entre la crítica cinematográfica hay una cierta confusión a la hora de escribir y/o hablar sobre una película basada en una obra literaria, teatral o histórica que ya había sido llevada al cine anteriormente, al calificar a la nueva película de remake, cuando una nueva película sobre una obra literaria ya llevada al cine no es un remake sino una adaptación.

Mientras la palabra adaptación, que viene del verbo adaptar, que según el diccionario de la RAE en su tercera acepción significa: “Modificar una obra científica, literaria, musical, etc., para que pueda difundirse entre un público distinto de aquel al cual iba destinada o darle una forma diferente de la original”, el término remake (aún no aceptado por la Real Academia de la Lengua) se trata de un vocablo inglés que puede traducirse por reedición o nueva versión (que es la más acertada). Por lo tanto, el remake es una nueva versión de una película o de una serie de televisión que repite con bastante fidelidad su historia y mantiene los mismos personajes

Queda pues claro que remake y adaptación son términos diferentes y que se deben usar adecuadamente cuando se analiza, comenta o informa sobre una película. Un remake procede de otra obra audiovisual anterior que sea de un guión original, es decir es una nueva versión, con las características antes señaladas, mientras que la adaptación es la recreación por segunda, tercera o cuarta vez de un texto literario, sea novela, ensayo, cuento, obra teatral, poesía o hecho histórico.

Es más que fácil poner ejemplos muy recientes y que además han servido para hacer las odiosas comparaciones que en tantas ocasiones nos condicionan a la hora de valorar una película. Con el estreno de “La seducción” (2017), de Sofia Coppola, se ha puesto de manifiesto estas incongruencias cuando se ha escrito y hablado de un remake de “El seductor” (1971), de Don Siegel, sin recordar que es una nueva adaptación de la novela de Thomas Cullinan, y que las propuestas de Coppola y Siegel son muy diferentes.

Remake, por hablar de una película basada en un clásico es “El precio del poder” (“Scarface”, 1983), de Brian de Palma, que sigue las huellas de “Scarface” (1932), de Howard Hawks. Remake, por cierto estupendo, es “Infiltrados” (2006), de Martin Scorsese, que se basa en la película de Hong Kong, también excelente, “Juego sucio” (“Infernal Affairs” (2002), de Andrew Lau y Alan Mak. Y así hasta el infinito tanto en lo que hace referencia a las adaptaciones de obras, especialmente literarias, y a la lo que hace referencia a los remakes de conocidas películas o series de televisión.

Otra polémica es el por qué se hacen tantos remakes y tantas adaptaciones, pero, como diría Billy Wilder, “esa es otra historia”.

Sobre Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos

Periodista cultural,Crítico de Cine

 

 

 

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

Check Also

El cine por dentro: Primeras imágenes del rodaje de “Shake it, baby”, la nueva película de Ventura Pons

Seguramente es cierto que una imagen vale más que mil palabras. Hoy os presentamos las …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *