—Tía, ¿crees que mamá me reconocerá apenas me vea?La mujer apretó el volante.
—Pienso que sí. Ya veremos.
—¿Y por qué no me trajiste antes?
La tía guardó silencio.
—Creo que no estabas preparada.
La niña miró por la ventana.
—Yo la reconocería aunque nunca la hubiera visto antes.
La mujer sonrió.
Minutos después llegaron al centro de salud mental.
Una enfermera las condujo por un largo pasillo.
Al fondo, una mujer observaba el jardín.
La niña soltó la mano de su tía y se acercó despacio.
—Mamá…
La mujer levantó la vista.
Durante unos segundos no dijo nada.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Por fin conocí a mi madre.
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