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Un día por la “Serra de O Courel”. Por María Hilda López Pérez

El pasado mes de Octubre visité la Sierra de O Courel,  un entorno mágico en  una recóndita y retirada zona de la provincia de Lugo. Se trata de un paraje natural entre Galicia y León, en el noroeste de España, es un paisaje de montaña salpicado de aldeas escondidas que por su difícil acceso ha conservado toda la belleza de lo auténtico, donde es fácil olvidarse del mundo.  Tiene bellas vistas y paisajes, desde picos, miradores naturales, espectaculares castros, etc., destacan los castaños, acebos, hayas, tejos, robles y abedules y las orquídeas salvajes.

La Sierra, forma una cordillera montañosa que se extiende por los municipios de la Comarca (Folgoso do Courel, en su mayor parte, Quiroga y Pedrafita do Cebreiro). Tiene una extensión de 21.020 hectáreas con fuertes variaciones de altitud que van desde los 400-500m del valle del río Lor a más de 1600 m en los puntos más altos como Montouto, Formigueiros (1643 m) o el pico de Pía Paxaro (1610 m.). El rio Lor y sus varios afluentes, forman bellos valles con diversos ecosistemas que hacen que esta sierra de verdes paisajes, sea el gran pulmón de y la reserva botánica más importante de Galicia. Es el territorio del lobo, el jabalí, el búho real, etc., Tiene la mayor joya natural de Galicia, la Devesa da Rogueira, un bosque autóctono, con una ruta de senderismo, donde convive la práctica totalidad de las especies vegetales naturales que no tienen ámbito costero, como avellanos, robles y arándanos, el centro es un bosque cerrado y sombrío, de gran riqueza, donde hay fresnos, hayas, tejos, acebos, serbales y abedules. En la parte alta de la dehesa hay una fuente con dos caños, por uno brota agua limpia y por el otro, agua de color rojiza, por su elevado grado de componentes ferruginosas. Los riachuelos que bajan forman cascadas, acogen especies endémicas en el norte peninsular como el tritón ibérico o la rana patilarga. Este paraje natural está en una zona de terrazas glaciares, con la pequeña laguna graciar de Lucenza. La dehesa protege corzos, martas, comadrejas, turones, garduñas, gatos monteses y lirones.

Actualmente 0’Courel está poco poblado ((1.106 habitantes (2016)), si bien en el año 1900 había 6.468 habitantes. En el año 1970 se produce la segregación de las parroquias de Santa María de Outeiro y Santa María Magdalena de A Seara, que pasaron a formar parte del ayuntamiento de Quiroga.

El accidentado relieve salvaguardó la zona de muchos avatares históricos, aún así, hay testimonios prehistóricos como los castros de Torre, Vilar y Megoxe y las presuntas cuevas rupestres como la del Oso en Moreda.  El origen del nombre de  O Courel, o también Caurel, puede ser prerrománico , otras teorías son que puede derivar de aureum (oro),  por tratarse  de una zona de riqueza minera explotada por los romanos, con gran cantidad de explotaciones a cielo abierto, entre ellas la «ruina montium», una obra de sofisticada ingeniería mediante el cual extraían el oro.  Las minas más importantes son las de A Toca, Torubio y Millares.

El paisaje es muy diferente según la época del año, en primavera-verano destacan los verdes son intensos, para pasar a los ocres y amarillos de finales del verano y otoño,  en invierno el blanco (nieve). Estuve a principios de otoño, una prima me ofreció hacer la visita con un grupo de personas que guiaba Xoán de Arco da Vella, era la época de las castañas y de la caída de las hojas, con colores únicos y diferentes y musgo en las rocas. En verano había visitado la zona hace más de 10 años, mi familia es del cercano  municipio de A Pobra do Brollón.

Empezamos la visita en San Vicente de Vilamor, una parroquia (aldea), que tiene unas preciosas vistas sobre el valle del río Lor. Su iglesia  construida en el siglo XVIII es visible desde muchos puntos de la sierra. El punto de encuentro fue en A Cova da Moura, una taberna-bar creada por Carmen Álvarez Blanco una artesana del mismo Vilamor, el lugar sorprende y encanta tiene una singular y llamativa decoración, con materiales de la zona (piedras, troncos, etc.), es imprescindible parar a tomar un refresco, una cerveza, un café, etc., se puede comprar además bisutería (pendientes, etc.) hechos por la propia Carmen. Esta abierto los sábados y festivos

