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ROAD TO CICELY. Por Natxo Torres Zenarrutzabeitia

Visto cómo andan las cosas en el campo de las series, los Jennings (“The Americans”) no me vuelven hasta el próximo 7, y en el del fútbol (aquí el Barça, tardará mucho más en volver; porque, parece, que no va a haber nada de cirugía y muy poquita sangre fresca), he decidido autoexiliarme a una localidad que conocí en los primeros 90, y en la que sé que voy a estar mejor que bien: Cicely (Alaska).

 

Autoexilio temporal, más que nada una toma de contacto, para ver cómo me aceptan los lugareños, de cara a un posible traslado (tal y como van las cosas, en los campos mencionados anteriormente), casi seguro, y pasar a ejercer de “Cicelyano”, de forma continuada, en este mi “Brigadoon” particular.

Instalaría mi centro de operaciones  en el Brick de Holling y… Shelly, donde cruzaría los dedos por ver si aparecía Adam para que el significado de la palabra comida, cobrase su verdadera dimensión, asistiría divertido a las discursiones/tonteo entre Fleischman y O’Connell, le pediría alguna peli a Ed (de la colección privada Chigliak), sintonizaria la K-Bear, para oír a su ex-presidiario y autodidacta comunicador: Stevens (y en caso de que este estuviese metido en una de sus benditas locuras, a su hermano Bernard), me daría una vuelta por la tienda de Ruth-Anne y haría mucho, mucho, la pelota a Maurice, para ser invitado a una de sus super-cenas. Todo ello en silencio y siendo casi invisible, al mejor estilo Marilyn.

 

Descubrí el lugar/serie, como decía antes, en los primeros 90 y fue un flechazo instantáneo (las veces que habré oído, esos Viernes,  eso de… pero si no son las 11, grábala). Y las veces que habré dicho… ya la grabo, pero no es lo mismo, hay que verla. Mis amigos, nunca entendieron que para mí (al principio, en casa, la veíamos 2,  luego casi había que reservar sitio. Todo mejora en buena compañía), el Viernes era el día de “Doctor en Alaska” (“Northern Exposure”).

 

Mal no, pésimamente emitida por la 2 de TVE (lo único que sabías era el día; porque la hora, e incluso el orden de episodios variaba). ¡Nunca supieron ver lo que tenían entre manos!

 

Creada por Joshua Brand y John Falsey, con unos actores (todo el reparto) que, episodio a episodio, demostraban haber nacido para calzarse esos papeles, y con unos guionistas, en estado de gracia, que estuvieron 6 temporadas (aunque la magia solo duró 4, pero ¡Qué magia y qué temporadas!, especialmente 3ª y 4ª, a partir de ahí, perdieron el north), contándonos las vicisitudes de un urbanita y engreído doctor Joel Fleishman (Rob Morrow), que para saldar su deuda (beca) con el gobierno, se ve obligado a ejercer durante, en principio, 4 años en Cicely (en la Costa Azúl de Alaska, cree él, pero en realidad, un encantador lugar perdido en el culo del mundo), y el choque cultural y emocional que le supone tal experiencia en forma de rotura de esquemas y de forma de enfocar y entender la vida.

 

Allí traba relación/amistad con un curioso grupo de lugareños:

 

Maurice J. Minnifield (Barry Corbin), dueño de todo, señor de Cicely, cacique de vía estrecha y gran corazón., un personaje muy “estilo John Ford”.

 

Maggie O’Connell (Janine Turner), su casera. Feminista y ultra-independiente  aviadora, cuya relación de amor/odio mantiene más viva la vida de “ambos” (¡y las nuestras!).

 

Holling Vincoeur (John Cullum), el sexagenario dueño del Brick (bar y, sobre todo, punto de encuentro de todo el mundo) y su, veinteañera, compañera con mayúsculas, “Miss Paso del Noroeste”, Shelly Marie Tambo (Cynthia Geary).

 

Chris Stevens (John Corbett), este es el ex-presidiario y autodidacta comunicador de la K-Bear, inventor, artista y narrador de la vida de Cicely. Un hombre de otra época.

 

Ed Chigliak (Darren E. Burrows), el enamorado de N. York y de su cultura. Cineasta nativo, que nunca conoció a sus padres, que idolatra, entre otros, a Woody, Martin y Steven, y que representa lo mejor de Cicely.

 

Ruth-Anne Miller (Peg Phillips), la veteranísima dueña de la única tienda del pueblo, y mente más lúcida del lugar.

 

Marilyn Whirlwind (Elaine Miles), la silenciosa y casi invisible, por su quietud, nativa que ayuda a Fleischman en la consulta.

 

Y dejo para el final tres personajes, que a pesar de aparecer de forma temporal en alguna temporada o de forma irregular a lo largo de varias, quedaron grabados en la memoria colectica de todos los seguidores de la serie:

 

Mike Monroe (Anthony Edwards), el hipocondríaco rival, a su pesar, de Joel en el “asunto” O’Connell.

 

Adam (Adam Arkin), como definirlo… decir algo de él sería, quedarse corto y no hacerle justica.

 

Y Bernard (Richard Cummings Jr.), Stevens en versión afroamericana (para que veáis que soy políticamente correcto), su hermano y las 2 caras de una misma moneda.

 

Serie que se ve con una sonrisa, y que vuelve a aparecer, aunque no quieras, cada vez que la recuerdas o te la mencionan, y cuyos intérpretes, reparto al completo (¡y mira que eso es difícil!) siempre son y serán recordados por ella.

 

Ya veis que no es mal sitio/estado de ánimo donde perderse (para volverse a encontrar), recuperarla y si no me dais la razón, me empezaréis a preocupar.

 

Agur.

 

Natxo

 

Pd. No vayáis por vuestra cuenta que este maravilloso lugar es ficticio, la serie fue rodada en Washington. Solo está en la cabeza de los Cicelyanos.

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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