“(…) Soy de los que no se rindieron”. Rubén Blades

Ayer lo dijo alto y claro Ada Colau, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Llevamos demasiado tiempo en España aguantando, tragando, padeciendo. Corrupción generalizada, opacidad total, manipulación. Una clase política que se enriquece a costa de los humildes, de las clases medias (no hablo de todos, dado que seguro que hay muchos políticos honestos, pero como colectivo son impresentables).

El Rajoy Special Team haciendo polvo la economía y las esperanzas de millones de seres humanos. Miles de votantes arrepentidos de su voto. Miles de personas, millones, que piensan que el estado arregle la situación, que no entienden que la democracia no es algo exclusivo del día de las elecciones, que hay que construir día a día.

Hay que crear puentes de cultura, de esfuerzo, de unión. Cada día vemos todo lo contrario y a mucha gente esta letanía les tiene anestesiados. Para otros, como este humilde servidor, es el momento de revertir la situación, de que la democracia sea de verdad, de que la verdad vuelva a ocupar el lugar que nunca debió perder, que el esfuerzo y la cultura sean importantes.

Vivimos tiempos de graves injusticias, así no puede haber paz.

Nadie dimite, nadie va a la cárcel.

Adquiere fuerza aquella famosa frase de que el que le debe 1.000 € al banco tiene un problema, mientras que cuando esa cifra es, de por ejemplo, 10.000.000 €, es el banco el que tiene el problema.

No puede seguir gobernando un ejecutivo como el Rajoy Special team inepto, revanchista, cutre, sordo, prepotente y chusco que incumple su programa, que miente, que manipula (¡menudos los telediarios e informativos de TVE, casi peores que los del franquismo!), que escurre el bulto, que aplica el y tú más de forma vacua y que provoca hambre, miseria, desesperación y algo peor, que no haya futuro, que no haya presente, que solo haya ordeno y mando, a golpe de mayoría absoluta, sobre una ley electoral que les favorece.

En lugar de generar empleo se utiliza el dinero en enriquecer todavía más a banqueros sin escrúpulos, a familiares y amiguetes.

José López Pérez