Seguidamente en coche nos dirigimos al Pozo das Mulas, está en el kilómetro 29 de la carretera LU-651, entre Mercurín y Vilamor muy cerca del pueblo Ferreiros de Abaixo. La ruta está marcada en una enorme piedra con pintura amarilla, allí hay un pequeño espacio donde dejar los coches, eso si hay que aparcar midiendo muy bien el espacio. La ruta esta acondicionada por los vecinos del pueblo,  hay una bajada a modo de escalera hecha de pizarra y también un puente de madera para facilitar el paso al otro lado del río Penaboa.  Después de caminar por un sendero, bordeando el río Lor, llegamos a un precioso espacio con una piscina natural y charcas de agua trasparente y limpia. Se trata de un enclave fluvial único, los troncos de los árboles están cubiertos de musgos por la humedad de la zona. Por cierto Carmen de A Cova da Moura, encontró un tronco de un árbol caído que por su forma era ideal para colocar en un nuevo espacio que tenía ideado.

La siguiente visita fue a «Val das Mouras», está entre la aldea de Mercurín y la de Ferrería Vella, no hay nada que señale el lugar, si no se va con una persona que conozca la zona hay pocas posibilidades de encontrarlo. Se trata de complejo calizo, donde el agua hizo espectaculares cuevas, que en un momento determinado se hundieron, formando las «torcas o dolinas», las rocas son las reinas del paisaje. El río Lor discurre a unos 40 metros de profundidad. En  la zona hay plantaciones de castaños (soutos).  Las paredes verticales de la cueva y las rocas de los techos al caer, hicieron figuras caprichosa.  El nombre de Val das Mouras, viene de esas leyendas tan extendidas por todo Galicia, en las que había una mora muy bella y tesoros que estarían en el lugar enterrados, más cierto es que en el lugar vivían personas y de ahí el nombre de valle de los “mouros o mouras, personas que viven dentro de las piedras».  Se trata de un espacio mágico, donde la imaginación vuela, cada persona ve figuras diferentes en las formas de las rocas.

Ya de vuelta a Vilamor, pasamos por la Fervenza (cascada) de Rexío, de aguas ferruginosas, tiene fácil acceso al lado de la carretera LU-P-4701, en el Km. 31, el  espacio es pequeño donde hay unas mesas con bancos. La pared y la zona donde cae el agua es de color rojo, por el gran contenido en hierro de esta.

 

En Vilamor, comimos en Casa Comerciante una sabrosa y copiosa comida. Es un restaurante de comida local con casa rural, solo tienen un menú, que empieza con unas ricas truchas, seguidas de  la especialidad de la casa que es la empanada de acelgas (cocida en horno tradicional todos los sábados junto con el  pan casero), después quien quiera puede tomar caldo gallego, a continuación llegan las carnes (jabalí con castañas, ternera, cabrito). Finalmente los postres a elegir (requesón con miel de la zona, tarta de queso, flan de café, chocolate, tarta fría de piña, bizcocho de manzana….). Después del café, ofrecen licores de la zona (aguardiente, licor café, licor de crema de limón, etc.) Todo muy bueno y a buen precio, en un lugar sencillo y auténtico, gestionado por una familia que hace una buena cocina tradicional con excelentes productos de la zona, a la vez que atiende amablemente. Recomiendo comer en Casa Comerciante, eso si hay que reservar anticipadamente si no es imposible encontrar mesa.

 

Después de la comida en la parte superior de A Cova de Moura, nos esperaba José Luis de “O Rego Natura” (tienda de alimentos naturales en Quiroga), nos ofreció una sesión de cuencos tibetanos, con cuyo sonido de capacidad vibratoria nos relajamos.

 

Fue una jornada excelente, no me queda más que dar las gracias a Rocío que me invito a pasar el día con el grupo de Xoán de Arco da Vella, muchas gracias Xoán por guiarnos y por tus explicaciones (gran conocedor de la zona), a la vez que gracias todo el grupo por su amabilidad y compañerismo, a Carmen de A Cova de As Mouras, a José Luis por la sesión de  de cuencos tibetanos.

 

Quiero señalar el gran trabajo de Xoán de Arco da Vella, que visita y fotografía su Galicia natal y luego difunde en su web  http://www.xoanarcodavella.com/ , también el de Rocío en su web https://www.aldeasgalegas.com

 

¿Buen trabajo Rocio y Xoan!

 

Para más información : http://www.serradocourel.es/

 

María Hilda López Pérez

@artemisia2

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Fotos 7 y 8: María Hilda López Pérez

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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