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«Soy un apocalíptico del mundo moderno»: Pedro Burruezo. Acaba de publicar su nuevo disco, “Al Andalus S. XXI”

Pedro Burruezo, junto a su Nur Camerata (Maia Kanaan, Jordi Ortega, Robert Santamaría y otros invitados), acaba de publicar un nuevo disco: «Al Andalus S. XXI» (Satélite K). Javier Bolufer le entrevista y Burruezo repasa su trayectoria como músico y como activista ambiental. 35 años en la brecha. Fue recientemente premio Toda Una Vida de Nosolocine.net.

-Después de tanto tiempo en la carretera, sigues con cosas que decir…

-Muchas. La primera es mi aversión a la modernidad. Soy un apocalíptico del mundo moderno. No me siento integrado. Lo llevo mal. El mundo moderno es feo. Las ciudades y sus suburbios, la alteración de la Naturaleza, la saciedad de tecnología, la sobreinformación, la comida química, la petrodependencia… Todo es muy feo. No hay espacio para el silencio, para la belleza, para la naturalidad ni para la fertilidad… Hace muchos años que yo decidí que no iba a ser uno más, uno más del infinito grupo de los/las «amargados/as». Empecé a dar las gracias a Dios por todas las bendiciones con que me colmaba y no juzgo lo que llega, si es bueno o es malo: eso es solo una opinión humana. Mientras, cultivo la belleza, el silencio, el amor, todo lo que puedo, aunque no es fácil, ni mucho menos, en la era contemporánea.

-Este es tu disco más oriental… ¿Cómo le has ido dando forma a esa tendencia?

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-Hace unos cuantos años empecé a interesarme por diversas músicas orientales. Desde los años 80. Entonces, me enamoré de Om Kolsoum… Y he ido sumando esas influencias a mi música al tiempo que me veía preparado para hacerlo. Sí, es nuestro disco más oriental, sin duda. Tiene mucho que ver, también, con el sonido del kanun y del santur. El fichaje de Robert Santamaría para la Nur Camerata ha sido crucial para orientalizar nuestra música con mayor y más marcado acento. Los demás también nos hemos ido orientalizando poco a poco. Maia Kanaan y Jordi Ortega ya llevan algunos años conmigo y hemos ido aprendiendo juntos… En la tariqa sufí aprendo a hacer dicker (recitaciones repetitivas, para entendernos), eso también se nota en el disco. El estar en el trío de Eduardo Paniagua me ha ayudado a dar pasos hacia adelante más seguro, no cabe duda. Los viajes a Egipto, Marruecos… me permiten asistir a fórmulas de aprendizaje “in situ”. Y, teniendo cerca a Wafir S. Gibril, uno siempre se impregna de Oriente y de sus diversas posibilidades… Siempre, eso sí, es un Oriente a nuestra manera, lo que le da un toque inconfundible. En nuestros conciertos en países de mayoría musulmana, por ejemplo, al público le encantan nuestras letras, nuestras canciones… porque son su cultura, pero con un prisma contemporáneo, esto no hay que olvidarlo. Se puede estar en el pasado medieval y en el futuro al mismo tiempo. Hay margen para la experimentación en lo morisco, y eso me apasiona.

 

MATERIALISMO

-¿Tu música y tu periodismo son incompatibles con el materialismo de nuestra era?

-El materialismo es la gran lacra que ha puesto patas arriba al planeta y, también, a millones, millones y millones de almas. Todo lo pervierte. Y una gran parte de la población se entrega con alegría a sus brazos sin cuestionar nada. Odio el materialismo. Dentro de tres siglos o así, si la Humanidad se sobrevive a sí misma, la gente del futuro dirá : «Aquel fue un tiempo oscuro. La gente era muy materialista». Mi música y el activismo ambiental que practico intentan combatir la destrucción materialista con belleza y con sabiduría perenne, que no es mía, sino de las fuentes eternas a las que me agacho a beber.

