Héctor Juan Pérez Martínez, artísticamente conocido como Héctor Lavoe fue una de las grandes voces de la Salsa. Hoy hace exactamente 20 años que murió. Había nacido en el barrio de Machuelo, en Ponce, Puerto Rico, el 30 de septiembre de 1946. Si viviera tendría 66 años. Falleció cuando tenía solo 46 años, en el Memorial Hospital de Queens. Fue enterrado en el cementerio de Saint Raymond del Bronx, en la ciudad de Nueva York, 9 años más tarde sus restos fueron llevados a Ponce, su ciudad natal, tal como él mismo había pedido. Las gestiones las realizó el cantante Ismael Miranda, compañero suyo en la Fania All Stars.


Conocido como El Cantante o el rey de la puntualidad, Lavoe ha pasado a la historia como una de las grandes voces de la Salsa. Uno de los grandes del sello Fania. Tuvo una vida trágica en la que el éxito hizo trayecto junto a la fatalidad.

Acompañamos este artículo con varias de sus mejores canciones, algunos de los videos no están en perfecto estado de conservación, pero son documentos a conservar, con formaciones diferentes, con su propia orquesta, con Willie Colón, con Tito Puente, con la Fania All Stars y también colaborando con otros artistas, incluso en uno de los temas haciendo “coros”, una de sus especialidades.

El año pasado, concretamente el 2 de octubre ya publicammos en nosolocine.net un excelente artículo sobre esta insigne figura que firmaba el gran  Ragnampiza, os lo dejo de nuevo aquí para evocar su figura.

 

En este enlace podéis consultar la discografía completa del gran Lavoe y todas sus canciones.


Lavoe triunfó en solitario y también junto al trombonista Willie Colón, formó parte de la época más triunfal de Las Estrellas de Fania.

Hace unos meses también publiqué una entrada con sus mejores canciones (podéis consultarla aquí directamente).

Las características de la voz de Lavoe eran su nasalidad natural, que no fingía al cantar. Otro aspecto era el brillo en su voz y lo limpia que era: no sonaba rasposa ni opaca. Sumado a eso, poseía una gran fuerza para cantar, que le imprimía un carácter fuerte a sus interpretaciones. Tenía también un manejo bastante eficiente de su registro vocal. Tenía una gran dicción que le daba la cualidad de cantar fraseos extensos y rápidos con mucha claridad y con buena emisión, lo cual le permitía al oyente entender nítidamente lo que estaba cantando.


Héctor nació en el seno de una familia humilde (eran 8 hermanos). A los tres años de edad perdió a su madre. Su padre tocaba la guitarra en grupos y orquestas locales.

Héctor a los 14 años ya era cantante en una banda en Borinquen. Soñaba con cantar en Nueva York y lograr la fama. Su padre estaba totalmente en contra de la idea, porque el hermano mayor de Héctor había emigrado hacia allá y murió en un accidente. Contra los deseos de su padre, Héctor llegó a Nueva York el 3 de mayo de 1963 a la edad de 17 años. Se mudó con su hermana mayor Priscilla. Su primera impresión de la ciudad, la cual consideraba como un lugar espléndido en la Tierra, fue decepcionante, al ver en la parte latina los edificios descuidados y las calles llenas de basura.


Sus primeros trabajos después de su llegada fueron como pintor, maletero, mensajero y conserje. Su amigo de la infancia, Roberto García, que vivía en Nueva York, lo invitó a asistir a un ensayo de un sexteto que se estaba formando. El vocalista cantaba “Tus ojos” y no estaba haciendo un buen trabajo, así que Héctor le sugirió que lo intentara de otra manera. Héctor cantó la melodía para que el cantante pudiera hacer los ajustes necesarios y la banda lo asimiló inmediatamente como su cantante principal.

Johnny Pacheco fue su padrino artístico.


En 1987 cuando había logrado triunfar totalmente en el mundo de la música, su apartamento se incendió y tuvo que saltar por la ventana de su cuarto que estaba en un tercer piso. La caída le provocó la fractura de su talón derecho. Poco después le llegó la noticia del asesinato de su suegra. Esto hizo que no volviera a cantar nunca más la canción “Soñando despierto”, en la que se burlaba sanamente de ella. Meses después, aun estando enyesado, se presentó en Bayamón en Puerto Rico, para el Día Nacional de la Salsa, donde gestionaron para que su padre lo viera, ya que nunca había tenido la oportunidad de ver a su hijo en un concierto. Fue una presentación muy emotiva por dicho aspecto, pero lamentablemente el padre de Héctor murió una semana después del concierto. Todos estos sucesos estaban generando un estado depresivo en el diario vivir de Lavoe, pero la tragedia que le terminaría de arruinar la existencia sería para el día 7 de mayo de 1987 al enterarse que su hijo menor, Tito había muerto a causa de un disparo que le dio un amigo accidentalmente mientras limpiaba su revólver. Todo esto causó que Lavoe volviera a recaer fuertemente en el uso excesivo de las drogas, y aquel intento de dejarlas se frustraría para siempre.

Pero aún le faltaba por experimentar una tragedia más en su vida al enterarse a comienzos del año de 1988 que padecía sida.


Los conciertos del llamado Cantante de los Cantantes siempre rebosaron de gente y fanáticos. Sin embargo, en junio de 1988, en el concierto que significaría un nuevo impulso a su carrera (la cual estaba deteriorándose por las tragedias) tuvo problemas con el pago a los organizadores del evento; puesto que coincidía con otras festividades las cuales ofrecían presentaciones de manera gratuita, lo cual causó que muy poca gente asistiera a la presentación de Héctor. Sin embargo, Lavoe se ofreció a cantarle a aquella escasa cantidad de gente gratuitamente, pero hubo conflictos entre los representantes, lo que derivó en la suspensión de las luces y el sonido y por ende la cancelación del concierto. Esto empeoró el ánimo de Lavoe, quien al regresar al Hotel Regency y tras una discusión con su esposa, hizo un intento de suicidio lanzándose desde el noveno piso. Sufrió muchos daños en todo el cuerpo: la fractura de ambas piernas (la izquierda sufrió más daños), la fractura del brazo derecho y de algunas costillas, lo que obligó a quienes lo intervinieron a implantarle platinas de titanio en ambas piernas, en el brazo derecho y en las costillas.


La canción “El Cantante” es de Rubén Blades, pero fue Willie Colón el que convenció al panameño para que aceptara que Lavoe la pudiera grabar. La película “El Cantante” relata su historia. Próximamente lanzaré la crítica. La protagonizaron en 2006 Marc Anthony y Jennifer López, su esposa en aquella época. La dirigió León Ichaso.


¡Viva Héctor Lavoe!


Para cerrar os dejo con el tema que le dedicó su compañero Willie Colón, del disco “Tras la marea” que grabó junto a Rubén Blades, titulado precisamente “Homenaje a Héctor Lavoe”.

José López Pérez