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Y al tercer año resucitó: los imitadores de Bruce Lee. Por Albert Rodríguez Molina

Continuo donde lo dejamos la otra vez… El 20 de julio del año 1973, Bruce Lee “el rey de las artes marciales” moría sin descendencia (cinematográfica), o eso pensaban algunos. Muchos otros en cambio, ya corrían para lanzar al mundo a un digno, o no tan digno sucesor. Pero para que buscar uno nuevo, pudiendo resucitar al verdadero, y ofrecer al público una fotocopia de su ídolo. Solo algunos pocos notarían la diferencia…

De esta idea, nació la Bruceplotation o Bruce-explotación, término que hace referencia a la sobreexplotación de la figura de Bruce Lee, y que tuvo su climax fílmico  durante el segundo lustro de la década de los setenta.  Fue entonces, cuando algunos productores asiáticos, empezaron a difundir por el mercado cinematográfico internacional, películas que resultaban ser la máxima expresión de la publicidad engañosa, puesto que contenían en el título la palabra Bruce Lee, pero era difícil que éste apareciera en ninguna de ellas, ya que estaba muerto y enterrado.  Muchas de estas producciones, pretendían ser una especie de biobips, que reflejaban la vida de Bruce Lee, muchas veces de una forma acertada, otras no tanto, y otras de una manera muy atrevida, como es el caso de “Brucce Lee and I” realizada el año 1976 por la prestigiosa casa Shaw Brothers. En el inicio de dicha película, se nos mostraba a un ficticio Bruce, el día de su muerte, manteniendo relaciones sexuales con su supuesta amante, Betty Ting Pei (que se interpreta a si misma en la película) mientras éste fumaba un cigarrillo un tanto sospechoso.

Los elegidos para protagonizar estas cintas, eran actores que guardaban un cierto parecido con el difunto actor. Los pioneros del sector fueron Ho Chung Tao, más conocido como Bruce Li,y Huang Chien Lung, más conocido como Bruce Le. Aunque no tardaron en salir de debajo de las piedras, una verdadera legión de imitadores que respondían a nombres como Bruce Lai, Bruce Lei, Bruce Leung, Bruce Thai, Bruce K. Lea, Dragon Lee, etc.  Estos intentaban emular las caras, los gestos, los andares, e incluso los gritos del famoso héroe caído, algunas veces sobreactuando de una manera descomunal y dejando el personaje a la altura de una cómica caricatura. Un claro ejemplo de esto, lo podemos ver en el siguiente vídeo dónde un hormonado Dragon Lee se enfrenta a Bolo Yeung, famoso por participar en “Operación Dragón”, y una cara habitual en este tipo de filmes.


Estas películas, eran proyectadas en los cines de barrio bajo una gran acogida, sobretodo por parte de la juventud, que se había quedado con la miel en los labios, tras la trágica muerte de su estrella favorita. Tal era el grado de confusión por aquel entonces, que a menudo, eran muchos los que salían de la sala, pensando que el actor que habían visto repartiendo mamporros, era el verdadero Bruce Lee, pero nada más lejos de la realidad.

Este entrañable sub-género nos brindó títulos tan ingeniosos y atractivos como: “Furia sin fin” (fiel continuación de “Furia oriental”), “El real Bruce Lee”, ¿Quién mató a Bruce Lee?, “Sale el dragón, entra el tigre”, “Bruce Lee, el superhéroe”, “Bruce Lee en Nueva Guinea”, “El testamento de Bruce Lee” o para el asombro del personal…“Bruce Lee lucha desde su tumba”.

Aunque fueron muchas, hoy no puedo hacer espacio a todas, pero sí nombraremos y recomendaremos algunas de ellas como “Le llamaban dragón gordo” donde Sammo Hung en estado de gracia, nos ofrece una magnífica, satírica y sobrepasada versión del mundo Bruceliniano.

También merece ser destacada la película de clones (literalmente) “La saga de Bruce Lee”, dónde parece que el profesor Bacterio ha sacado a pasear su “máquina de copiar gente”, pues en esta cinta, no tenemos a un imitador, sino a tres. Esto es debido, a que la noche en la que Bruce muere en el hospital, un peculiar científico le extrae sangre a su cadáver aún caliente, para más tarde poder clonarlo.

Y no podía acabar este escrito, sin hacer mención especial al día en el que la bruceplotation  y el cine de destape patrio se juntaron, para engendrar la película “Duelo del dragón y el tigre”, una producción grabada en tierras españolas en el año 1979, dónde tendremos el gusto de contemplar en todo su esplendor al norte-americano, todoterreno de la interpretación, Richard Harrison, acompañado por el erotismo de Nadiuska, y por la chulería de Bruce Le, que protagoniza una de las escenas más memorables de su vida, cuando se enfrenta a una vaquilla a ritmo de pasodoble.

Albert Rodríguez Molina

 

 

 

 

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