-Los puristas de la música andalusí tal vez se rasguen las vestiduras…

-Yo, para que nadie se lleve a errores, he sido muy claro con el título: «Al Andalus S. XXI». No es música andalusí tradicional, en absoluto. Quiero dejar las cosas claras al respecto. Al Andalus es para nosotros más una inspiración que otra cosa. Claro que no fue una balsa de aceite. Hubieron tiempos turbulentos también. Pero también hubo grandes y largos periodos de esplendor y de convivencia. Y de ahí sacamos inspiración e influencias para crear una música entre la tradición y la vanguardia que sea capaz de conmover los corazones y aportar paz y luz en esta gran confusión. La crítica está diciendo que vamos desde la tradición hasta la vanguardia. Realmente, esa ha sido nuestra intención. Estamos entre Oriente y Occidente, entre el pasado y el futuro. Quizás las piezas más emblemáticas en este sentido son: «Ya Muhammad», «Larache», «Qurtuba XXI »…

 

LA BELLEZA

-¿La belleza es, hoy, una forma de combate?

-Ya lo creo. La belleza, la compasión y el amor son caminos en sí mismos. Llevan, tarde o temprano, a lo sagrado, a lo divino. No hay duda. Hay un «hadiz qudsi», algo que dijo o hizo Muhámmad (saws), que dice: «La Divinidad es bella y ama la Belleza». Cuando el hadiz es qudsi… significa que fueron palabras de la Divinidad a través de Muhammad. Desde que leí esto he intentado no hacer en mi vida nada que no estuviera en estas coordenadas. La belleza, el amor, la compasión… son el camino en sí mismo. Procuro en mi vida diaria, más allá de nuestros conciertos o nuestros trabajos periodísticos, trabajar también día a día en esta línea. El activismo ambiental y cultural por sí mismo no es suficiente. El activismo no sólo tiene que manifestarse promocionando alimentos ecológicos, energías renovables, eco-nomía local, cultura no masificada o lo que sea. A la par, tiene que estar en mantener las familias unidas, abrir nuestras casas a los necesitados, repartir la riqueza que tengamos, caminar hacia la austeridad (material, no emocional), llevarnos bien con nuestros vecinos, comprender y amar al prójimo y crear toda la belleza que seamos capaces de crear…

-¿Conociste recientemente a Oliver Laxe, el creador de «O que arde» y de «Mimosas»?

-Sí,en BioCultura a Coruña. Yo hago lo que puedo para que las brasas de la espiritualidad más esencial, las pocas ascuas que quedan, no sucumban al rocío de la madrugada glaciar de nuestra era moderna. A algunos artistas, periodistas, doctores, filósofos… nos ha tocado, efectivamente, como dice el cineasta gallego Oliver Laxe, mantener esas ascuas encendidas, antes del fin de ciclo. Y, en ese sentido, pues todo lo que hago… gira en torno a ese quehacer. Para muchos me he vuelto completamente loco. Yo creo que mostrar síntomas de locura, en el mundo moderno, es tener algo de cordura en la mente y en el corazón. Pues sentirse plenamente integrado en la sociedad de masas… eso sí que es de «chalaos». Yo pertenezco a un mundo antiguo. Lo único que me interesa del mundo moderno es estudiarlo con frialdad científica. Su capacidad destructora no deja de ser fascinante. Mientras, procuro vivir protegido de la corrupción y de la fealdad. Procuro que mi música y mis escritos sirvan para combatir el materialismo y lo que él conlleva. No hablo ni de partidos políticos, ni de movimientos sociales, ni de nada parecido. Es un combate interior. Es la gran yihad, la gran guerra interna. Es la intención de estar siempre a la altura de las circunstancias. Lo que es muy, muy difícil. Estoy en ello, pero no creo que llegue a conseguirlo nunca. Como hacía el Quijote, que era un sufi andante: ponerle freno a los molinos de viento del mal de la fealdad… Pues eso, que se ha convertido en una de mis filias. No tengo más armas que un mondol argelino, una voz limitada, algunas canciones sentidas y, eso sí, muchas cosas que decir. Los grandes sabios y sabias viven replegados en la clandestinidad esperando el momento del Renacimiento antes del fin de ciclo. Mientras, tenemos que proteger las ascuas… a toda costa.

 

AL ANDALUS

-¿Al Andalus te obsesiona?

