Antes de partir al Chaco, Jorge Vargas Requena le pidió a Mercedes Iturralde Zamorano que fuera su madrina de guerra.
Mercedes aceptó.
Al despedirse, le prometió:
—Mientras estés en el frente, nunca te sentirás solo.
Durante dos meses le escribió con frecuencia. Jorge esperaba sus cartas y las releía por las noches.
Después, dejaron de llegar.
Cada tarde preguntaba por el correo.
Nada.
Pasaron las semanas.
Jorge dejó de preguntar.
Un día recibió noticias de La Paz: Mercedes estaba gravemente enferma.
Esa noche tomó papel.
Escribió:
—Mientras dure tu enfermedad, nunca te sentirás sola.
La promesa de Jorge llegó tarde.@EBSLiteratura
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