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Ser productora de Cine. Por Sandra Forn

¿Qué es ser productora? A parte de lo que todo el mundo ya se imagina que es llevar una producción a lo largo de todo su ciclo de vida, ser productora es ser muchas cosas diferentes y todas a la vez. Es tener un perfil muy versátil en el que caben destrezas dispares como ser buena gestora, tener sentido común, ser empática o saber redactar una sinopsis.

Para mí, ser productora es un estado mental que lo impregna todo y me define. Mi vida gira entorno a la producción. Yo veo un lugar y  pienso en una localización, leo una novela o descubro una noticia, y no puedo evitar pensar que podría ser una película, una serie o un documental que produciría, si pudiera.

Me maravilla la inmensa creatividad de los autores, cuando pueden trabajar sin presión. Yo quiero empoderar a los míos y darles todos los recursos para experimentar y crear sin limitaciones. Lamentablemente eso es bastante utópico, pero como desiderátum me vale. Si siempre pensáramos que las cosas no son posibles, vivir sería muy aburrido y crear, algo inviable.

El presupuesto nos limita muchas veces, es cierto, pero en ocasiones somos nosotros mismos que no sabemos ver más allá, y no acertamos a encontrar el camino para que una producción vea la luz. La creatividad es nuestra arma y es necesario entender que hacer cine y audiovisual no va de tener mucho dinero (que ayuda muchísimo, por supuesto) va de tener buenas ideas y de saber llevarlas a la práctica.

Creo en la función social del audiovisual, en despertar conciencias y fomentar el espíritu crítico ¿Quién dice que el cine es sólo entretenimiento? Cuando tenía 12 o 13 años, recuerdo vívidamente la experiencia de ver en televisión dos películas que me marcaron. Siempre he pensado que me hicieron decidirme a estudiar Psicología, sin embargo ahora pienso que ya me estaban preparando para ser productora, un trabajo al que llegué por accidente y que ahora me encanta. “El enigma de Kaspar Hauser” de Werner Herzog y “El pequeño salvaje” de François Truffaut, me dejaron imágenes que ya forman parte de mi para siempre. Las recuerdo como experiencias reveladoras y así es como a mí me gustaría producir, devolviendo algo, mostrando nuevas miradas y en definitiva, aportando.

Mi productora (Films de L´Orient) siempre tiene las puerta abiertas y una buena parte de mi actividad es tratar con proyectos que si algo tienen en común es que sus autores o impulsores llevan tiempo con ellos y no han podido, o no han sabido cómo llevarlos a buen puerto. No han fracasado por falta de talento, ni por falta de buenas ideas, es sencillamente porque los han lanzado sin estar maduros. Carecen de una mirada externa, y esa  es la mía, la de productora, la de alguien que es capaz de abstraerse y ver qué cosas necesita ese proyecto para crecer, para llegar a las pantallas o para alcanzar a su público.

Alguien que lea esto podría erróneamente creer que  sólo produzco éxitos o que soy capaz de descubrir oro donde otros no lo hicieron. ¡Ojalá!. Sencillamente yo me definiría más como la última que tira la toalla, alguien que no se rinde con facilidad y que va a luchar a brazo partido con su equipo creativo por hacer realidad ese proyecto.

A veces lo hacemos todo bien y estamos muy seguros de una propuesta, pero no conseguimos producirla y es porque en la decisión final, también inciden otras variables de las que habitualmente no se habla, simplemente porque son difíciles de objetivar. En el audiovisual, como en tantos otros sectores, no siempre llegan los mejores, llegan los que son viables, los que parecen posibles o sencillamente aquellos proyectos que tienen los padrinos adecuados en el momento preciso. Y esto ha ocurrido y ocurrirá siempre, porque vivimos en una sociedad donde la meritocracia no existe. No es infrecuente que quienes puedan, usen en su favor determinados mecanismos, aún a costa de pervertir un poco el sistema. ¿Todo vale? Quizás, aún no he averiguado la respuesta, tiendo a creer que no, pero la realidad me demuestra que con frecuencia soy demasiado ingenua. Con todo, prefiero seguir pensando que aún es posible alcanzar los objetivos haciendo las cosas bien, dedicando esfuerzos y trabajando con coherencia. En la vida siempre hay que tomar decisiones que ponen en juego nuestra integridad y está en nuestra mano tomar la decisión correcta, o al menos intentarlo.

Soy mujer y productora. Me niego a perpetuar una manera de hacer las cosas en la que no creo. No  estoy dispuesta a trabajar con la prepotencia y el ego desmesurado de algunos,  ni con la necesidad que tienen muchos de ningunear o de despreciar a otros. Colaborar siempre es mejor que competir. Si todos ganamos, esa es una buena solución. Producir algo requiere del compromiso de muchísima gente que debe saber trabajar en equipo y remar en todo momento en la misma dirección. Así se logran cosas increíbles como hacer una película. Una producción bien hecha permite crecer a las personas que participan en ella y ayudarlas para que hagan su camino. Ser el instrumento para que otros triunfen es uno de los valores de mi trabajo y conseguirlo es un logro que sentiré siempre como propio, aunque no se vea y sólo lo  sepamos los implicados.

Mi filosofía de la producción es clara y quizás estoy destinada a hacer sólo producciones pequeñitas, no me importa, siempre que pueda seguir haciéndolas como creo que debería.

Ser productora es convivir de manera constante con la frustración, con la decepción de descubrir que casi estas llegando, pero nunca llegas. Recibes muchas, muchísimas negativas, más de las que a veces puedes soportar. Lidias a diario con el desánimo, lloras en ocasiones por las oportunidades pérdidas, pero sigues adelante. Al menos yo lo hago, porque soy muy tozuda y porque tengo claro que  la mía es una carrera de fondo con mil obstáculos que hay que sortear. Nadar a contracorriente como los salmonetes es la única opción para resistir. Hay infinidad de buenas historias que contar y tantas cosas por hacer que no intentarlo sería un crimen, así que yo, me propongo resistir los embates de la corriente, mientras pueda.

Sandra Forn

Foto: Daniel Escalé

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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