
Tradicionalmente el mes de agosto, ya lo comentamos últimamente, es un mes de despedidas de grandes artistas de todos los ámbitos.
Emblema del hippismo, Scott McKenzie (Jacksonville, Florida, USA, 10 de enero de 1939), nacido como Philip Wallach Blondheim, siempre será recordado por “San Francisco”, canción que le llevó a lo más alto del mundo de la música.
McKenzie se crió en Carolina del Norte y Virginia. A mediados de los años cincuenta, cantó por un corto tiempo con Tim Rose en la escuela secundaria, dentro de un grupo llamado The Singing Strings, y después con Phillips, Mike Boran y Bill Cleary formaron The Abstrack, de estilo doo wop. En la ciudad de Nueva York, los Abstracts se renombraron The Smoothies y grabaron dos discos sencillos para el sello Decca Records, producido por Milt Gabler, productor de los discos de Rock & Roll del gran Bill Halley. En 1961, Phillips y McKenzie conocieron a Dick Weissman y formaron The Journeymen, grabando tres álbumes para Capitol Records.
Cuando ya eran famosos como Mamas & The Papas, Phillips escribió y produjo la canción “San Francisco”, para Scott y fue lanzada en 1967. Phillips tocó la guitarra durante la grabación. De inmediato el tema se convirtió en un éxito y en una especie de himno hippie, colocandose en los primeros lugares de la lista de éxitos de todo el mundo. Scott logró otro éxito menor llamado “Like An Old”, también producido y escrito por John Phillips. Su primer álbum, “The voice of Scott McKenzie”, fue seguido por otro llamado “Stained glass Morning”. Dejó de grabar a principios de los setentas, radicándose en Joshua Tree (California) y en Virginia Beach.
Scott ha muerto a los 73 años, como consecuencia del síndrome Guillain-Barré, un trastorno del sistema nervioso. Actualmente vivía en Los Ángeles, California.
Os dejo con su tema más conocido, “San Francisco”.
Con McKenzie se va una época, la que produjo cambios sociales, hasta que el hippismo fue asimilado por el sistema.
José López Pérez



