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Restaurantes de Cannes

“Lo importante no es lo que;  se come, sino cómo se come”. Epicteto

 

Un inciso antes de entrar en materia. Tengo especial interés en ver “Ip man 4” que se estrenará en Hong Kong a final de año, y también “Chasing the Dragon” que protagonizan Donnie Yen y Andy Lau y se estrenará antes.

 

Actualmente en Cannes viven aproximadamente 73.000 habitantes. Ciudad y comuna francesa situada en el departamento de Alpes Marítimos, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul. Es uno de los centros de la turística región de la Costa Azul o Riviera francesa y sede anual de su célebre festival europeo de cine internacional que este año celebraba su 70 edición (Sitges cumplirá en octubre la número 50).

En el siglo X la localidad era llamada Canua. Puede ser un derivado de «canna», Caña. Canua era la localización de un pequeño puerto ligur, y más tarde un puesto de avanzada romano en la colina de Le Suquet, sugerido por tumbas romanas descubiertas aquí. Le Suquet albergaba una torre del siglo XI que vigilaba desde lo alto los pantanos donde ahora se levanta la ciudad. La mayoría de la antigua actividad, especialmente de protección, fue en las islas de Lerins y la historia de Cannes es la historia de las islas.

Me han sorprendido muy negativamente alguna de las prácticas de los restaurantes de Cannes durante mi estancia en el Festival Internacional de Cine de Cannes.

Precios altísimos, exagerados, calidad discutible, servicio entre malo y muy malo, y lento, cierto desprecio por el cliente. Vinos de medio pelo entre 25 y 30 € la botella. Vinos de una calidad muy discutible. Vinos de entre 40 y 50 € de una calidad que en vinos similares españoles costarían en restaurantes similares la tercera parte o menos (y en un supermercado entre 5 y 7 €). Practicas curiosas como servirte una jarrita de agua del grifo y cobrar por ello. Insistencia de los camareros en que comas primer plato, segundo y postre. Elaboran los cafés con agua del grifo y lo cobran como si fuera el no va más.

Cerca del Palais no se puede comer por menos de 50 € por comensal (valga la retórica cercana a la redundancia), salvo que elijas opciones como McDonalds, Subway o similares.

Helados a precio de oro que no son mejores que los que se sirven en España.

Las cervezas también son carísimas, el triple como mínimo de lo que costarían en España.

En Cannes hay glamour, mucho glamour, pero lo hacen pagar. Los restaurantes se forran, las terrazas se llenan. Pedir en una terraza vinos por copas es un deporte de riesgo, vinos de mala calidad y precios astronómicos, injustificados.

Solo un par de restaurantes han pasado el test de mínimos, aunque en uno de ellos, el Sushi Shop, el servicio fue malo, con cara de vinagre de la camarera que nos insistió en que comiéramos rápido porque cerraban, eso sí, tardaron en servirnos casi una hora. En el Sushi Shop me gustaron varias variedades de sushi y el atún soasado. También probé una cerveza japonesa que me gustó especialmente y que no conocía.

El otro fue la Messouniere, aunque tampoco es nada especial. Por lo menos la carne estaba bien, ración amplía de ternera y muy hecha tal y como había pedido, buena atención y diligente.

El viernes cenamos en Le 33, el vino a precio astronómico y de dudosa calidad. Las gambas que pedí estaban correctas, la salsa también y la guarnición muy amplia. Nos atendió muy correctamente una camarera italiana joven que chapurreaba un poco de castellano.

El sábado para cenar el ambientazo era tremendo, con varios grupos de animación y musicales que se aprovechaban del festival y seguro que sacaron un buen dinero de la jarana. Acabamos en el Suquet Premiere, nunca lo recomendaría a nadie, tiene todos los defectos e inconvenientes que he citado anteriormente. Calidad muy discutible y precios paranormales, los camareros dejan mucho que desear, tanto en el trato con el cliente como en el servicio. Tardan muchísimo en servir y te toman por tonto. Pedí pescado y no daba la talla, me quedé con la sensación de que me daban dorada por liebre.

De los demás es mejor correr un tupido velo, no dar nombres, por si volvemos…

Cierto es que no degusté en mi estancia en Cannes las viandas de establecimientos high class como el Grand Hotel o el Hotel Martínez, donde una habitación cuesta unos mil euros por noche durante el festival, mi economía tampoco se lo puede permitir, aunque si pudiera elegiría otros hoteles.

La sensación que queda es que en Cannes se aprovechan los restaurantes y hoteles durante este evento a mansalva y a conciencia, no tienen compasión.

José López Pérez

@JLPnosolocine

Fotos José López Pérez, excepto la uno que es de Iván Llamas

Fotos: José López Pérez

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About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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