-No,ni mucho menos. Pero es algo a lo que asirme. No fue perfecto, pero el mundo actual es mucho peor. Fue un tiempo en el que, durante algunos periodos, reinó la fraternidad entre pueblos de diferentes tradiciones. Y en ese tiempo se amaba la ciencia al servicio de lo humano (y no de los poderes fácticos), se amaba la belleza, la música, la poesía, la danza, los jardines, el agua, el amor… En Al Andalus floreció la vida y la obra de místicos, como Ibn Al Arabi de Murcia, que fue un visionario. Su mensaje de amor profundo es hoy más necesario que nunca. Yo creo que, en realidad, no estaba escribiendo para sus contemporáneos, sino para nosotros : los que vivimos en una sociedad que trabaja arduamente para demoler la vida y la poesía.

-Entonces, ¿cómo definirías este disco para aquel que quiera escucharlo?

-Insisto: me interesa de Al Andalus  algo que no es histórico, ni tangible, ni concreto, excepto la obra de algunos místicos, como Ibn Al Arabi (y otros de sus contemporáneos/as), o la poesía de Al Mutammid, por ejemplo. Con todo ello, se ha construido una especie de pequeño paraíso que habita en mi corazón (y en el de otros/as). Y yo lo recreo y me recreo en él para el que quiera saborearlo también. Es como el que ha probado una miel exquisita. ¿No se la darás a probar a los demás para que puedan gorzarla también? De Al Andalus podemos aprender muchas cosas para el presente: nada vale la pena si el Amor y lo sagrado no imperan por encima de todo. Parece que yo vivo en una casa normal, que tengo una familia normal, que pago mis impuestos como los demás, que bla bla bla. Pero no es verdad. Yo habito un Al Andalus que está en mi alma. Mi patria es lo divino y mi gran amor, el Amado. Y disimulo todo lo que puedo para parecer ser, a ojos de la gente, un humano de nuestra era. Pero nada más lejos de la realidad. Yo iba para suicida. Siguiendo la estela de Mishima, hubiera dado mi vida por demoler el mundo moderno e instaurar un régimen feudal lleno de compasión, benevolencia, armonía, silencio y paciencia, al estilo del Buthan medieval o del negus etíope. En la senda, se me cruzó un sufi y, al menos, no acabé con mi cabeza cercenada y en una bandeja de plata. Porque entendí que lo realmente importante es cambiar el interior. Una vez conseguido (ojo, insisto en que estamos en ello, no es algo conseguido aún), fuera… que pase lo que tenga que pasar.

-Entonces, ¿la música de este disco es la de un sufi, pero en el siglo XXI ?

-La de un aprendiz de sufi del siglo XXI… Como dije al principio, me «agacho» a beber de las fuentes primordiales. Sin agacharse, sin humildad, no nos queda nada… La humildad es el verdadero fertilizante de la creatividad. Todo lo demás, tonterías…

 

CLAUSTROFOBIA

-¿Qué es lo que más recuerdas de los tiemposde Claustrofobia ?

-Las noches de música salvaje por esos mundos de Dios. Y personajes como Robert Wyatt, del que aprendí muchas cosas.

-¿Y qué recuerdas de tus primeros años de activista?

-Congresos internacionales a los que asistí y en los que debatí, de tú a tú, con personajes como Edward Goldmisth (mi gran maestro), Vandana Shiva, Xosé Bové…

-¿Puedes elegir 5 canciones de Claustrofobia y cinco de la Camerata?

-Ostras… Eso sí que es difícil. Intentémoslo. Claustrofobia… Por orden cronológico: «Fiesta en la noche», «Mi primorosa geisha», «Carlove», «Arabesco», «Morir contigo»… Segunda etapa : «Mi fuente es clara», «El amante», «Adagio oriental», «Mens sine desiderio », «Ya Muhammad »…

-¿Lo mejor de todos estos años?

-Haber conocido a mucha gente buena, como Jose lópez… Muchas gracias por el Premio Toda una Vida a mi trayectoria musical y activista a todo el equipo de Nosolocine. Realmente, no me lo esperaba. Ha sido todo un honor.

-¿Tu próximo concierto ?

-Muy cerca de la redacción de Nosolocine. El día 9 de febrero en el Auditori Barradas de L’Hospitalet. Dentro del ciclo BarnaSants, que este año cumple 25 primaveras. Con nuestro quinteto al completo más la aportación del cantante valenciano Rafel Arnal. Será una velada en la que repasaremos parte del repertorio del último disco más algunas piezas dedicadas al erotismo medieval. Misticismo y erotismo.

 

Os dejo con «Larache», uno de los grandes temas de «Al Andalus S. XXI».

@JLPnosolocine

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About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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