Estrenada en España con seis copias el 1 de julio de 2011, “Valeria descalza”, coproducción entre España y Cuba, pasó totalmente desapercibida para público y crítica.

Estamos ante un film intimista con buenas interpretaciones y una buena atmósfera. Rodado entre el país vasco y Cuba. Fue el retorno a la dirección de Ernesto del Río (Bilbao, 1954). Su anterior film, el interesante, “Hotel y domicilio” es de 1995. “No me compliques la vida” (1991) y “El amor de ahora” (1987) completan su filmografía.

Estamos ante un film de actores, en el que hay cinco protagonistas, a saber, un veterano arquitecto cubano, un poco de vuelta de todo, dos muchachas jóvenes de esta misma nacionalidad (entre ellas la Valeria del título) y una pareja madura vasca en crisis.

El personaje que interpreta el vasco Aitor Mazo trabaja como guía turístico en Cuba y como fotógrafo ocasional, generalmente por encargo, en España. Su pareja, en esta ficción, que por momentos parece que se acerca al documental, es una antigua cantante que en la actualidad sigue componiendo canciones. Son historias que se acaban cruzando en el paisaje cubano.

Hay varios temas fundamentales en la función: el amor, el sexo, la redención y la consecución de los retos.

Valeria es una joven que pasa penurias económicas y pretende ser cantante profesional, tiene condiciones para ello. Tiene una relación que supera la amistad con una compañera con la que sale de fiesta con frecuencia.

Valeria será el motor de las relaciones de los otros cuatro personajes.

La música tiene una importancia vital en la trama. Las canciones están muy bien. Entre ellas destaca la titulada “Descalza”, con letra y música de la cubana Cecilia Cofiño y arreglos de Álvaro Segovia.

A propósito, la narración es inconexa, sutil y en algunas escenas, quizá, demasiado distanciados. Los personajes están apuntados, buscan la complicidad con el espectador para que llene algunos silencios.

“Valeria descalza” es una propuesta arriesgada, original. Arrítmica y muy lenta en el inicio, cadenciosa, poco a poco va buscando el tono para terminar a buen ritmo.

Gran trabajo de la debutante Gabriela Grifith (su segundo trabajo en cine fue “Afinidades”, junto a Jorge Perugorria, Cuca Escribano y Vladimir Cruz) y junto a ella destacan todos, Aitor Mazo, la vasca Maiken Bietia y los cubanos Rubén Breña y Giselda Calero.

José López Pérez