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REMEMORANDO A ANTONI TAPIES I PUIG, POETA DE LA MATERIA. POR MARÍA HILDA LÓPEZ PÉREZ

Esta semana nos ha dejado Antoni Tapies, hace tiempo que su estado de salud era delicado. Fue uno de los principales exponentes a nivel mundial del informalismo, tendencia en la que cada artista deja toda la libertad a lo imprevisto de las materias (gusto por la mancha y por el azar) y a la aleatoriedad del gesto, rechazando el dibujo y el control, así como la concepción tradicional de la pintura y su desarrollo, que va de la idea a la obra terminada, pasando por los esbozos y los proyectos; es una obra abierta que el espectador puede leer libremente.

Nacido en Barcelona en 1923 en el seno de una familia burguesa, muy culta y catalanista. A los 22 años renunció a la carrera de derecho para dedicarse de lleno a la pintura, su iniciación fue a través de dibujos de corte realista, principalmente retratos de familiares y amigos. El propio Tapies explicó que, su vocación artística despertó con un número de Navidad de la revista D’Ací i d’Allà de 1934, que presentaba un extenso panorama del arte moderno internacional.

A los 18 años tuvo tisis, durante su recuperación se dedicó intensamente al dibujo. Los estados febriles que padeció le provocaron frecuentes alucinaciones que serían primordiales para el desarrollo de su obra. Durante su estancia en el sanatorio de Puig d’Olena (1942-1943) se refugió en la música (Wagner) y la literatura (Ibsen, Nietzsche, Thomas Mann), y realizó copias de Van Gogh y Picasso. Fue a través de su médico como conoció a Picasso.

Trabajó el collage (hojas de periódico, papel de estaño, cuerdas), e hizo pinturas terrosas que presentan grattages (raspaduras) y graffiti.  En esta primera etapa de su vida crea, con otros artistas e intelectuales catalanes, el grupo «Dau al Set» (Dado en el número siete) en 1948.  Movimiento  que mostró mucho interés por el  surrealismo de tono mágico

Hacia 1949, renunciando a los efectos de la materia, se dedica a crear cuadros en los que predominan los tonos grises, aunque con interrupciones de importancia variable de colores vivos (verde, rojo), cuadros en los que aparecen impresiones textiles, signos (semicírculos, triángulos) y letras deformadas. En 1951, se desliga de Dau al Set e inicia una evolución individual. Opta por una línea informalista, abstracta, basada en las investigaciones sobre la materia pictórica como medio expresivo artístico e impone como valor total la materia frente a la forma.

Constantemente buscó nuevos materiales, entre otros trabajó los cuadros con argamasa (mezclando al óleo mármol pulverizado y usando pigmentos en polvo disueltos en látex), utilizó también arpilleras, objetos rústicos y objetos cotidianos. Todos ellos se fundieron en una obra que llegó a alcanzar difusión universal. En la década de los setenta, sus «esculturas en el espacio» hicieron que el objeto (maderas ensambladas, sillas, ropas, libros quemados), hasta entonces estampado en hueco o modelado en relieve en el espesor de la materia, salieran de la tela para inmovilizarlos en el espacio y darle una realidad más áspera. En este aspecto Tàpies comunicó al arte pobre una carga emocional muy importante.

Recibió muchos premios, entre ellos en 1958 premio de la UNESCO, el Instituto Carnegie de Pittsburbgh y la Fundación David Bright, El Principe de Asturias en 1990,…, fue nombrado doctor honoris causa de diversas universidades (1982 académico de Bellas Artes de Berlín en 1990 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando). Miembro honorífico de la Kunstlerhans de Viena (1989), la fundación de arte más antigua de Europa. Era muy conocido y valorado  internacionalmente. En 2010 el Rey Juan Carlos le concedió del marquesado de Tàpies.

De su obra principal destacan «Gran pintura gris» (1955), «Óvalo blanco» (1957), «Puerta gris» (1958), «Cuadros grises sobre marrón» (1959), «Forma triangular sobre gris» (1961), «Gran equis» (1962), «Relieve ocre y rosa» (1965), “Materia gris en forma de sombrero” (1966), “ Tres sillas” (1967) “Dos cruces” 1967). «Incrustación y cifras» (1974), «Huella de silla» (1980),  “Calcetín” de 18 metros de largo (1992), ,»Díptico de campaña» (1991), «Inspiración» (1991), las xilografías «Nocturno» y «Gesto» (1995), «Rinzen» (1998) y el cartel del centenario del Fútbol Club Barcelona (1999).

También realizó numerosas piezas de cerámicas, tapices y esculturas, un mosaico para la plaza de Sant Boi de Llobregat (Barcelona), las esculturas públicas «Homenaje a Picasso» (1990) y «Nube y silla» (1990), ambas instaladas en Barcelona, y su polémico «Calcetín» (1992) de 18 metros de largo. Ilustró libros y fue autor de varios libros de arte.

En sus últimos años a pesar de su delicada salud, cada verano Tàpies seguía produciendo lienzos y lienzos en  su casa del Montseny, en medio de la naturaleza. Cuadros matericos, que bebían directamente del informalismo de los 60, pero absolutamente vigentes en pleno siglo XXI. Parte de esos lienzos los exponía en su tradicional muestra otoñal en la galería de su hijo, Toni Tàpies  y en galerías de Paris, Londres y New York, etc. Era un artista de producción rápida, en tres sesiones remataba un cuadro.

Casado con Teresa Barba Fábregas, y padre de tres hijos, Antoni, Clara y Miquel. Su mujer, fue su compañera de camino y, en buena medida, la responsable de que Tàpies fuera Tàpies. Es imposible entender su obra sin la presencia Teresa.

Fue un hombre sencillo, autodidacta, inconformista, muy culto, defensor de Catalunya, un trabajador incansable, un investigador, hizo numerosos escritos. Influido por el pensamiento budista, consideraba que un mayor conocimiento del dolor permitía dulcificar sus efectos, y de este modo, mejorar la calidad.

Muchos pueden no haber entendido su trabajo, pero su creatividad en el mundo de la pintura y la escultura llevó a que fuera una de las figuras cruciales del arte contemporáneo. Nos deja un legado artístico muy útil que perdurará, y muy valorado internacionalmente.

Su funeral fue en estricta intimidad por voluntad expresa de la familia, que organizo tal y como él hubiera deseado, pues era muy humilde, austero y no le gustaban los homenajes, que la Fundacio Antoni abriera sus puertas el martes y el miércoles para facilitar el acceso libre de la ciudadanía a las obras expuestas. Miles de personas pusieron sus condolencias en el libro a disposición de todos los que deseasen expresar su testimonio, este sábado y domingo se podrán seguir haciendo. «Nos has dejado tu recuerdo y el de tu obra, que estarán siempre con nosotros. Gracias, te queremos». Escribía su mujer Teresa Barba

María Hilda López Pérez

Nota del Editor: María Hilda López Pérez es Licenciada en Historia del Arte y Graduado Social

 

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One comment

  1. dep antoni tàpies, gran entre els grans

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